Adiós a tirar todo junto: así funcionará la nueva recolección de basura en CDMX

La nueva recolección de basura en CDMX separará los residuos en tres categorías y buscará reducir a la mitad lo que va a rellenos sanitarios.

La Ciudad de México está a punto de cambiar la manera en que lidia con sus desechos. Cada día se generan más de 8 mil 500 toneladas de basura y la mayor parte termina en rellenos sanitarios, un modelo que ya no es sostenible. Frente a este panorama, el gobierno capitalino lanzó la estrategia Ciudad Circular: Basura Cero, que promete transformar la recolección mediante días diferenciados y separación en tres categorías. La meta es clara: reducir a la mitad la basura que hoy se entierra y convertirla en recursos útiles para la ciudad.

Recolección de basura CDMX

Nueva modalidad de recolección de basura en CDMX

La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), encabezada por Julia Álvarez Icaza, explicó que la nueva dinámica se basará en separar los residuos por días, lo que permitirá que los camiones recolecten exclusivamente un tipo de desecho en cada jornada. Así, la clasificación no quedará en manos del azar ni se perderá el esfuerzo ciudadano de separar en casa, ya que la basura viajará limpia y ordenada hasta las plantas de tratamiento.

Los desechos deberán dividirse en tres tipos: orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables. Lo interesante es que no solo se busca reducir lo que llega a los tiraderos, sino también darle valor a lo que solemos considerar inútil. Restos de comida que se convertirán en composta, plásticos y metales que regresarán a la cadena productiva, e incluso llantas que dejarán de apilarse para transformarse en impermeabilizantes y materiales de construcción.

Ciudad Circular: la estrategia Basura Cero

Este plan va mucho más allá de la recolección domiciliaria. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó “Ciudad Circular” como un modelo integral que quiere cambiar la relación de la capital con su basura. Su apuesta es lograr que al menos el 50% de los residuos no termine bajo tierra, sino que vuelva a la economía en forma de composta, energía o insumos reciclados.

Para conseguirlo se construirán nuevas plantas de composta en distintas alcaldías y se modernizará el Bordo Poniente, una de las instalaciones más grandes del país. A la par, se lanzará una campaña de concientización para recordar que la basura no es un estorbo, sino un recurso que puede generar valor. La corresponsabilidad ciudadana será la clave de todo este engranaje.

Datos duros de la basura en la CDMX

Actualmente, el 82% de lo que se desecha en la capital va directo a rellenos sanitarios. Eso significa que miles de toneladas de materiales que podrían convertirse en abono, energía o materia prima simplemente se entierran cada día. El costo ambiental es enorme: contaminación del suelo, emisiones de metano y saturación de espacios que tarde o temprano se quedarán sin capacidad.

Con las nuevas plantas y los sistemas de monitoreo que se instalarán en la ciudad, se espera transformar más de 4 mil 400 toneladas de residuos diariamente. La inversión es significativa, desde los 85 millones de pesos en camiones de recolección hasta los 35 millones destinados a la planta que convertirá 250 mil llantas al año en materiales para la construcción. El reto es enorme, pero también lo es la posibilidad de darle un giro radical al manejo de la basura.

El papel de la ciudadanía

Nada de esto tendrá éxito si la gente no participa. Brugada lo dijo sin rodeos: “Si no separamos desde casa, no habremos ganado nada”. Por eso habrá campañas masivas, talleres en escuelas y hasta incentivos económicos en centros de acopio para quienes entreguen sus residuos reciclables. La idea es transformar la relación de los capitalinos con la basura, hacer que pase de ser un problema a ser un recurso.

También se contemplan medidas más firmes para quienes no cumplan, sobre todo en el caso de las empresas que generan más de 50 kilos diarios de residuos. Es un recordatorio de que la corresponsabilidad no es solo un eslogan: todos, desde los hogares hasta los grandes negocios, deberán ajustarse a este nuevo modelo.

La nueva recolección de basura en la CDMX es una apuesta ambiciosa para enfrentar una crisis silenciosa que afecta a todos. Si se logra que la mitad de los residuos no terminen en un tiradero, la ciudad dará un paso histórico hacia un modelo más limpio y sostenible. Pero eso solo ocurrirá si cada ciudadano asume el papel que le toca. El reto no es sencillo: cambiar hábitos, aprender a separar mejor y ser pacientes con un sistema que apenas arranca. Sin embargo, la oportunidad es real. Lo que hoy vemos como basura puede convertirse en energía, fertilizantes y materiales que regresen a la vida útil.

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