El arte como culto a la naturaleza: Alan Sonfist

Alan Sonfist es uno de los pensadores clave del llamado “Land Art”. Su obra valora el culto a la naturaleza y el arte de mantener una conexión profunda con lo primigenio: la existencia.

Cuesta trabajo pensar que lo que ahora conocemos como ciudades y extensiones urbanas, alguna vez fueron inmensas cantidades de bosque, selva o desierto. El arte debe encargarse de preservar la memoria sobre las perdidas naturales; lo mismo si se erige una obra para conmemorar un suceso o personaje histórico, el arte puede aprovecharse para mantener fresco el eco de una original conexión con la naturaleza.  

Lo anterior es la esencia que motiva el arte de Alan Sonfist (1946), creador estadounidense que se encuentra sumamente activo en las causas ambientalistas. La preservación de los valores históricos y culturales que nos ligan con la naturaleza, es una de las preocupaciones centrales en su obra. La naturaleza es el artista supremo y los creadores de todas las épocas han encontrado inagotable inspiración en ella. Sonfist le rinde culto y estudia sus relaciones con el arte, la creatividad y la sociedad.    

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Time Landscape es una de sus piezas más conocidas aunque en general todo el cuerpo de obra de este artista es memorable. Para esta pieza Sonfist avocó sus esfuerzos a la reconstrucción de un paisaje natural en Nueva York, convirtiéndolo en área protegida, y ayudando con esto a generar conciencia sobre la importancia de las especies de flora y fauna pioneras de cualquier parte del mundo. La poesía en el acto creativo de sembrar un paisaje es muy profunda, y debe ser inspiración para artistas y amantes del arte.     

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Boceto de Time Landscape, en NY

Sonfist reflexiona frecuentemente sobre su infancia, y la reconoce como un núcleo fundador, un lugar fértil para su creación y paralelismo con ese primer estado del mundo en que el verde tapizaba la tierra en lugar del gris asfalto. Los intereses estéticos de este creador no se emparentaron mucho con sus contemporáneos implicados en el Land Art, ya que él no se interesó mucho por el minimalismo que predominaba en los sesenta, y aprecio más la estética agreste y libre. 

Para Sonfist, es importante la tradición y la conexión profunda con lo primigenio, ejemplo que tal vez debiéramos aplicar todos a lo largo de nuestro propio proceso artístico, la existencia.     



Mother Earth’s Plantasia: música para dar amor a tus plantas

Dale amor a tus plantas: este álbum de spaceambient botánico, compuesto por Mort Ganson, será una caricia sonora para ellas.

Warm Earth Music for Plants…

and the People Who Love Them.

“Cálida música terrenal para plantas… y para aquellos que las aman”. Así se autodefinía un álbum lanzado en 1976, y que terminaría por convertirse en una obra de culto botánico musical. Creado por Mort Garson, un extraño amante del sintetizador Moog y de los desdoblamientos ocultistas propios de esa tribu, Mother Earth’s Plantasia es una rara gema de la electrónica setentera. 

La relación entre música y plantas es estrecha; a fin de cuentas se trata de los dos más gratos acompañantes que un ser humano tiene a sus disposición –quizá junto a los libros y los perros–. Y en esta historia compartida, compuesta por innumerables episodios y encuentros, Plantasia tiene un lugar especial. 

Inspirado en un exótico bestseller de esa época, The Secret Life of Plants (1973), que advertía, entre otras cosas, las francas propiedades telepáticas de las plantas, Garson decidió componer un álbum explícitamente para ellas: una serie de caricias sonoras que estimularan su prosperidad y satisfacción. El resultado, como lo imaginarás, es un experimento de alta sensorialidad, multicolorido y, en esencia, exuberante. 

¿Qué música disfrutan las plantas?

Pues la respuesta de Garson sería: una pócima herbal sonorizada entre el ambient psicodélico, la astralidad vintage y una exploración trascendental a través de los sintetizadores. Pero hay otras respuestas también, por ejemplo las que propone Dorothy Retallack, en su libro The sound of music and plants –y en todo caso, lo mejor sería preguntarlo a ellas–.

Pero, además de probablemente regocijar a las plantas, Plantasia destaca por su capacidad de evocar, al menos entre su público secundario, los humanos, vibrantes emociones y paisajes. Imagina, por ejemplo, coquetear dentro de un elevador abandonado, tomado por una gran familia de helechos , cuyas hojas cubren un sensual estampado de época en sus muros, mientras suena de fondo “Baby’s Tears Blues”.

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Si bien Plantasia forjó ya sn lugar en la memoria musical, ahora su eco se refresca con el reciente relanzamniento del vinilo, por la disquera Sacred Bones Records –gesto que aplaudimos pues atender este disco en la actualidad conlleva una dosis de contracultura medicinal–. 

Herman Hesse decía, en el caso de los árboles, que “Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharles, aprende la verdad”. Si esto aplica también para la plantas, entonces Garson estaría, al facilitar una conversación con ellas, lubricando la evolución metafísica de nuestra especie. Y si no, entonces lo menos que Plantasia merece es que lo riegues hoy a tus plantas y luego sigas con tu vida.    

 

 

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té.


¿Es posible predecir sismos a través del campo magnético terrestre?

Científicos chilenos buscan crear una red de magnetómetros que pueda aprender y predecir eventos sísmicos de gran magnitud, lo que podría salvar incontables vidas humanas.

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile publicaron una revolucionaria investigación en la revista Advances in Space Research. Ahí explican la relación entre los eventos sísmicos de gran magnitud y el campo magnético terrestre.

Enrique Cordaro tiene formación en física, matemáticas e ingeniería; sin embargo, ha estudiado los sismos y terremotos durante más de medio siglo a través del campo magnético de nuestro planeta.

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Enrique Cordaro afirma que, con las herramientas adecuadas, podríamos predecir sismos con más de 1 mes de anticipación.

Su investigación ha demostrado que “sí existe una relación entre las variaciones del campo [electromagnético de la Tierra] y la incidencia de los sismos”.

Gracias a una red de magnetómetros y medidores de neutrones de fabricación chilena, los investigadores lograron medir las variaciones del campo magnético de nuestro planeta, entre la línea del ecuador y la Antártida, durante las últimas 5 décadas.

En sismos como el de Japón (2011), Sumatra (2005) y Maule (2010), las ondas electromagnéticas del campo terrestre se debilitaron. Y no sólo eso: a decir de Cordaro, en los tres eventos las ondas “tenían la misma frecuencia”.

 

¿Qué tiene que ver el campo magnético con los sismos?

Los cuerpos estelares desarrollan naturalmente un campo magnético que se origina (en el caso de planetas como el nuestro) en el núcleo, entre los 1500 y 5000 kilómetros de profundidad. Este campo protege a los planetas de las partículas provenientes del espacio exterior.

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Esquema del campo magnético terrestre (U. de Chile)

Pero a nivel interno, cuando las placas tectónicas de la Tierra se mueven, el campo magnético de la zona sísmica muestra una menor intensidad de onda. Según Cordaro, en el centro de la Tierra:

se produce una intensidad de 300 tesla pero en la superficie de la Tierra las ondas que medimos tienen unas 20 nanotesla.

La investigación de Cordaro y su equipo tomó en cuenta datos sobre la rigidez geomagnética de la anomalía magnética atlántica, fenómeno natural del hemisferio sur, además de variables como el viento y el ciclo solar.

Sin embargo, la falta de financiamiento para la investigación científica de los sismos podría evitar el desarrollo de nuevos instrumentos de alerta temprana (que podrían salvar incontables vidas humanas y millones de dólares).

 

¿Será posible predecir los sismos?

Cordaro afirma que con este sistema será posible anticipar sismos de gran magnitud no sólo con minutos de anticipación, sino prácticamente con meses. Para las zonas que tomó como referencia, los científicos podrían anticiparse “30 días en Sudamérica, 106 días en Sumatra y 20 días en Japón”.

El objetivo de los investigadores es convencer a los gobiernos y a la iniciativa privada de invertir en una red de magnetómetros que funcionan como neuronas de un gran sistema capaz de medir la interrelación entre los sismos y el magnetismo terrestre. Cordaro explicó en una entrevista que la falta de financiamiento había resultado “asfixiante”:

Queremos que nuestros magnetómetros funcionen como neuronas y comunicarlos entre ellos mediante Machine Learning, con la finalidad de poder predecir los sismos […] Necesitamos que el gobierno y los privados nos escuchen, este trabajo podría salvar vidas y millones de dólares en pérdidas materiales.

Se estima que, a nivel mundial, 2,700 millones de seres humanos viven en zonas sísmicas; esto es, uno de cada tres humanos vive en una zona propensa a sufrir los embates de sismos de gran magnitud.

Los sismos y terremotos son eventos fuera del control y la previsión humanos, que pueden causar grandes daños a nivel material y social. Si bien algunos países han desarrollado sistemas de alerta temprana para avisar a la población, comprender a fondo los fenómenos telúricos de nuestro planeta es el primer paso para poder enfrentarnos a ellos en el futuro.