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SCI-INNOVACIÓN

Explorando la Nube de Oort, el manto que cubre el Sistema Solar

Desde la antigüedad la humanidad ha observado luces resplandecientes en el cielo que en un principio parecían no tener una explicación. Más tarde con el desarrollo de la ciencia a través de la observación, se les dio el nombre de ‘cometas’ y a su vez se teorizó cómo se formaban. Los científicos estaban asombrados de que una cantidad tan grande de cometas cruzaran por el cielo, por lo que especularon que debía existir una región en el Sistema Solar con material disponible para su formación a la que llamaron la Nube de Oort.

Los cometas se diferencian de los asteroides gracias a su gran halo de luz que está formado por una cola larga fulgurante y su atmósfera comatosa que los hace tan brillantes. Pero funcionan de una forma peculiar, pues no brillan desde el comienzo de sus tiempos, sino que encienden su brillo a medida a que se acercan al Sol. Esto es porque entre más calor reciben del Astro Mayor, más vaporizan el material helado del que están compuestos. Pero, ¿de dónde proviene dicho material?

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La teoría más aceptada hasta ahora es que justamente en el borde del Sistema Solar existe una nube esférica, un manto que recubre al sistema planetario y que estaría formada por rocas heladas de las cuales se componen los cometas. A esta nube se le llamó la Nube de Oort, en honor a su principal fundador teórico, Jan Hendrik Oort.

¿Qué es la Nube de Oort?

Teóricamente la Nube de Oort es una nube esférica compuesta de planetesimales, en su mayoría helados que se cree que rodea al Sistema Solar a una distancia de 100 mil Unidades Astronómicas desde el Sol, lo que sería el equivalente a 1.5 años luz. Técnicamente se encuentra en el espacio interestelar que ya está fuera de los dominios de nuestra estrella anfitriona, pues está mucho más allá de la heliósfera. Esta última está considerada como el límite cosmológico del Sistema Solar, fuera de ella el Sol ya no tiene una predominación gravitacional.

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La idea de que en los límites del Sistema Solar existe una nube de infinitesimales helados fue propuesta por primera vez en 1932 por el astrónomo estonio Ernst Öpik. En aquel entonces Öpik dijo que los cometas de periodo largo podrían haberse originado en una región orbital en el borde más externo del sistema.

Pero más tarde, en 1950 Jan Hendrik Oort desarrolló una teoría similar aunque de forma independiente a la de Öpik. Y aunque todavía no se ha logrado comprobar que realmente existe esta región límite pues no ha habido nave humana que llegue hasta tales distancias, es muy viable que sí exista ya que explicaría el comportamiento de los cometas que vagan por el espacio.

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¿Dónde se encuentra la Nube de Oort?

Según los análisis de los astrónomos, la Nube de Oort está compuesta en su gran mayoría por Objetos Transneptunianos, al igual que el Cinturón de Kuiper, se les llama de esta forma debido a que están más allá de la órbita de Neptuno. Se cree que en su mayoría son objetos volátiles helados conformados por agua, metano, etano, monóxido de carbono, cianuro de hidrógeno y amoníaco.

Las estimaciones sitúan a este manto helado entre dos mil y cinco mil Unidades Astronómicas del Sol. Sin embargo, se cree que el borde exterior se encuentra entre 100 mil y 200 mil Unidades Astronómicas desde el Sol.

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¿Cómo se originó la Nube de Oort?

Las investigaciones de la NASA sugieren que la mayoría de los objetos helados que componen la nube, son el producto de un intercambio de materiales entre el Sol y sus estrellas hermanas, a medida que se acercaban y se separaban.

Otras investigaciones proponen que la existencia de la Nube de Oort es ampliamente consistente de la teoría sobre que el Sistema Solar emergió de un cúmulo de aproximadamente 300 a 400 estrellas que interactuaron entre sí hasta formar el espacio circundante como lo conocemos hoy en día. Por lo tanto, se cree que la nube es el producto de las interacciones gravitacionales y las mareas galácticas de hace millones de años que luego dieron paso al sistema.

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Lamentablemente ninguna tecnología humana tiene todavía el potencial para llegar hasta esta región del espacio. La Voyager 1 que es la sonda espacial que se encuentra a día de hoy más lejana de la Tierra, está a unos 300 años de tocar la Nube de Oort, por lo que es imposible por ahora su comprobación in situ.


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