Las celebraciones suelen estar acompañadas de momentos de euforia colectiva, pero algunas dinámicas pueden representar un riesgo mayor del que aparentan. Una de ellas es el llamado “quiere volar”, una práctica que consiste en lanzar a una persona al aire mientras un grupo intenta atraparla antes de que caiga. Aunque para muchos forma parte del ambiente festivo, las autoridades sanitarias han advertido que esta actividad puede provocar lesiones graves e incluso poner en riesgo la vida. Conocer sus consecuencias permite comprender por qué especialistas recomiendan evitarla.
¿Qué es el “quiere volar” y cómo se volvió parte de algunos festejos?
El “quiere volar” consiste en que varias personas levantan y lanzan repetidamente a alguien por encima de sus cabezas mientras corean una frase alusiva al momento. La intención es celebrar de forma colectiva, pero la seguridad de quien es lanzado depende por completo de la coordinación del grupo y de que nadie falle al momento de recibirlo.
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Esta práctica ha sido vista en reuniones familiares, bodas, fiestas, eventos deportivos y celebraciones multitudinarias. Sin embargo, a diferencia de actividades organizadas bajo protocolos de seguridad, el “quiere volar” suele realizarse de manera improvisada, sobre superficies duras como concreto o pavimento y, en muchos casos, en entornos donde existe cansancio, aglomeraciones o consumo de alcohol, factores que incrementan considerablemente el riesgo de un accidente.
Riesgos para la salud que pueden derivar de una caída
La Secretaría de Salud ha señalado que una caída durante esta dinámica puede ocasionar lesiones de alta gravedad, especialmente cuando la persona impacta con la cabeza, el cuello o la espalda contra el suelo. Entre las afectaciones más frecuentes se encuentran las fracturas de cráneo, columna vertebral, brazos o piernas, así como esguinces, luxaciones y lesiones musculares. Uno de los mayores peligros es el traumatismo craneoencefálico, una lesión que puede provocar pérdida del conocimiento, hemorragias internas, daño neurológico permanente e incluso la muerte.
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También existe riesgo de lesiones cervicales capaces de afectar la médula espinal, lo que podría ocasionar limitaciones permanentes en la movilidad. Las consecuencias no recaen únicamente sobre quien es lanzado. Las personas que participan levantando el peso también pueden sufrir desgarros musculares, lesiones en hombros, muñecas y espalda, además de caídas ocasionadas por la pérdida de equilibrio cuando la coordinación falla.
Casos reales muestran que el riesgo no es una exageración
Las advertencias de las autoridades no responden únicamente a una posibilidad teórica. En distintos eventos públicos ya se han registrado personas que terminaron hospitalizadas tras caer de cabeza porque el grupo no logró sostenerlas correctamente. En algunos de estos incidentes fue necesaria la intervención de equipos de Protección Civil, paramédicos y bomberos para brindar atención inmediata y trasladar a los lesionados a hospitales.
¡QUIERE VOLAR, QUIERE VOLAR! 🤣
Recopilamos los mejores momentos del “¡Quiere volar!”
¿Será el inicio de una nueva tradición? pic.twitter.com/c7wglSBL1E— MedioTiempo (@mediotiempo) June 26, 2026
Dependiendo del impacto, la recuperación puede extenderse durante semanas o incluso meses, mientras que en lesiones medulares las secuelas pueden acompañar a la persona durante el resto de su vida. Especialistas en traumatología coinciden en que la energía generada por una caída desde esa altura es suficiente para producir lesiones comparables a las de accidentes deportivos o de tránsito, especialmente cuando el impacto ocurre directamente sobre superficies rígidas.
Factores que aumentan la probabilidad de sufrir un accidente
Aunque cualquier persona puede resultar lesionada, existen condiciones que incrementan considerablemente el peligro. El consumo de bebidas alcohólicas disminuye los reflejos, altera la coordinación y dificulta calcular correctamente el momento de atrapar a quien se encuentra en el aire. También influyen las aglomeraciones, el espacio reducido para moverse, la presencia de pisos irregulares, la diferencia de estatura entre quienes participan y la falta de fuerza suficiente para sostener el peso de otra persona.
🙋♂️🙋♀️ ¿Quiere volar? ✋⚽
🚫 Mejor que vuelen los goles, no las personas. 🥅🎉
🎊 Disfruta el futbol, celebra con responsabilidad y evita lesiones. ❤️🩹🫶 Cuidarnos también es parte del juego. ⚽💚#LaPelotaVuelveACasa #SaludPública #CapitalMundialista #Futbol pic.twitter.com/E1BE0rqH7y
— Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México (@SSaludCdMx) June 30, 2026
En individuos con enfermedades previas, problemas articulares, osteoporosis o alteraciones cardiovasculares, las consecuencias pueden ser todavía más severas. Las autoridades sanitarias recuerdan que ninguna persona puede anticipar con exactitud cómo reaccionará un grupo cuando ocurre un desequilibrio. Basta que uno de los participantes pierda el control para que el resto tampoco consiga evitar la caída.
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La Secretaría de Salud recomienda evitar completamente esta práctica, especialmente en espacios públicos o sobre superficies duras. La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para disminuir lesiones relacionadas con celebraciones masivas. Cuando se comparte un momento de alegría, existen muchas formas de festejar sin exponer la integridad física de quienes participan. La emoción de una celebración dura unos minutos, mientras que una fractura, una lesión cerebral o un daño en la columna pueden cambiar la vida de una persona para siempre. Mantener los pies en la tierra puede parecer un consejo sencillo, pero representa la diferencia entre conservar un buen recuerdo o enfrentar consecuencias irreversibles. Después de todo, ninguna celebración justifica poner en riesgo la salud por unos segundos de euforia.




