Un equipo internacional de astrónomos logró lo impensable: captar por primera vez el nacimiento de un sistema solar fuera del nuestro. Gracias a una combinación de tecnología de punta y condiciones cósmicas únicas, los investigadores observaron el momento exacto en que una estrella recién nacida comienza a formar planetas a su alrededor, abriendo una ventana al origen mismo de sistemas como el nuestro.
El hallazgo, publicado este julio en la revista Nature, marca un antes y un después en la historia de la astronomía: por fin tenemos imágenes reales del proceso inicial de formación planetaria, un fenómeno que hasta ahora solo podíamos imaginar mediante simulaciones o restos fósiles espaciales, como meteoritos.
🚨⚡️Astrónomos captan por 1.ª vez cómo nace un sistema solar. Se llama HOPS-315 y se sitúa a 1.370 años luz. Su composición química tenía rastros de monóxido de silicio calientes, lo cual vaporizó la roca de su alrededor, que condensó en la clase de minerales que forman planetas. pic.twitter.com/gIMfRmOZqo
— El Ojo (@ElOjoEn) July 17, 2025
Un sistema solar bebé: HOPS-315
El protagonista de esta hazaña se llama HOPS-315, una estrella joven —o protoestrella— que se encuentra a 1,369 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión. Su edad es de apenas unos 100,000 a 200,000 años, lo que en términos astronómicos la convierte en un recién nacido.
Lo que hace especial a HOPS-315 no es solo su juventud, sino que los astrónomos lograron ver el instante en que su disco de gas y polvo comienza a transformarse en planetas. Se trata de la etapa más temprana jamás observada de un sistema planetario en formación.
Te puede interesar > Lo que sabemos de 3I/ATLAS, el cometa más brillante y grande jamás detectado en el espacio
Según Melissa McClure, astrónoma de la Universidad de Leiden y autora principal del estudio: “Esta es la primera vez que detectamos directamente el comienzo de la formación planetaria. Es como observar un sistema solar en el útero”.

¿Cómo se logró esta proeza?
El descubrimiento fue posible gracias a la sinergia entre dos de los instrumentos más avanzados de la ciencia moderna: el telescopio espacial James Webb (JWST) y el radiotelescopio ALMA, ubicado en el desierto de Atacama, Chile.
El JWST captó señales de calor infrarrojo que revelan la presencia de minerales de silicato cristalino, formados por monóxido de silicio (SiO), una sustancia fundamental en los ladrillos que forman planetas rocosos como la Tierra. Paralelamente, ALMA detectó el movimiento de gases como monóxido de carbono en el disco de la protoestrella.
Estas observaciones mostraron que el material comienza a agruparse en ciertas regiones, como si la gravedad estuviera ya esculpiendo futuros planetas a partir del polvo estelar.

Una escena que podría haber sido la del Sol
El disco protoplanetario de HOPS-315 tiene un tamaño similar al que habría tenido el Sol en su infancia. Esto lleva a los científicos a considerar seriamente que este sistema podría formar una estructura comparable a la del sistema solar, con múltiples planetas orbitando una estrella central.
Pero lo más sorprendente es que los minerales hallados en HOPS-315 son los mismos que se encuentran en antiguos meteoritos que han impactado la Tierra. En otras palabras, estamos viendo —en tiempo real— el mismo tipo de procesos que dieron origen a nuestro mundo.

Una cápsula del tiempo estelar
Hasta ahora, los astrónomos solo podían estudiar la formación planetaria de forma indirecta, analizando restos del pasado en forma de cometas, asteroides o meteoritos. Pero HOPS-315 nos ofrece una cápsula del tiempo viva, una escena primordial que estaba completamente fuera de nuestro alcance… hasta ahora.
“HOPS-315 es el equivalente a ver la infancia del sistema solar desde una butaca en primera fila”, explicó Merel van ‘t Hoff, investigadora de la Universidad Purdue.

¿Por qué es tan importante?
Este descubrimiento no solo ayuda a entender cómo se forman los planetas. También nos da pistas sobre cómo se crean entornos que podrían ser habitables, y cómo se distribuyen los materiales necesarios para la vida en el universo.
Te puede interesar > La Tierra está girando más rápido y los días de julio y agosto podrían durar menos
Además, al estudiar este sistema en formación, los científicos pueden responder preguntas fundamentales:
- ¿Cuánto tiempo tarda en formarse un planeta?
- ¿Qué tipo de compuestos químicos están presentes desde el inicio?
- ¿Cuán comunes pueden ser sistemas parecidos al nuestro?

Un universo que no para de crecer
Este histórico hallazgo nos recuerda que el universo sigue creando estrellas, planetas y quizás nuevos hogares para la vida. Cada sistema solar tiene un inicio, y por primera vez en la historia humana, pudimos observar uno de esos comienzos.




