Ajolotes, ranas de ojos rojos e incluso camaleones fueron encontrados en venta ilegal en las inmediaciones del mercado El Tepetate, en Querétaro. Lo alarmante es que varios de estos animales están en peligro de extinción o bajo protección especial por la ley mexicana. La Profepa ya tomó cartas en el asunto, pero el daño al ecosistema podría ser mayor de lo que imaginamos. ¿Qué nos dice este caso sobre la conservación de especies y el papel de la sociedad?
Detectan venta ilegal de ajolotes en El Tepetate
El pasado 17 de julio de 2025, inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizaron un operativo de rutina cerca del mercado El Tepetate, en Querétaro. Lo que encontraron fue alarmante: 22 ejemplares de fauna silvestre siendo vendidos en un puesto ambulante sin documentación legal. Entre los animales estaban ajolotes, iguanas verdes, ranas ojo rojo, un camaleón de velo y dos erizos africanos.
🦎 Durante un operativo en un mercado de Querétaro, aseguramos a 22 ejemplares de fauna silvestre. 🍃
🐸 Entre los ejemplares había iguanas, ajolotes y ranas ojo rojo; nueve de los ejemplares están protegidos por la NOM-059-SEMARNAT-2010 y la Convención CITES. 🟢
Iniciamos el…
— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) July 27, 2025
Lo preocupante no es solo la falta de permisos. Nueve de estos ejemplares están en la lista NOM-059-SEMARNAT-2010, que clasifica especies amenazadas, en peligro o sujetas a protección especial. Además, algunas están incluidas en el tratado internacional CITES, que regula su comercio a nivel mundial.
Ajolotes, joyas mexicanas en riesgo por el tráfico ilegal
El caso de los cuatro ajolotes (Ambystoma mexicanum) asegurados llama especialmente la atención. Esta especie, endémica del Valle de México, es reconocida por su capacidad para regenerar extremidades, corazón e incluso partes del cerebro. En la naturaleza, solo sobreviven en los canales de Xochimilco, su hábitat original, que se encuentra gravemente deteriorado.

Aunque hoy en día los ajolotes también se crían en laboratorios y UMAs, la venta sin papeles genera un mercado negro que pone en jaque su conservación. La venta callejera los reduce a meras mascotas, ignorando su importancia ecológica, científica y cultural. Este caso en Querétaro expone una realidad incómoda: la ignorancia y la falta de vigilancia abren la puerta al tráfico silvestre.
¿Qué dice la ley sobre la venta de animales exóticos?
En México, la legislación ambiental prohíbe la posesión, venta o traslado de fauna silvestre sin contar con documentos que acrediten su origen legal. Los animales asegurados en El Tepetate fueron enviados a una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) donde recibirán los cuidados necesarios.
Además, se inició un procedimiento legal contra el responsable del puesto. De ser hallado culpable, deberá pagar una sanción económica, podría enfrentar penas de prisión y tendrá que participar en la reparación del daño ambiental. El problema es sistémico: no es el primer caso y, lamentablemente, tampoco será el último.
¿Por qué siguen comprando estos animales?
El deseo de tener una rana de ojos rojos o un camaleón como mascota puede parecer inofensivo, pero detrás de esa compra hay un ecosistema devastado, especies en declive y leyes ignoradas. Algunos compradores ni siquiera saben que están adquiriendo animales protegidos. En redes sociales, muchos jóvenes muestran orgullosos a sus ajolotes en acuarios improvisados.
Lo que ignoran es que muchas veces estos ejemplares vienen del mercado negro. Y aunque las intenciones sean buenas, el efecto acumulado es devastador. El reto está en la educación ambiental y el consumo responsable. Entender que no todos los animales están hechos para vivir en cautiverio, y que su belleza debe ser admirada desde el respeto, no desde la posesión.
Este operativo de Profepa nos recuerda que el tráfico de especies silvestres sigue activo en muchas partes de México, incluyendo lugares aparentemente cotidianos como un mercado popular. El hecho de que alguien venda animales protegidos a plena luz del día, sin temor a las consecuencias, demuestra que aún falta mucha conciencia social. Cada ajolote rescatado representa una pequeña victoria, pero también una alerta.