Todos los días usamos nuestros celulares, laptops y bocinas como si fueran parte de nuestro cuerpo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado a dónde va toda esa tecnología cuando deja de servir? En 2022, México generó 1.5 millones de toneladas de basura electrónica, ocupando el décimo lugar mundial en este tipo de residuos. Este problema ambiental invisible crece a un ritmo cinco veces más rápido que su reciclaje. La basura electrónica no solo contamina el planeta: también pone en riesgo nuestra salud.
México en el top 10 mundial: un récord que no deberíamos celebrar
Sí, leíste bien. México está en el top 10 de los países que más basura electrónica generan, con aproximadamente 1,500 millones de kilogramos al año. Eso equivale a llenar seis veces el Estadio Azteca con celulares, televisores, computadoras y electrodomésticos inservibles. En 2022, cada mexicano generó alrededor de 12 kg de residuos electrónicos, según el Observatorio Internacional sobre Residuos Electrónicos. En comparación, países como Estados Unidos llegaron a los 22 kg per cápita, pero con una infraestructura de reciclaje mucho más desarrollada. En México, el reciclaje es casi inexistente: apenas 22% de estos residuos se recolecta y procesa correctamente. Esta cifra no solo refleja un problema de consumo, sino una falta de regulación, conciencia y políticas públicas.

Tecnología que contamina: ¿qué tanto hay en tu celular que daña el planeta?
Los aparatos electrónicos contienen materiales valiosos como oro, plata o cobre, pero también sustancias altamente tóxicas como plomo, cadmio y mercurio. Cuando tiras un dispositivo a la basura y termina en un vertedero al aire libre, la exposición al sol y al agua genera lixiviados: líquidos contaminantes que se filtran al subsuelo, afectando ríos, mantos acuíferos y hasta el agua que tomas. Heberto Ferreira, investigador de la UNAM, explica que esta contaminación es irreversible y que los ríos mexicanos ya muestran niveles alarmantes de metales pesados derivados de la basura electrónica. Además, muchas personas no saben que deben eliminar estos residuos de forma segura y simplemente los desechan como si fueran cualquier otro objeto.

Vertederos invisibles y reciclaje informal
Una gran parte de los residuos electrónicos de México y otros países termina en vertederos clandestinos o en países más pobres como Ghana, Nigeria o Pakistán, donde se procesan en condiciones inhumanas. Niños y adultos manipulan residuos peligrosos sin protección alguna, solo para rescatar unos gramos de cobre o plata. La ONU señala que en 2022, 5.1 millones de toneladas de basura electrónica fueron exportadas ilegalmente, principalmente desde países ricos hacia países de ingresos medios y bajos. Este flujo desigual de residuos convierte a la basura electrónica en un problema global, injusto y peligroso.

¿Qué podemos hacer para revertir esta tendencia?
Aunque el panorama es preocupante, sí hay acciones concretas que podemos tomar. Una de ellas es usar los dispositivos por más tiempo. Cambiar de celular cada dos años solo por “estar a la moda” es parte del problema. También podemos participar en iniciativas como el Reciclatrón, jornadas de acopio organizadas por la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) y universidades como la UNAM. Otra solución es presionar a las empresas para que implementen programas de economía circular, donde recuperen los productos que ya no sirven y aprovechen sus componentes, en lugar de generar más basura.

Si no se toman medidas urgentes, en 2030 podríamos estar generando 82 mil millones de kilos de basura electrónica en el mundo. Y México seguirá escalando posiciones en esta lista que nadie quiere encabezar. La tecnología nos conecta, nos ayuda, nos divierte… pero también nos contamina. La clave está en cómo la usamos, cuánto la valoramos y qué hacemos cuando ya no la queremos. ¿Podremos cambiar el rumbo antes de que sea irreversible?




