¿Se avecina una guerra nuclear? Tras la noticias de Estados Unidos por supuesto “lanzamiento de armas nucleares en el espacio por parte de Rusia“. Entre el mundo científico ha surgido la duda si esta guerra o armas pueden revertir los efectos del calentamiento global. Al parecer, esto sucedería por los millones de toneladas de partículas que podrían bloquear la radiación solar y, por ende, enfriar el planeta.
De acuerdo con predicciones computacionales generadas por el gobierno de Estados Unidos, una “breve” guerra nuclear podría favorecer a detonar un inédito enfriamiento de la temperatura en nuestro planeta y con ello revertir la hipermediatizada y supuesta amenaza conocida como calentamiento global.

Una guerra nuclear podría causar un enfriamiento global
Más allá de lo ya de por sí extravagante de esta afirmación, obviamente resulta doblemente dudosa cuando se considera que la fuente de esta versión es precisamente la mayor potencia mundial del mundo, Estados Unidos, un país que durante el último siglo se ha distinguido por generar estratégicamente guerras para favorecer su modelo financiero y su influencia geopolítica. Sin embargo, los argumentos emitidos en esta hipótesis no dejan de ser interesantes y parece que en efecto el humo y el carbón que se generarían con una serie de explosiones atómicas podría revertir significativamente las tendencias del clima en la Tierra.
Para determinar los efectos de un conflicto nuclear en el clima, científicos de la NASA modelaron una guerra nuclear incluyendo cien bombas equivalentes a la de Hiroshima (proporcional a 15,000 toneladas de TNT) y predijeron que las explosiones liberarían cinco millones de toneladas cúbicas de carbón en la parte superior de la tropósfera, la capa más baja de nuestra atmósfera.
De acuerdo con los cálculos ello revertiría en 1.25 grados centígrados la temperatura promedio del planeta durante al menos dos o tres años. Pero obviamente el estudio no profundiza en las consecuencias negativas que este mismo evento podría detonar en torno a las condiciones de salud, alimentación, y calidad del aire, entre los casi siete mil millones de personas que habitamos la Tierra.
Lo que sí asegura es, el impacto global de una guerra nuclear, que sería similar a los efectos producidos por erupciones volcánicas, las cuales enfrían el planeta mediante la emisión de toneladas de materia a la atmósfera. Y es que al analizar “La erupción del Tambora en 1815 (la mayor en por lo menos 500 años) misma que fue sucedida por una devastación forestal en New England (1816) lograron identificar “un año sin verano”
Pues el clima en Europa fue documentado como tan frío y húmedo que las cosechas se perdieron y la hambruna se extendió. Este evento histórico, tal vez predice lo que ocurriría si se desatase una guerra nuclear llegara a pasar, dado que con el intercambio de 100 armas como escenario de estudio, las cantidades estimadas de humo generado podría conducir a anomalías climáticas globales excediendo cualquier cambio documentado en la historia. Aunque, a pesar de la teoría, nadie menciona una guerra nuclear como solución práctica frente al cambio climático.




