En el corazón de Kenia –en el Programa de Conservación de Hirola– se encuentra la última jirafa blanca en el mundo. Con su cuello largo y cuerpo resplandeciente, esta jirafa parece salida de un cuento de fantasía. Sin embargo, su singular apariencia podría ponerla en riesgo por la caza furtiva.

¿Por qué esta jirafa es blanca?
Su interesante aspecto se debe a una condición genética llamada leucismo, que impide que sus células de la piel produzcan pigmento, aunque sus ojos conservan un color oscuro. A diferencia del albinismo, que afecta a todo el organismo, los animales con leucismo no presentan problemas de salud relacionados con la falta de pigmentación.
Aunque esta condición no afecta las capacidades físicas de las jirafas, sí puede hacerlas más vulnerables a los depredadores, ya que su tonalidad clara reduce su capacidad de camuflaje en la sabana africana. A pesar de su rareza, el leucismo ha sido registrado en jirafas en Kenia y Tanzania, lo que ha despertado el interés de los científicos en investigar más sobre su incidencia y posibles causas.

Una característica extraordinaria, pero que las pone en peligro
La jirafa que hoy se encuentra en la reserva en África no era la única en 2020. Pero tristemente, en marzo de ese año, dos jirafas blancas, una hembra y su cría, fueron asesinadas por cazadores furtivos en el noreste de Kenia. Ahora, el único macho blanco conocido en el mundo vive en soledad en la misma región.
Para evitar otra tragedia, la Ishaqbini Hirola Community Conservancy ha colocado un dispositivo de rastreo GPS en el cuerno del solitario macho. Este sistema envía actualizaciones cada hora a los guardabosques, permitiéndoles monitorear su ubicación en tiempo real y protegerlo de posibles amenazas.
A rare white giraffe spotted in Kenya! Bonus? A white baby giraffe along with it!https://t.co/FOhoDTJagk pic.twitter.com/eAcvBoqatw
— Channa Prakash (@AgBioWorld) February 29, 2020
La conservación de las jirafas
De acuerdo con la Fundación para la Conservación de las Jirafas, más del 50% de estos animales no sobrevive más allá de los seis meses debido a la depredación de leones y hienas. Además, la población de jirafas ha disminuido en un 40% en los últimos 30 años debido a la caza furtiva y el tráfico de vida silvestre.
Actualmente, solo quedan aproximadamente 68,293 jirafas en estado salvaje, lo que ha llevado a su clasificación como especie vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
Otros animales con leucismo: una rareza en el reino animal
Las jirafas blancas no son las únicas criaturas con esta mutación genética. En diferentes partes del mundo, se han registrado avistamientos de alces blancos en Suecia, leones blancos en Sudáfrica e incluso pingüinos con leucismo. Estos animales, aunque sorprendentes, enfrentan desafíos adicionales para sobrevivir en la naturaleza, pues su inusual coloración los hace más visibles para los depredadores y, tristemente, también más codiciados por cazadores furtivos.

El caso de la jirafa blanca de Kenia nos recuerda la importancia de la conservación de la fauna silvestre y el impacto que los humanos tienen en su supervivencia. Gracias a los esfuerzos de organizaciones y conservacionistas, esta majestuosa jirafa sigue viva, pero su destino depende de una vigilancia constante y del compromiso global para proteger las especies en peligro.




