Hoy día, los lomitos son conocidos como “el mejor amigo del hombre”, no hay casa o rincón en el mundo que no esté a su cuidado y en su favor. Sin embargo, mucho antes había grupos de seres humanos que convivían con un tipo de zorro.
Aunque lo dudes, estos pequeños animales fueron considerados buenos compañeros, algo más que una mascota. Esté dato lo descubrieron tras un análisis en profundidad del ADN antiguo y la datación por radiocarbono, y en los restos del zorro reveló que comía la misma comida que este grupo de humanos.
Leer más: ¿La vida secreta de los zorros en las calles de Londres? (FOTOS)

Los zorros fueron alguna vez el mejor amigo del hombre, según un estudio
Un estudio que fue realizado por investigadores del Conicet y las universidades públicas de La Rioja y La Plata en la Argentina, junto con colegas de la Universidad de Oxford del Reino Unido y Escuela de Postgrado de Ciencias de la Vida de Munich en Alemania, descubrieron que los zorros eran compañeros fieles del hombre.
Tras una en el sitio de Cañada Seca-1 en San Rafael, Mendoza, se encontraron restos humanos y los de un animal. Los investigadores sospecharon que se trataba de un perro. Pero recientemente volvieron a analizar los restos por medio del ADN mitocondrial, encontrando que se trataba de un zorro.
El descubrimiento se suma a un creciente conjunto de evidencia de sitios de entierro en otros continentes que indican que los zorros individuales fueron domesticados por humanos y compartían una conexión basada en el compañerismo.

Un descubrimiento único de la vida de los cazadores-recolectores
El estudio profundo de los restos permitió identificar de qué especie animal se trataba realmente, y las muestras sugieren era el mejor amigo del hombre y no era un perro sino un ejemplar de Dusicyon avus. Una especie de mamífero nativo de América del Sur. Se le dice “zorro-lobo continental”, pero nadie sabe cómo lo llamaban los cazadores-recolectores de hace 1.500 años que habitaban el actual territorio de Mendoza.
Dusicyon avus vivió desde el Pleistoceno (hace entre 2,6 millones y 11.700 años) hasta el Holoceno, y se extinguió hace unos 500 años. Era aproximadamente del tamaño de un pastor alemán moderno, pero mucho menos voluminoso, pesaba hasta 15 kilogramos (33 libras).
El análisis también expuso lo que llevó a estos zorros a la extinción, o más bien, lo que no. Una hipótesis sugirió que los zorros se cruzaron con perros que los colonizadores europeos introdujeron en América del Sur, y que el cruce finalmente provocó que el linaje de los zorros se extinguiera. Pero el ADN del zorro contaba una historia diferente, la falta de descendencia fértil, informaron los autores del estudio.
Con una dieta similar a la de D. avus, los perros pueden haber ayudado a acelerar la extinción de los zorros al superarlos. Los perros también podrían haber portado y transmitido enfermedades que enfermaron a los zorros.





