El ajolote, criatura mítica que ha hechizado al mundo con sus asombrosas características, no sólo es un animal extraordinario con capacidades regenerativas, sino que ha formado parte de la cultura ancestral de México. Sin embargo, en México, el inexorable avance hacia la urbanización ha reconfigurado el paisaje cómo el hogar de está salamandra, al grado de degradar su hábitat natural.
Históricamente, Xochimilco es considerado un ecosistema lacustre y un emblema de sostenibilidad gracias a su sistema de chinampas. Este método ancestral de agricultura no solo ha proporcionado alimentos y agua, sino también ha sido hogar de especies únicas como el emblemático ajolote. Pero, la expansión urbana ha transformado drásticamente su entorno.
La modificación de flujos hídricos y la contaminación han empujado a los chinamperos a abandonar sus prácticas, dejando paso a actividades menos sustentables como el uso de los terrenos para salones de fiesta o canchas de futbol.
Ante está situación es que ecologistas de la Universidad Nacional Autónoma de México relanzaron el pasado 24 de noviembre una campaña de recaudación de fondos para impulsar los esfuerzos de conservación de los ajolotes.
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“Adoptaxolotl”: La iniciativa mexicana para salvar al ajolote
Aunque el ajolote es una especie capaz de vivir hasta 15 años, actualmente a su alrededor existen diversas amenazas, por las cuales la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha catalogado como una especie endémica en peligro crítico de extinción. Con la situación latente, Luis Zambrano, investigador del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología (IB) de la UNAM y un equipo de investigadores y académicos de la UNAM trabajaron para crear la campaña “Adoptaxolotl”.
A través de está campaña buscan recaudar fondos para la conservación y restauración del hábitat de esta especie endémica de Xochimilco. La importancia de está campaña, se debe a que desde hace 20 años se ha visto que su población baja dramáticamente debido a la destrucción del hábitat, por la calidad del agua, a la introducción de peces como carpas y tilapias; además de la urbanización en los lagos de Xochimilco.
Pues, lo que algunas vez fue uno de “los últimos restos del extenso sistema de transporte que crearon los aztecas y uno de los lagos más importantes del México” se convirtió en un tremendo “vertedero de basura”, a pesar de las estrategias de conservación.

¿En qué consiste la campaña para salvar a los ajolotes?
Pide a la gente tan solo 600 pesos (alrededor de 35 dólares) para adoptar virtualmente uno de los pequeños “monstruos de agua”. La adopción virtual incluye actualizaciones en vivo sobre la salud de tu ajolote. Por menos dinero, los donantes pueden comprarle a una de las criaturas una cena virtual.
En su hábitat principal, la densidad de población de los ajolotes mexicanos se ha desplomado un 99.5% en menos de dos décadas, según los científicos detrás de la recaudación de fondos, por esa razón pensaron en traer de vuelta el proyecto.
La campaña Adoptaxolotl del año pasado recaudó poco más de 450.000 pesos (26.300 dólares) para un programa experimental de cría en cautiverio y esfuerzos para restaurar el hábitat en los antiguos canales aztecas de Xochimilco. Aún así, los expertos aseguran todavía falta mucho por trabajar.

¿Por qué tanto el interés de conservación?
A pesar del reciente aumento de popularidad de la criatura, casi las 18 especies de ajolote en México siguen en peligro crítico de extinción, amenazadas por la creciente contaminación del agua, un hongo anfibio mortal y la trucha arco iris no nativa. Si bien los científicos alguna vez pudieron encontrar un promedio de 6.000 ajolotes por kilómetro cuadrado en México, ahora hay solo 36, según el último censo de la Universidad Nacional Autónoma.
Y, sin datos sobre el número y distribución de las diferentes especies de ajolotes en México, es difícil saber cuánto tiempo les queda a las criaturas y dónde priorizar los recursos disponibles.




