Un análisis genético sugiere que hace 930 mil 300 años, la humanidad estuvo al borde de la desaparición, lo que pudo haber generado una nueva especie.
La preservación de la humanidad, durante más de 100 mil años, fue posible gracias a poco menos de 1.200 individuos en edad reproductiva, sin ellos, el cuello de botella abría seguido su descenso hasta llegar a la extinción total nuestra especie, dado que el 99 por ciento había dejado de existir.
De acuerdo al estudio internacional publicó en Science en el que también participaron la Universidad de Roma La Sapienza y la Universidad de Florencia, puede que está situación provocara que dos cromosomas ancestrales se unieran para formar lo que actualmente se conoce como cromosoma 2 en los humanos modernos.
La humanidad casi se extingue en el Pleistoceno
Aunque en la actualidad la Tierra cuenta con 7 mil millones de humanos, hubo una épocas en la que estuvimos en peligro de extinción, y de no ser por el proceso reproductivo y evolutivo, la humanidad no sería lo que es hoy.
Numerosos estudios declaran que en 1.2 millones de años, la humanidad estaba formada por Homo Sapiens. Sin embargo, las cosas no iban demasiado bien, pues junto con las otras dos que habitaban la Tierra, la población no superaba un intervalo de entre 18.000 y 26.000 personas. Un reciente estudio aclara, incluso que nosotros existimos con mucha menos cantidad que esa.
De una minoría, a una mundialidad
Según la investigación, de los 1.200 humanos sobrevivientes, a lo largo de los siguientes 117 mil años, el equivalente a unos mil 170 siglos, esta pequeña población, que podría compararse con la capacidad de un local de ocio, resistió al borde mismo de la extinción, para luego conseguir recuperarse, logrando una población global estimada que alcanzaba los 30 mil habitantes.
Este relato sería la recreación de lo que más o menos pudo haber pasado durante el Pleistoceno inferior, un periodo correspondiente a los inicios de los homínidos en el Paleolítico. Una época caracterizada por cambios constantes, donde especies animales iban y venían en oleadas que atravesaban el mundo de este a oeste.
Es decir, una fase que provocó importantes cambios de temperatura, severas sequías y la pérdida de otras especies utilizadas como alimento de la humanidad. Es por eso, que los expertos creen que aquel cuello demográfico incrementó la presión evolutiva sobre los pocos humanos restantes, y que favorecieron una serie de cambios como la fusión de dos cromosomas, un paso importante para asimilarse a nuestro genoma actual.

El agujero negro del registro fósil
De acuerdo con la investigación, esto explicaría “la brecha entre los hallazgos de fósiles africanos y euroasiáticos,[mejor dicho la] pérdida significativa de evidencia fósil con este periodo de tiempo”.
Gracias a ese descubrimiento, también se afirma que el origen de una nueva especie quizás pudo haber sido el Homo heidelbergensis, el homínido más antiguo con mentalidad simbólica descubierta antepasado común de los neandertales y los denisovanos, ya extintos, y los sapiens, la única especie humana en la actualidad.
Pero, debido a la falta de restos físicos para analizar, los investigadores han hecho uso de la técnica FitCoal, que permite inferir lo que les ha sucedido a poblaciones ancestrales a partir de la secuenciación genómica de personas actuales, es decir, lee el ADN de individuos de hoy en día para entender qué pudo haberles pasado a sus ancestros. Por ello, los investigadores analizaron las secuencias genómicas de 3 mil 154 personas de todo el mundo y descubrieron el cuello de botella que redujo la población global a mil 280 humanos.




