Las zonas económicas especiales y su impacto en la sostenibilidad de México

¿Qué tan lejos está el Estado de dejar atrás la era del desarrollo y darle paso al posdesarrollo en función de las Zonas Económicas Epseciales?

Fotografía principal: CIEP

El pasado abril fue aprobada por el Congreso la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales (ZEE), una de las apuestas más importantes de la administración peñista en materia económica, cuyo objetivo es impulsar el crecimiento económico y llevar el “desarrollo” a las entidades federativas con mayor incidencia de pobreza. Más allá de analizar los puntos críticos de su éxito o fracaso, este ensayo tiene intención de poner en perspectiva los objetivos de estas zonas y sus críticas dentro del marco de estudios sobre desarrollo, partiendo de la premisa de que, retomando a Gustavo Esteva, nos encontramos al final de un ciclo histórico, evidenciado cada vez más por los movimientos posdesarrollistas, pues “el ‘desarrollo’ sólo significa aceptar una definición universal de la buena vida que, además de inviable, carece por completo de sentido”. Bajo este enfoque, las ZEE son una decisión que apunta en dirección contraria a las demandas de los crecientes movimientos sociales en contra de la implementación de megaproyectos y de defensa del territorio que proliferan en el país.

En América Latina los ochenta son conocidos como la “década perdida”. Casi todos los países de la región siguieron las políticas y prácticas institucionales denominadas “Consenso de Washington”, un conjunto de ideas que gobernara la economía mundial bajo el esquema del modelo neoliberal. (Escobar, 2014). A través del endeudamiento, los Estados pasaron cada vez más a depender de los mercados financieros privados; los países subdesarrollados comenzaron a competir por recursos externos para financiar el crecimiento; la capacidad de inserción internacional fue erigida como el factor principal de dinamización económica, y el discurso de la competitividad legitimó el desempleo e impulsó el trabajo intensificado de los que no perdieron sus empleos (Acselhad, 2006).

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Imagen: Forbes Mexico

Durante los noventas en México se implemento una apertura comercial que destruyó importantes sectores productivos, provocó dependencia alimentaria y concentró en pocas manos los beneficios de la especialización exportadora (López-Bolaños, 2015). Así, se comienza a hablar del necesario fin del desarrollo y empieza a gestarse la noción el posdesarrollo, que apunta a la creación de un espacio/tiempo colectivo donde el “desarrollo” cese de ser el principio que organiza la vida económica y social, ante todo adoptando una actitud hospitalaria a la pluralidad real del mundo (Esteva, 2009; Escobar, 2014). De este modo podría decirse de muchos casos que la conceptualización de alternativas al desarrollo configura el posdesarrollo; es decir, una concientización de que la realidad puede definirse en términos distintos a los del desarrollo y que, por consiguiente, las personas y los grupos sociales pueden actuar sobre la base de esas diferentes definiciones (Escobar, 2005). El ejemplo mexicano por excelencia es el de los zapatistas, quienes llevan más de una veintena de años construyendo “un mundo donde quepan muchos mundos”. No obstante, la noción posdesarrollista se vio opacada por el discurso del desarrollo sostenible promovido por las Naciones Unidas y el Banco Mundial, que lleva a propugnar por un crecimiento sostenido, sin una justificación rigurosa sobre la capacidad del sistema económico para internalizar las condiciones ecológicas y sociales (de sustentabilidad, equidad, justicia y democracia) de este proceso (Leff, 1998). El desarrollo sostenible, junto con una política económica neoliberal, aún es el marco en que se gestan las políticas mexicanas.

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Imagen: Vision Peninsular

Las ZEE no son algo nuevo, han pasado más de cincuenta años desde el establecimiento de la primera y desde mediados de los ochentas el número de éstas se incrementa rápidamente, sobretodo en países “en desarrollo” (Farole, 2011). Éstas se establecen para contribuir al “propósito público” a través de la generación de empleo y, en general, a través de la promoción del desarrollo económico (Bhushan-Rawat et al., 2011). En México, Peña Nieto las mencionó por vez primera a finales de 2014 y la ley fue publicada en el Diario Oficial de la Federación en Junio pasado. En ella se define a las ZEE como áreas geográficas delimitadas, sujetas a un régimen especial para realizar, entre otras, actividades de manufactura, agroindustria, procesamiento, transformación y almacenamiento de materias primas e insumos, así como la prestación de servicios de soporte (DOF, 2016). La ley propone, sin profundizar más al respecto, una evaluación estratégica del impacto social y ambiental para garantizar los derechos humanos de los pueblos de influencia, que se integraría en el estudio de prefactibilidad de la zona que deberá ser aprobado por la comisión intersectretarial (presidida por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público). Las zonas incluyen una fuerte inversión en infraestructura, un entorno aduanero especial con acceso a insumos libres de impuestos y aranceles, y una serie de incentivos fiscales (reducción y exoneración de impuestos corporativos) en compañía de un entorno administrativo favorable.

Aquí es importante recalcar que existen distintos ejemplos de fracaso y éxito de estas zonas en el mundo, donde los factores determinantes son el contexto específico en que se introducen, y la eficacia con que se diseñan, implementan y gestionan (Farole, 2011). Uno de los más importantes ejemplos de fracaso es el de India, donde las ZEE están sujetas a un amplio movimiento de resistencia popular, sobre todo de las comunidades directamente afectadas, por dos razones principales (Bhushan-Rawat et al., 2011): la adquisición forzosa de la tierra y sus efectos en las comunidades locales, pues las empresas deben adquirir zonas lo suficientemente grandes en lugares cerca de la infraestructura y los centros urbanos, y a un precio atractivo, y; los impactos ambientales, especialmente por la rapidez de aprobación de las evaluaciones de impacto ambiental. Los mismos autores resaltan que el “interés público” fue utilizado para justificar la adquisición forzosa de terrenos para su uso por empresas privadas,

las ZEE por tanto pueden ser vistas como las últimas de una larga historia de desplazamiento en nombre del desarrollo, con una compensación prescrita totalmente inadecuada para los impactos económicos, sociales y ambientales negativos que crea la pérdida de la tierra.

Estas experiencias ilustran una situación común con el caso mexicano: el desplazamiento y la perdida de tierras. En México hay un largo historial de conflictos por la adquisición de tierras para proyectos federales y del sector privado, y las tensiones gobierno-población son particularmente agudas en los estados en que se planean establecer las primeras ZEE (Michoacán, Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Chiapas). Aunado a esto, al menos la mitad de los terrenos necesarios para crear estas zonas no son de propiedad federal y tendrán que ser adquiridos de alguna manera (Gutiérrez-Candiani, 2016).

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Imagen: Daniel Ávila Ruiz

Hay que recordar que el país se encuentra entre los que presentan mayor número de luchas sociales en contra de megaproyectos y en defensa de la naturaleza, de acuerdo al Atlas Global de Justicia Ambiental, el país ocupa el octavo lugar mundial y los conflictos relacionados a la extracción de minerales y materiales para la construcción, el manejo del agua y los conflictos por tierras representan el 66 % del total (EJatlas, 2015), además de los múltiples movimientos locales cobrando vigor. Asimismo, el montaje de una infraestructura de transportes concebida a la luz de la integración al mercado internacional y en la perspectiva de atracción de capitales internacionales sólo le sirve a un modelo de desarrollo volcado a la exportación de recursos naturales y energía (Acselhad, 2006), ámbito en que México destaca, un ejemplo claro está en la industria minera, donde el país es el mayor receptor de empresas transnacionales (principalmente canadienses) y uno de los mayores exportadores de materia prima en este rubro, implementado un extractivismo brutal.

Como colofón habría que preguntarse ¿Qué tan lejos está el Estado de dejar atrás la era del desarrollo y darle paso al posdesarrollo? Parece que en la medida en que el Estado se aferra al desarrollo bajo el precepto neoliberal, las comunidades tenderán a construir cada vez más resistencias al mismo y a solidarizarse con ellas; a generar espacios multiculturales de crítica y a mirar el posdesarrollismo como alternativa necesaria. Para Escobar (2014), esta transición dependerá de cuál visión del mundo prevalezca y hoy en día hay variedad de posiciones disfrazadas buscando el status quo (como el crecimiento verde). El Estado debe ralentizar el proceso de aprobaciones, pues la aplicación efectiva de una política que pretende dinamizar la economía requiere la aprobación de la opinión pública, pero sobretodo, es importante que volteemos hacia los movimientos sociales, pues en ellos emerge el proceso de imaginar alternativas reales al desarrollo.

Autor: Arturo Bravo Calderón

Bibliografía

Acselhad H. 2006. Las políticas ambientales ante las coacciones de la globalización. En H. Alimonda (comp.) Los tormentos de la materia: aportes para una ecología política latinoamericana. Buenos Aires : Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales – CLACSO, 288 p.

Bhushan-Rawat V., Bharath-Bhushan M. y Surepally S. 2011. The impact of special economic zones in India: A case study of Polepally SEZ. The International Land Coalition, cirad, SDF.

DOF 2016. Ley Federal de Zonas Económicas Especiales. Diario Oficial de la Federación.

EJatlas. 2015. Environmental Justice Atlas. http://ejatlas.org/ (consultado en septiembre, 2016).

Escobar, A. 2005. El ‘posdesarrollo’ como concepto y práctica social. En: D, Mato (Ed.), Políticas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de globalización (pp. 17-32). Caracas: UCV.

Escobar A. 2014. Sentipensar con la tierra: Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellín: Ediciones UNAULA. 184 p.

Esteva G. 2009. Más allá del desarrollo: la buena vida. Revista América Latina en movimiento, no. 445.

Farole T. 2011. Special Economic Zones: What Have We Learned? Poverty reduction and economic management (PREM) network. September 2011, number 64. The World Bank.

Gutiérrez-Candiani G. 2016. México carece de terrenos para Zonas Económicas Especiales; en El Financiero. http://www.elfinanciero.com.mx/economia/mexico-carece-de-terrenos-para-zonas-economicas-especiales.html (consultado en septiembre, 2016)

Leff E. 1998. Saber ambiental, Sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder. Siglo XXI editores. Centro de Investigaciónes Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM. Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA. 285 p.

López-Bolaños A.C. 2015. México. La continuidad y profundización del despojo neoliberal. Balance de la economía a partir del tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN) 1994.2014. En L.R. Villagra (coord.). Neoliberalismo en América Latina. Crisis, tendencias y alternativas. CLASCO, 316p.



4 maneras cotidianas de reducir la hipertensión

La hipertensión, junto con la hipotensión, puede desencadenar en una serie de enfermedades del corazón o cerebrovasculares.

La hipertensión, junto con la hipotensión, puede desencadenar en una serie de enfermedades del corazón o cerebrovasculares. Ésta se encuentra fuertemente relacionada con dolores de cabeza, fatiga, ansiedad, mareos, náuseas o vómitos, confusión, cambios en la visión, sangrado nasal, entre otros. 

Las principales causas o factores que pueden desencadenar la presión arterial son el bajo consumo de agua, el exceso de sal, un mal estado de los riñones, del sistema nervioso o de los vasos sanguíneos, enfermedades hormonales; tener un estilo de vida cargado de estrés y angustia, obesidad, un antecedente familiar de hipertensión arterial, diabetes y un alto consumo de tabaco. 

Para reducir los síntomas de la hipertensión, te compartimos una serie de consejos: 

– Reduce el estrés practicando yoga, meditación, jardinería y técnicas de respiración para relajarte. Estas prácticas regularán al cuerpo de la ansiedad, por lo que bajará la presión arterial y reducirá los síntomas relacionados con él. 

 

–  El ejercicio físico ayuda a regular entre el 20 y 30 por ciento de la hipertensión. Para este tipo de casos se recomienda realizar ejercicio aeróbico; como subir las escaleras, realizar largas caminatas, andar en bicicleta, nadar, correr durante 15 o 30 minutos, entre otros. Se recomienda ejercitarse al menos cinco días a la semana durante 30 minutos. 
 
– Reduce –e incluso evita– el tabaco y el alcohol. 

 

– Consume la dieta DASH, la cual se caracteriza por: 

1. Verduras (de 4 a 5 porciones al día)

2. Frutas (de 4 a 5 porciones al día)

3. Productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, tales como leche y yogur (de 2 a 3 porciones al día)

4. Granos enteros (de 7 a 8 porciones al día y 3 deben ser de granos integrales)

5. Pescados, carnes magras y aves de corral (2 porciones o menos al día)

6. Legumbres, semillas y nueces (de 4 a 5 porciones a la semana)

7. Aceites vegetales (de 2 a 3 porciones al día)

8. Dulces o azúcares agregados, tales como gelatina, sorbete, caramelos duros, jarabe de arce y azúcar (menos de 5 porciones a la semana)

Esta dieta es recomendaba pues hay un consumo de entre 45 y 65 de carbohidratos, entre 20 y 35 por ciento de grasas, y entre 10 y 35 por ciento de proteínas. La dieta DASH ayuda a controlar la insulina y los niveles de azúcar en la sangre a un nivel constante. 

 

 


Descubre aquí cómo puedes ayudar a los pingüinos en peligro de extinción

El proyecto, a cargo de la Association of Zoos & Aquariums –AZA–, resulta en una plataforma que ayudará a reducir los riesgos que se enfrentan frente a las catástrofes del cambio climático.

Desde hace más de una década se advirtió sobre las significativas consecuencias del cambio climático: desastres naturales, sequías, inundaciones, guerras, hambruna, desaparición de hábitats, de ecosistemas y de numerosas especies tanto animales como vegetales. Ambos polos y su biodiversidad se encuentran entre las principales preocupaciones de científicos y ambientalistas; por lo que prevenir una catástrofe, como la extinción de los pingüinos, se ha convertido en prioridad de varios proyectos. 

Un ejemplo de ello son los nidos artificiales para pingüinos que un proyecto en Kickstarter está tratando de implementar para fortalecer su hábitat y reducir los impactos del cambio climático en su medio ambiente. Este proyecto pretende salvar a 25 000 pingüinos de África en riesgo de extinción al crearles un refugio privisional;  ya que, de acuerdo con los investigadores del proyecto, estos pájaros son incapaces de forjar sus propios hogares a base de guano –excremento– pues los humanos lo ocupan como fertilizante. Sin olvidar, por supuesto, que los animales están en constante riesgo de depredación, hambruna, cambios en el hábitat, entre otros. 

El proyecto, a cargo de la Association of Zoos & Aquariums –AZA–, resulta en una plataforma que ayudará a reducir los riesgos que se enfrentan frente a las catástrofes del cambio climático. Para llevarlo a cabo, AZA propuso el proyecto para volverlo ecosustentable mediante el apoyo de la comunidad: mediante la plataforma Kickstarter han reunido 95 000 dólares, aunque están tratando de alcanzar 150 000 dólares para volverlo real. Dale click aquí para apoyar a este proyecto. 



Alba, el orangután albino que sobrevive contra todo pronóstico

Él, junto con otros 500 orangutanes, se encuentran en el centro de rehabilitación después de permanecer encerrados y al borde de la desnutrición y deshidratación.

Alba es el nombre del orangután albino recientemente rescatado por la Borneo Orangután Survival Foundation. Él, junto con otros 500 orangutanes, se encuentran en el centro de rehabilitación después de permanecer encerrados y al borde de la desnutrición y deshidratación; sin embargo, esta es la primera vez en la historia de la fundación que se está cuidando un orangután albino. 

Actualmente los orangutanes se encuentran en grave peligro de extinción; y en el caso de los orangutanos albinos, como el gorila albino Copito de Nieve y el mono araña en Honduras, son especialmente inusuales. Por esta razón, la fundación ha dado cobijo a Alba con el fin de estudiar el albinismo en simios y en determinar la mejor forma de ayudarlo. Hasta lo que han descubierto los científicos, el abinismo puede afectar a nervios y órganos sensoriales, como los ojos, así como estrés medioambiental y la endogamia en poblaciones aisladas. 

De acuerdo con un estudio realizado por la UICN, 104 000 orangutanes viven en Borneo –un número mucho menor al de 1973–, cuando se estimaba que vivían unos 288 000 orangutanes en la isla. Las principales causas de la extinción de estas especies residen en la casa y la deforestación. Esta destrucción de la naturaleza a través de sequías e incendios, se ha relacionado con una alta demanda de pulpa de papel y plantaciones del árbol de palma. 

Entre las opciones más viables para apoyar la permanencia de los orangutanes es respaldar el trabajo de investigación y de cuidado de proyectos como los de la Borneo Orangután Survival Foundation o la del The Orangutan Project –TOP–; así como reducir el consumo de productos que se relacionan con la deforestación de árboles de palma o pulpa de papel, como es el caso del dulce de avellanas y chocolate Nutella. 

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5 bebidas naturales que ayudarán a dormir más y mejor

Las preocupaciones, angustias y malestares físicos son las principales causas que provocan el insomnio; el cual puede desencadenar en una serie de consecuencias tanto fisiológicas, emocionales como conductuales.  Si después de pasar noches recorriendo cada extremo de la cama sin tener éxito en dormir ocho horas seguidas, estas bebidas naturales –y caseras– podrán ayudarte a […]

Las preocupaciones, angustias y malestares físicos son las principales causas que provocan el insomnio; el cual puede desencadenar en una serie de consecuencias tanto fisiológicas, emocionales como conductuales. 

Si después de pasar noches recorriendo cada extremo de la cama sin tener éxito en dormir ocho horas seguidas, estas bebidas naturales –y caseras– podrán ayudarte a descansar el cuerpo y la mente: 

– Agua de coco

El agua de coco ayuda a conciliar el sueño; por lo que se recomienda beber un vaso de 200 ml de agua de coco una hora antes de dormir. Esto sucede ya que reduce los niveles de cortisol, hormona del estrés, así como la sensación de indigestión por comidas pesadas. 

– Té de lavanda

La lavanda reduce la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, favoreciendo a la relajación. Es recomensable beberlo una media hora antes de dormir. Necesitas: 1 cucharada de lavanda fresca o seca, 2 tazas de agua (500 ml); pon a calentar el agua y cuando esté hirviendo, añade la lavanda, deja reposar por cinco minutos y cuela. 

– Juego de cereza

Es una fuente natural de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. Es recomendable beber medio vaso –100 ml– de jugo de cereza por la mañana y la noche; pero no más de una taza por día. 

– Valeriana

Esta planta es muy usada en tratamientos para el insomnio. Necesitas: 1 taza de agua caliente –250 ml– y 1 cucharadita de valeriana –5 g–; añade la valeriana al agua hirviendo y deja reposar unos minutos, cuela y consume. 

– Té de manzanilla 

Ayuda a reducir la ansiedad, por lo que funge como bebida relajante. Necesitas: 1 cucharada de manzanilla –10 g– y 1 taza de agua –250 ml–; pon a hervir el agua y cuando esté al punto de ebullición agrega la manzanilla, después de la decocción durante cinco minutos, cuela y consume. 



Desaparecerán 430 árboles en la CDMX para ampliar la línea 5 del Metrobus

La Secretaría de Medio Ambiente –Sedema– de la Ciudad de México autorizó la remoción de aproximadamente 430 árboles en la capital mexicana.

Frente a una crisis grave en torno al calentamiento global, la Secretaría de Medio Ambiente –Sedema– de la Ciudad de México autorizó la remoción de aproximadamente 430 árboles en la capital mexicana. Esto con el fin de extender la línea 5 del Metrobus, la cual recorrerá desde San Lázaro hasta la Glorieta de Vaqueritos. 

La Sedema, bajo la tutela del gobierno de Miguel Ángel Mancera, acaba de autorizar la retirada de 91 fresnos, 61 jacarandas, 55 eucaliptos y 43 casuarinas; así como el transplanto de 33 de árboles, 990 plantas ornamentales y siete podas a lo largo de 20 kilómetros. Además, con el fin de “resarcir los daños causados por los planes de movilidad de la extensión de la Línea 5 del Metrobus”, se compensarán con 1 402 árboles nuevos a lo largo de la intersección en Eje 3 Oriente y calzada Ignacio Zaragoza –en donde correrá hasta Calzada del Hueso y un tercer tramo de Canal Nacional y Mar Tranquilidad–. Esta ampliación del Metrobus parece que comprenderá 34 estaciones, 80 espacios para bicicletas y tres ciclovías. 

Este proyecto, que aún se encuentro en proceso de licitación, es impulsado por el gobierno de la Ciudad de México y financiado por el Banco Mundial; tendrá un costo de 2 483 millones de pesos y una afluencia estimada de 120 000 usuarios. No obstante, ¿se trata realmente de una expansión sustentable que ayudará a disminuir la contaminación en un espacio cosmopolita como la CDMX?  

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