El cielo de la CDMX no dará tregua esta semana. Entre tormentas eléctricas, granizadas y fuertes rachas de viento, la capital enfrentará varios días complicados en materia de clima. Aunque la tormenta tropical Juliette no tocará el territorio nacional, sí forma parte del escenario meteorológico que favorece lluvias intensas en gran parte del país. Más allá del caos vial y los charcos eternos, las tormentas traen consigo un respiro inesperado: la calidad del aire será mejor de lo normal, gracias a la cobertura nubosa y la constante caída de agua.
Pronóstico en CDMX: tardes de tormenta y mañanas nubladas
Los próximos días se presentan con un patrón muy claro: mañanas nubladas y tardes tormentosas.
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Lunes y martes: temperaturas entre 23 y 25 °C, con lluvias fuertes en la tarde y viento de hasta 40 km/h.
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Miércoles y jueves: ambiente fresco, máximas de 23 °C y tormentas vespertinas con rachas de viento cercanas a 30 km/h.
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Viernes: chubascos dispersos, especialmente en el sur y poniente, con temperaturas entre 22 y 24 °C.
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Fin de semana: clima estable pero lluvioso, con máximas de 24 °C y mínimas cercanas a 18 °C en zonas altas.

La recomendación es: no olvides el paraguas, pero tampoco la chamarra ligera, porque aunque las lluvias refrescan, el viento puede bajar la sensación térmica.
Tormenta tropical Juliette: de interés para el Pacífico, no para CDMX
La tormenta tropical Juliette, formada a partir de la depresión tropical Diez-E en el Pacífico mexicano, se mueve hacia el noroeste. No afectará directamente al territorio nacional, pero será clave para la navegación en esa región. En paralelo, los fenómenos asociados a las tormentas locales (como tornados, trombas marinas y granizadas) podrían registrarse en algunas áreas del país. Aunque estos escenarios son menos comunes en CDMX, las descargas eléctricas sí son un riesgo constante.
El #SMNmx mantiene la vigilancia sobre la #TormentaTropical #Juliette en el océano #Pacífico. pic.twitter.com/J2zu1Ou5yC
— CONAGUA Clima (@conagua_clima) August 25, 2025
Más de 200 mexicanos fallecen cada año por fulguración, es decir, por el impacto directo de un rayo. La mayoría son trabajadores del campo, pero en la ciudad también hay riesgo si no se toman precauciones. Nunca está de más recordar que el automóvil cerrado o una casa son los lugares más seguros durante una tormenta. Evitar techos de lámina, árboles y estructuras metálicas puede marcar la diferencia.
Inundaciones en CDMX: el riesgo vuelve a crecer
El riesgo de inundaciones está latente en varias zonas de la ciudad, sobre todo en puntos donde el drenaje suele colapsar en cuestión de minutos. Alcaldías como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan y Azcapotzalco suelen ser las más vulnerables.

Si llegas a enfrentar una emergencia, recuerda que las autoridades capitalinas tienen disponibles varios números: SGIRPC (55 5683 2222) y la línea H2O de SEGIAGUA (*426). Reportar en tiempo real ayuda a que los equipos de emergencia actúen más rápido. Además, vale la pena recordar medidas básicas: evitar cruzar calles inundadas, no caminar cerca de coladeras destapadas y mantener a la mano documentos importantes en bolsas plásticas.
La otra cara de las lluvias: aire limpio y cielo despejado después de la tormenta
No todo es caos. La lluvia y la nubosidad de esta semana ayudarán a que la calidad del aire en CDMX sea buena la mayor parte del tiempo. Esto significa menos partículas contaminantes y un ambiente más limpio para quienes suelen sufrir alergias o problemas respiratorios.

De hecho, después de cada tormenta suele darse un fenómeno casi poético: un cielo despejado con tonalidades intensas que recuerdan que, incluso en medio del desorden urbano, la naturaleza sigue marcando el ritmo. Y si bien las tormentas pueden retrasar la rutina diaria, también ofrecen la oportunidad de disfrutar de una ciudad más fresca, menos contaminada y con paisajes inesperadamente bellos.

La Ciudad de México se prepara para una de sus semanas más lluviosas del año, con todos los contrastes que eso implica: desde el riesgo de inundaciones y caos vial, hasta la bendición de un aire más limpio. El clima extremo se ha vuelto parte de nuestra rutina, pero también un recordatorio de la fuerza con la que la naturaleza sigue imponiendo sus reglas.




