La altura de la CDMX entra en juego en el Mundial: ¿México tiene ventaja sobre Ecuador?

La altura de la CDMX no solo dificulta respirar: acelera la fatiga, modifica el vuelo del balón y podría convertirse en un factor clave del México vs Ecuador.

La altura de la CDMX vuelve a ser protagonista en la antesala del partido entre México vs Ecuador por los dieciseisavos de final del Mundial 2026. A lo largo de la historia, numerosos equipos han señalado que competir en la capital mexicana representa un desafío físico debido a la menor disponibilidad de oxígeno. Sin embargo, la ciencia deportiva indica que este factor no siempre determina el resultado de un encuentro. La aclimatación, la preparación física y las condiciones ambientales también pueden inclinar la balanza en un duelo que promete ser uno de los más equilibrados del torneo.

La altura de la CDMX y su impacto en el rendimiento físico

La Ciudad de México se encuentra a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, una altitud suficiente para provocar cambios fisiológicos durante la actividad física intensa. Aunque el aire mantiene aproximadamente un 21 % de oxígeno, la presión atmosférica es menor, por lo que en cada respiración llegan menos moléculas de oxígeno al organismo. Este fenómeno recibe el nombre de hipoxia hipobárica y obliga al cuerpo a trabajar con mayor intensidad para abastecer de oxígeno a músculos y órganos.

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La altura de la CDMX entra en juego en el Mundial: ¿México tiene ventaja sobre Ecuador?

De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta condición puede reducir hasta en 30 % la disponibilidad efectiva de oxígeno, aumentando la frecuencia cardiaca, acelerando la respiración y favoreciendo una fatiga muscular más temprana. Los jugadores que no están acostumbrados a competir en altura suelen experimentar una recuperación más lenta entre esfuerzos, especialmente durante la segunda mitad del partido.

¿Qué sucede en el cuerpo cuando hay menos oxígeno?

El fútbol exige cambios constantes de ritmo, aceleraciones, sprints y esfuerzos explosivos que dependen en gran medida del consumo de oxígeno. Diversos estudios muestran que el VO₂ máximo, indicador que mide la capacidad del cuerpo para utilizar oxígeno durante el ejercicio, comienza a disminuir a partir de los 1,500 metros de altitud, reduciendo la resistencia física conforme aumenta la elevación.

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Cuando el organismo recibe menos oxígeno, aumenta el uso del metabolismo anaeróbico, se acumula lactato en los músculos y aparece el cansancio con mayor rapidez. La hipoxia también afecta la capacidad para repetir carreras de alta intensidad y puede disminuir la precisión técnica debido al desgaste físico, un aspecto determinante en partidos de máxima exigencia.

¿México realmente tiene ventaja frente a Ecuador?

A primera vista, la respuesta parecería ser afirmativa. Sin embargo, Ecuador tiene una característica que equilibra el panorama: buena parte de sus futbolistas está acostumbrada a jugar en Quito, ciudad ubicada a aproximadamente 2 mil 850 metros sobre el nivel del mar, incluso por encima de la altitud de la capital mexicana. Esto significa que conocen los efectos fisiológicos de competir con menor disponibilidad de oxígeno.

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No obstante, durante el Mundial 2026 la selección ecuatoriana pasó más de un mes concentrada en Columbus, Ohio, una ciudad situada a apenas 240 metros sobre el nivel del mar. Diversos especialistas indican que las adaptaciones adquiridas por vivir en altura comienzan a disminuir después de varias semanas en zonas bajas. Mientras México ha entrenado y disputado partidos en la CDMX durante el torneo, Ecuador llegará con poco tiempo para reaclimatarse, un factor que podría favorecer al conjunto mexicano.

El calor también puede influir en el resultado

La altura no será el único desafío para los futbolistas. Durante el verano del Mundial 2026, las sedes mexicanas podrían registrar temperaturas cercanas a los 28 °C, condiciones que incrementan el desgaste físico y favorecen la deshidratación. El estudio Impacto de la Altitud y el Calor en el Rendimiento Futbolístico señala que las altas temperaturas dificultan la disipación del calor corporal generado durante el ejercicio, elevando la temperatura interna del organismo y acelerando la aparición de fatiga.

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En estas circunstancias, los jugadores pierden mayores cantidades de agua y electrolitos mediante el sudor, disminuyendo la capacidad para sostener esfuerzos intensos durante largos periodos. Por ello, han implementado pausas oficiales de hidratación en partidos disputados bajo condiciones extremas de calor, una medida destinada a proteger la salud de los futbolistas. La combinación entre hipoxia, temperatura elevada y exigencia física convierte este tipo de encuentros en un importante desafío fisiológico incluso para atletas de alto rendimiento.

La evidencia científica confirma que la altura de la CDMX sí representa una ventaja para México, principalmente porque sus jugadores llegan completamente adaptados a estas condiciones y conocen cómo responder a la menor disponibilidad de oxígeno. Sin embargo, esta ventaja no es absoluta, ya que Ecuador cuenta con futbolistas habituados históricamente a competir en ciudades de gran altitud y dispone de la calidad suficiente para neutralizar parte de ese beneficio. En un partido donde también influirán la estrategia, el estado físico, el calor y la capacidad de recuperación, la ciencia explica una parte de la historia, pero el resultado definitivo solo se conocerá cuando ruede el balón en el Estadio Ciudad de México.

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