Construye un invernadero bajo tierra para crecer alimento todo el año

Los walipini son una gran alternativa, eficiente y económica, para poder producir alimento durante todo el año (y son cortesía de la sabiduría futurista de los aymaras bolivianos)

Usualmente, para cultivar alimentos en climas fríos y extender las temporadas de crecimiento se necesita algún tipo de invernadero. El problema es que los invernaderos –como los de cristal– requieren una gran inversión, tanto para construirlos como para mantener los cultivos durante el invierno.

Una alternativa mucho más accesible y efectiva es el walipini (una palabra indígena aymara que significa “un lugar cálido”), y que es básicamente un invernadero subterráneo.

Desarrollado por primera vez hace veinte años para las regiones montañosas frías de Sudamérica, este método permite que los agricultores mantengan un jardín productivo todo el año, incluso en los climas más fríos.

invernadero-subterraneo-walipini-bolivia

Aquí puedes ver un video (en inglés) de un walipini que incluso incorpora un poco de espacio interior para gallinas y cabras. Lo increíble del walipini es que combina los principios de calentamiento solar pasivo con una estructura protegida por la tierra. La manera de hacerlo es muy simple:

El walipini, en términos simples, es un hoyo rectangular en la tierra con dos o tres metros de profundidad, cubierto de una manta de plástico ultravioleta. El área más larga del rectángulo da al sol de invierno (al Norte en el hemisferio sur y al Sur en el hemisferio norte).

Una pared gruesa de tierra presionada en la parte de atrás de la estructura y una pared mucho más chica al frente proporcionan el ángulo correcto para el techo de plástico. Este techo sella el hoyo, proporciona un espacio de aire aislado dentro de las dos capas del plástico y permite que los rayos del sol penetren, creando un ambiente cálido y estable para el crecimiento de plantas.

invernadero-subterraneo-walipini-bolivia

Si quieres construir tu propio walipini, aquí te dejamos una práctica guía cortesía de la FAO. De acuerdo con el Instituto Benson, el costo de uno de estos invernaderos subterráneos es de $250 y hasta $300 dólares, así que ¡no hay excusa!

 

 



¿Cultivos submarinos? crecen fresas, albahaca y frijoles bajo el mar mediterráneo

Estos novedosos invernaderos marinos podrían ser una increíble alternativa para los países áridos.

Hace poco, por primera vez, astronautas consiguieron cultivar lechugas desde el espacio. Ahora que muchos cultivos están devastando los ecosistemas, y la población crece aceleradamente, las alternativas de cultivo son más que necesarias…

Recientemente, la compañía Ocean Reef Group, informó que están creciendo bajo las aguas del mar Mediterráneo, a 6 metros de profundidad, fresas, albahaca, frijol y tomates.

Los cultivos se hacen al interior de esferas transparentes de plástico; estas, rodeadas de agua, son proveídas de la temperatura y niveles de humedad suficientes para las plantas. Un sistema de goteo al interior de las esferas, además, se activa cuando el agua debajo se evapora y luego condensa.

Estos invernaderos marinos ubicados en costas italianas materializan la incursión del cultivo bajo el agua con más seriedad que nunca. El presidente de la compañía, Sergio Gamberini, ha explicado que está planeado introducir este tipo de técnica en países áridos, sobre todo en desarrollo, como Arabia Saudita o Las Maldivas. La visión es hacerlo a gran escala cada vez más, como una manera de salvar también las millones de hectáreas que podrían deforestarse para cultivos futuros.

Underwater-Greenhouse-Ocean-Reef-Group-YouTube-small

 

[scientificamerican]



¿Un invernadero en casa? Te decimos por qué es una gran opción

Además de acercarte a la naturaleza te permitirá generar microclimas para crecer tus hortalizas, vegetales y plantas durante todo el año

De seguro te has contagiado de la fiebre por producir verduras u hortalizas en casa, entre otros motivos, porque se trata de comida orgánica a muy bajo costo y porque facilita el contacto con la naturaleza en la frenética premura citadina. Sin embargo, los cambios de temperatura del año son un factor que puede frenar la producción de los productos naturales en casa. Si ya estás adentrado en la agricultura urbana (o aunque no lo estés) entonces es tiempo de que des un paso más profesional y emocionante: instala un invernadero.

Los invernaderos han sido empleados (pues su tecnología es muy sencilla) desde épocas milenarias para producir microclimas, aunque naturalmente se hacían con otros materiales, pues el plástico y el vidrio con los que hoy son construidos no existían. Los primeros invernaderos tal como los conocemos fueron construidos en los Países Bajos en 1850, y después esta fiebre se esparció por toda Europa al descubrirse que a través del vidrio, la radiación solar se colaba hacia las plantas y se convertía en radiación infrarroja, lo que provocaba el calentamiento del lugar. En pocas palabras, era una manera de generar temperaturas distintas a las del exterior.

Hoy los invernaderos están hechos a base de vidrio y plástico, que son materiales traslúcidos, pues permiten el paso de la luz; muchos tienen sofisticadas instalaciones para la regulación de temperatura y algunos tipos llegan a tener unas dimensiones enormes, pero hay algunos modelos que podrás acoplar a tu casa fácilmente.

 

Los principios de los invernaderos

Los invernaderos facilitan algunos principios fundamentales: la difusión de la luz, que hace que todas las plantas al interior obtengan la suficiente, tengan un desarrollo armónico, y se produzcan frutos homogéneos y salubres; la fotosíntesis se potencia gracias a la homogeneidad en la temperatura y la luz, y además estos permite programar las cosechas para épocas de escasez gracias a su propiedad del micro clima.

 

Los beneficios

  • Son un gran aliado en épocas de frío para seguir generando cultivo.
  • Los invernaderos caseros proporcionan protección contra el frío y, por lo tanto, es posible sembrar las semillas con anticipación.
  • Al ser un entorno cerrado los cultivos están aislados de plagas y enfermedades y, en caso de darse, es más sencillo controlarlas.
  • Las cubiertas propician una mejor propagación de la luz, lo que a su vez facilita la fotosíntesis. 
  • Se pueden hacer experimentos y cultivar por ejemplo especies que no se darían en el exterior, como plantas tropicales que necesitan de mayor calor.