Nació en silencio, pero su presencia ya hace ruido. Jabari, la jirafa macho que llegó al mundo el 30 de diciembre de 2024 en el Centro de Conservación de Vida Silvestre de Chapultepec, finalmente ha completado su periodo de adaptación y hoy es la nueva estrella del Zoológico de Chapultepec. Con apenas cinco meses de vida, Jabari ya convive con otras especies de la Sabana Africana recreada en el zoológico, como cebras, antílopes y grullas. Pero más allá de su ternura, su llegada representa un triunfo para la conservación ambiental en México.
La jirafa Jabari y su llegada al mundo
El nacimiento de Jabari no fue una casualidad, sino el resultado de un cuidadoso trabajo del equipo de la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre (DGZCFS), parte de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA). Su madre, Luna, de seis años, y su padre, Valentino, de cinco, forman parte de una familia reproductiva dentro del Bioma de la Sabana Africana del zoológico, diseñada para ofrecer condiciones similares a su hábitat natural. El 30 de diciembre, Jabari nació en el Centro de Conservación de Vida Silvestre de Chapultepec, pesando alrededor de 50 kilos y midiendo casi 2 metros. Desde sus primeras horas, mostró un comportamiento saludable: se mantuvo de pie, se alimentó de su madre y comenzó a explorar su entorno. Su desarrollo ha sido tan positivo que en mayo fue integrado al espacio público del zoológico, donde puede ser visitado por el público.

Un símbolo de conservación en tiempos críticos
¿Por qué importa tanto Jabari? Porque las jirafas están en problemas. Clasificadas como “vulnerables” por la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las poblaciones de jirafas han disminuido un 40% en las últimas tres décadas, debido principalmente a la pérdida de hábitat, caza furtiva y conflictos humanos. En este contexto, el nacimiento de Jabari es un acto de resistencia biológica y una pequeña victoria en la lucha por la biodiversidad. Su vida representa el éxito de programas de cría en cautiverio responsables y con objetivos claros: educar, conservar y sensibilizar.

Así es la vida diaria de Jabari en Chapultepec
Hoy, Jabari habita un espacio diseñado para imitar las llanuras africanas: suelo arenoso, áreas abiertas, sombra y vegetación. Convive con otras especies y realiza comportamientos naturales que promueven su bienestar emocional y físico. Su dieta está cuidadosamente balanceada, compuesta por alfalfa, avena y alimento concentrado, diseñada para asegurar su crecimiento óptimo. Además, participa en programas de enriquecimiento ambiental, actividades que lo estimulan mentalmente y fomentan conductas naturales. Todo esto supervisado por un equipo multidisciplinario de veterinarios, biólogos y cuidadores que garantizan que cada etapa de su desarrollo sea monitoreada.

Una experiencia educativa para toda una generación
La SEDEMA invita a toda la ciudadanía, especialmente a jóvenes y estudiantes, a visitar el Zoológico de Chapultepec. No solo para ver a Jabari, sino para involucrarse en actividades educativas que promueven una cultura de conservación. En un mundo hiperconectado, donde a veces perdemos el vínculo con la naturaleza, historias como la de Jabari nos recuerdan que la biodiversidad necesita de nuestra atención constante. Cada visita al zoológico, cada foto compartida, cada conversación generada puede sumar a una conciencia colectiva sobre el papel que jugamos en el futuro de especies amenazadas.

La historia de Jabari es una metáfora viva: en un mundo con crisis ecológicas, todavía hay lugar para la vida, la resiliencia y el compromiso. Verlo crecer es observar cómo la ciencia, la pasión y el amor por la fauna pueden dar frutos. Si cada nuevo nacimiento es una celebración, Jabari merece ser celebrado en grande. Su llegada es una llamada de atención sobre lo que aún podemos salvar, si actuamos a tiempo. ¿Y tú, irás a conocer a Jabari?




