Detrás de las iniciativas por lograr que la disminuya brecha salarial entre géneros, hay mucho más que saber. Desde en las industrias más cotizadas hasta en las más comunes se sigue encontrando una disparidad significativa en la paga entre mujeres y hombres.

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Desde 2015, la brecha salarial se ha colocado en una situación en la que por cada dólar que gana un hombre, una mujer gana alrededor de 0.79 centavos. Detrás de esta diferencia en salarios se esconden excusas como la edad, cuestión de carácter, roles sociales, desigualdad, habilidades y otros factores que han mantenido vigente esta problemática en todo el mundo.

En 2019 el salario de los hombres fue, en promedio, un 21% más alto que el de las mujeres. Los únicos elementos a considerar para determinar el sueldo de una mujer u hombre deberían ser la experiencia, la industria y el nivel de trabajo; todo lo demás debería quedar fuera.

 

Un recorrido por el mundo para conocer la brecha salarial

Si hacemos un recorrido por la brecha salarial mundial, las cosas pintan más o menos así: las francesas ganan 25% menos que los franceses; las alemanas cobran 21% menos que los alemanes; las rusas, 26% menos; las mexicanas, 16.7% menos. Sin embargo, debemos considerar que en México la tasa de empleo femenino es muy baja en comparación con otros países (menos de la mitad de la población femenina cuenta con un empleo formal).

En Egipto, las cosas no son muy distintas: las mujeres tan sólo representan el 23% de la fuerza laboral. Para las mujeres argentinas el sueldo es 13.7% menor que el de los hombres, mientras que en Estados Unidos la brecha salarial alcanza un 80%.

Los sectores económicos en los que se basan estos porcentajes son muchos y está también la cuestión de los factores de medición de cada país. Sería imposible para nosotros generalizar un estimado de la brecha salarial, sabiendo que las circunstancias económicas cambian en cada gobierno.

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Lo que podemos asegurar es que no hay un cambio real en la brecha salarial en el mundo. La industria no importa; ya sea el sector financiero, la minería o Hollywood… la diferencia siempre está ahí. Por ejemplo, un estudio del Foro Económico Mundial analizó la brecha salarial en la industria del cine. Tras examinar cerca de 1,344 películas con 267 estrellas de cine distintas, se encontró que las mujeres ganaban 38% menos que los hombres.

El promedio de paga para las actrices es de 2.2 millones menos que las ganancias de los actores. Algunos consideran que los múltiples factores que determinan el pago por participar en una película son lo que realmente afecta el crecimiento de la brecha salarial.

Pero ni siquiera tomando en cuenta los elementos que rodean a una filmación se logra explicar la brecha salarial, por lo que descartamos esta excusa. La investigación afirma que hay una inexplicable diferencia de salario por género del 20%.

 

El cambio está en la sociedad

No obstante, si tratamos de darle una explicación coherente a esta brecha, los elementos que resaltan son la experiencia, la belleza y la tendencia o popularidad de las películas, elementos marcados por la audiencia y la industria. 

Así como las industrias estipularon estándares para la paga de salarios, la sociedad también contribuye a la limitación de las oportunidades laborales para las mujeres. Si muchos consideran que una película es aburrida cuando una mujer la protagoniza, estamos animando al cine a que le pague menos a las actrices.

Si lo que queremos es disminuir la brecha salarial, lo que debemos hacer es abandonar los prejuicios que nos llevan a considerar que hay diferencias entre el trabajo de una mujer y el un hombre. Sólo así, a través de una resignificación del ámbito laboral, podremos conseguir un verdadero cambio en los salarios de las mujeres.

 

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