El Sol es nuestra mayor fuente de energía, sin él la vida simplemente no existiría. Y aunque podría representar un origen mortal de radiactividad, nos hace llegar exactamente lo justo para mantener a la Tierra en equilibrio. Es verdad que de él se desprenden grandes vientos solares que interactúan con la atmósfera, pero estos se comportan de manera extraordinaria cuando llegan hasta aquí. ¿Qué sucede realmente cuando el viento solar golpea la Tierra? Se produce una quietud sorprendente, dicen nuevas investigaciones.

Durante mucho tiempo se creyó que las partículas de viento solar que entran en contacto con la magnetósfera, la burbuja magnética terrestre, los bordes de esta producían ondas de energía que ondulaban en dirección del viento solar. Sin embargo, una nueva investigación sugiera que ocurre exactamente lo contrario y que, por lo tanto, se produce una quietud sorprendente.

Una quietud inesperada 

Un equipo de investigación del Imperial College of London, quiso ahondar más al respecto para descubrir exactamente qué sucede cuando el viento solar golpea a la Tierra. Un tema de suma importancia ya que se sabe que este tipo de interacción podría producir fallos en las redes de comunicaciones humanas.

magnetósfera de la Tierra y viento solar
NASA

En 2019 Martin Archer, líder de la investigación, y su equipo, ya habían estipulado que el límite de la magnetósfera llamado ‘magnetopausa’, se comporta como un tambor. Cuando un pulso como el viento solar golpea dicho límite, las ondas magnetosónicas corren hacia los polos de la Tierra y se reflejan de regreso. Pero tras usar datos de la misión Themis de la NASA, no sólo comprobaron tal teoría, sino que también descubrieron que, dichas ondas pueden desplazarse en contra de la dirección del viento solar. Esto significa que con anterioridad conocíamos sólo una posibilidad de movimiento de las ondas magnetosónicas en dirección del viento solar. Ahora sabemos que no siempre ocurre de esta manera y que es posible que se muevan en contra para anular el desplazamiento.  

Archer y su equipo, utilizaron modelos para ilustrar cómo la energía del viento solar y la de las olas que van en contra de él pueden anularse entre sí, creando ‘ondas estacionarias’. Lo cual resulta muy interesante, ya que en el proceso está involucrada mucha energía pero que parece no ir a ninguna parte, sino que produce una quietud sorprendente. “Es similar a lo que sucede si intentas subir una escalera mecánica hacia abajo. Parecerá que no te estás moviendo en absoluto, a pesar de que estás haciendo un gran esfuerzo”, explica Archer.

viento solar golpeando la Tierra

Olas magnetosónicas 

Las recién descubiertas ondas estacionarias pueden persistir más tiempo que las que viajan con el viento solar. Eso significa que están más tiempo para acelerar las partículas en el espacio cercano a la Tierra, lo que llevaría a posibles impactos en regiones como los cinturones de radiación de la Tierra, las auroras o la ionosfera.

La interacción del viento solar y los escudos magnéticos de nuestro planeta son sorprendentes. Están ocurriendo en todo momento justo arriba de nuestras cabezas, sólo que a muy altas distancias. El equipo del Imperial Collage of London nos regalan la traducción de señales electromagnéticas de los satélites Themis en audio. El sonido resulta tan embelesador como el sonido de las olas de mar chocando contra la playa.

 

Referencias: Archer, M. Hartinger, M. Plaschke. (2021). Magnetopause ripples going against the flow form azimuthally stationary surface waves. Nature Communication. 12, 5697. DOI