La historia parece salida de una novela de vampiros, pero se trata de una startup muy real: Ambrosia Medical ofrecerá transfusiones de sangre joven a adultos adinerados, prometiendo “positivas” ventajas para la salud.

Su fundador, Jesse Karmazin, médico de Stanford, fue responsable del primer estudio clínico en Estados Unidos para saber qué ocurre cuando la sangre “vieja” de adultos es sustituida por sangre de jóvenes. A pesar de que los resultados clínicos no han sido publicados, Karmazin ha dado entrevistas en las que afirma la efectividad de este tratamiento. Durante el estudio que realizó en 2017, según sus palabras:

Algunos pacientes recibieron sangre joven y otros sangre vieja, y pude sacar algunas estadísticas de ello, y los resultados eran fantásticos. Y pensé que este es el tipo de terapia que desearía que estuviera disponible para mí.

Según Karmazin, “muchos” de los aproximadamente 150 involucrados que recibieron el tratamiento notaron “diversos” beneficios en su salud, que van desde mejoras cognitivas en cuanto a atención, memoria y concentración, hasta mejores ciclos de sueño, sin contar el factor estético: apariencia y tono muscular mejorados.

Los pacientes de la prueba clínica pagaron $8,000 dólares por participar, pero los resultados del estudio permanecen en esa frontera entre el misterio de la confidencialidad de los pacientes y el entusiasmo que Karmazin y sus socios muestran sobre el proyecto.

De hecho, Ambrosia ya cuenta con una página web, donde los interesados pueden inscribirse a una larga lista de espera, para cuando la primera sede de la empresa abra sus puertas en la ciudad de Nueva York. La página también ofrece un correo electrónico de contacto para los potenciales inversionistas.

 

Sangre: ¿fuente de vida o de codicia?

Solamente en Estados Unidos, cada año se realizan más de 14.6 millones de transfusiones de sangre (40,000 al día, si quieres hacer la cuenta), por lo que el procedimiento en realidad no supone mayores riesgos para la salud, ni se necesita mayor aprobación de las autoridades sanitarias.

Sin embargo, la falta de evidencia clínica de los beneficios de la transfusión sanguínea en pacientes sanos, y el hecho de que se comercialice de manera tan agresiva, han motivado una oleada de críticas contra la compañía.

Erzsébet Báthory, la tristemente célebre “condesa sangrienta”

El neurólogo de Stanford Tony Wyss-Coray también ha investigado los efectos de las transfusiones de plasma en ratones de diferentes edades. En sus estudios, el médico afirma que no puede saberse si las supuestas ventajas de las transfusiones se deben a la “edad” de la sangre o al hecho de que dos organismos estén conectados durante la transfusión, por nombrar solamente una de sus críticas.

A diferencia de Karmazin, sus resultados están disponibles en la prestigiosa revista Science. Para Wyss-Coray:

Simplemente no existe evidencia clínica [de los beneficios del tratamiento], y básicamente estarías abusando de la confianza de la gente y del entusiasmo público en torno al tema.

Según la mitología griega, “ambrosía” era la bebida de la cual se alimentaban los dioses y que los mantenía sanos, frescos e inmortales. El mito de los vampiros y casos extremos de la cultura popular como el de la condesa Erszébet Báthory, quien se hacía bañar con sangre de jóvenes vírgenes, también han contribuido a darle al líquido vital un aura mística y cercana a las fuentes de la eterna juventud.

Sin embargo, cabría hacer algunas preguntas en torno a la ética del tratamiento propuesto por Ambrosia. Si los supuestos beneficios de las transfusiones no están disponibles, ¿no se trata solamente de una moda para gente rica? ¿No se trata de un mercado potencial que puede dañar la salud de jóvenes que “pesquen el anzuelo” y vendan su sangre en lugar de donarla a hospitales, donde las transfusiones pueden salvar vidas?