La ciencia ficción se convirtió en realidad. La minería lunar llegó está cada vez más cerca y países como Rusia, China, Estados Unidos son los principales interesados.
Las naciones con programas espaciales más avanzados no están apuntando a Marte, sino al suelo lunar donde hay oxígeno y moléculas de agua.
Las potencias mundiales están acelerando, cada una, sus programas espaciales e invirtiendo en investigaciones para conseguir ser las primeros en extraer energía y recursos del suelo lunar para la vida fuera de la Tierra, conocido como minería lunar.

Minería Lunar, principales razones
La minería es una actividad con la que identificamos los lugares donde hay minerales para sacarlos de allí y procesarlos para construir casi todo lo que vemos a nuestro alrededor. Siguiendo está lógica, el satélite de la Tierra, nuestra Luna contiene minerales que pueden ayudar a la Tierra, lo que se vuelve la principal razón para comenzar la minería lunar.
Entre los recursos que se pueden rescatar son: agua, posiblemente, en forma de hielo. Además de ser fundamental para la vida humana, puede ser una fuente de hidrógeno y oxígeno que podría usarse para, por ejemplo, fabricar combustible para cohetes. De hecho, el suelo lunar es rico en en silicio, hierro y magnesio.
Otra de las razones para la minería lunar es conseguir que la presencia de la humanidad en la Luna se vuelva sostenible a largo plazo.

Un salto de la ciencia ficción a la carrera por el “oro lunar”
En Armageddon, una película de 1998, Bruce Willis, dueño de una empresa de perforación petrolera, aterriza en un asteroide para agujerearlo y así cambiarle la trayectoria que lo ponía en colisión con la Tierra.
En ese entonces, el mundo se pregunto si la perforación también servía para obtener recursos de la Luna. Hoy, en pleno 2023 el sector privado y público del mundo comienza a hacer cálculos y la geopolítica se impone en el espacio, la razón poder realizar minería lunar.
Si bien, la Luna plantea dos grandes desafíos.El primero consiste en convertirla en un escenario que permita sostener la vida para usarlo como base de exploración y, más adelante, para quitar presión demográfica sobre nuestro planeta. El segundo apunta a extraer sus minerales para enviarlos a la Tierra y así producir riqueza para la productividad y aliviar presiones ambientales.
Para la ciencia, no es razón suficiente para no pensar, en ayudar a la Tierra primero y luego ver la posibilidad de vida en el espacio. Pero, ¿por qué la minería lunar?
- La Luna, que se encuentra a 384 mil 400 km de nuestro planeta, modera el bamboleo de la Tierra sobre su eje, lo que garantiza un clima más estable. También provoca mareas en los océanos.
- Las temperaturas varían: a pleno Sol, alcanzan los 127 grados Celsius, mientras que en la oscuridad descienden hasta unos 173 grados Celsius bajo cero.
- La exosfera de la Luna no ofrece protección contra la radiación del Sol.
- El primer descubrimiento definitivo de agua en la Luna lo realizó en 2008 la misión india Chandrayaan-1, que detectó moléculas de hidroxilo repartidas por la superficie lunar y concentradas en los polos, según la NASA.
- El helio-3 es un isótopo del helio poco común en la Tierra, pero la NASA afirma que se calcula que hay un millón de toneladas en la Luna.
- Los metales de las tierras raras -utilizados en teléfonos inteligentes, ordenadores y tecnologías avanzadas- están presentes en la Luna, entre ellos el escandio, el itrio y los 15 lantánidos, según una investigación de Boeing.
En resumen, como las películas lo plantean, poder crear una vida en la luna necesitara infraestructura, las condiciones de la Luna obligarían a los robots a realizar la mayor parte del trabajo duro, aunque el agua de la Luna permitiría la presencia humana a largo plazo. Por esta razón, la agencia espacial de Estados Unidos ha dicho que espera comenzar a excavar suelo lunar en 2032, mientras otras potencias buscan posicionarse en otros puntos para extraer otros recursos.
Luna para todos
Las Naciones Unidas crearon en 1966 el Tratado del Espacio Exterior. El acuerdo establece que ninguna nación puede reclamar soberanía sobre la luna. También determina que la exploración espacial debe tener un gran objetivo: beneficiar a todos los países.
Más tarde, en 1979, aparece el Tratado de la Luna, en la que se incluye a actores privados. Ninguna parte de la Luna, dice el documento, será propiedad de ningún Estado, organización internacional (intergubernamental o no gubernamental), organización nacional o entidad no gubernamental o de cualquier persona física. Pero solo una veintena de países lo han firmado. En la lista no están China, Rusia ni Estados Unidos.
Dado estás acciones, La NASA impulsa una nueva iniciativa desde 2020. llamada Acuerdos de Artemis, llamados así por su programa lunar. Propone establecer zonas de seguridad que deberían ser respetadas, para prevenir conflictos. También propone una extracción de recursos segura y sostenible, al mismo tiempo que recoge lo dispuesto por el tratado de 1966. Ya 28 países han firmado el acuerdo regulatorio. Excepto Rusia y China.




