Casi todas las partes de los cuerpos humanos tienen una función, sin embargo, con el transcurso de los años, algunos órganos, no tienen ninguna utilidad en la actualidad.
Los ejemplos de vestigios humanos son numerosos, incluidos el anatómico (como el coxis humano, las muelas del juicio y la esquina interna del ojo), el comportamiento (la piel de gallina y el reflejo de prensión) y molecular (pseudogenes). Con el paso del tiempo y conforme la humanidad avanza, existen algunos que han ido desapareciendo del cuerpo humano.

Curiosos vestigios de la evolución humana se encuentran en los cuerpos humanos
Desde el momento de la concepción hasta su crecimiento, el ser humano evidencia una serie de vestigios de nuestros antepasados relacionados con la evolución que hemos sufrido a lo largo de los años hasta ser quienes somos. Al menos, así lo demuestran algunas teorías científicas.
No sólo se trata de tener ADN de familiares lejanos, los ojos de color de mamá o papá, incluso del abuelo; o tener la sonrisa de un familiar, sino algo que afecta desde hace millones de años. De hecho, Charles Darwin enumeró una serie de supuestos rasgos vestigiales humanos, que denominó rudimentarios, en El origen del hombre (1890).
Estos incluyen los músculos de la oreja, las muelas del juicio, el apéndice, el hueso de la cola (Coxis), el vello corporal y el pliegue semilunar en la esquina del ojo. Darwin también comentó sobre la naturaleza esporádica de muchas características vestigiales, especialmente la musculatura. Haciendo referencia al trabajo del anatomista William Turner, Darwin destacó una serie de músculos esporádicos que identificó como vestigios remanentes del panículo carnoso, particularmente el músculo esternal.
En pleno 2023, se ha confirmado que muchos de los vestigios mencionados por Darwin son realidad.
¿Cuáles son estás parte del cuerpo que ya no son de utilidad?
Aunque no todo el mundo conserva estas partes del cuerpo, estas son algunas de las más comunes, incluso estas estructuras que no son útiles para el cuerpo, tampoco lo perjudican, motivo por el cual aún las tenemos.
1. Las muelas de juicio. Antes eran necesarias para moler las carnes duras y los cereales crudos con los que se alimentaban nuestros antepasados, sin embargo, ahora no le sale a todo el mundo. Se debe principalmente a que actualmente la dieta, que siguen los seres humanos, es mucho más suave y no necesita masticar con tanta intensidad.

2. La musculatura de la oreja es otro de los aspectos que se ha perdido por completo. Antes eran los responsables de mover la parte visible del oído para detectar sonidos muy sutiles, pero actualmente ya no se necesita esa sensibilidad. Muy poca gente tiene control sobre ellos.

3. Meñiques de los pies. Son un órgano vestigial que todos los seres humanos tienen desarrollados, pero nadie le da un uso. De hecho, está formado por numerosas falanges, pero apenas tiene movilidad.

4. El apéndice es un órgano prescindible en la actualidad. Ayudaba a la digestión de las plantas con excesos de celulosa que formaban parte de la dieta de nuestros antepasados. Sin embargo, las personas han cambiado su dieta y por ello, ha perdido su función y su utilidad.

5. Palmar largo. Es un músculo sin utilidad y que el 10% de la población no lo tiene. Se usaba principalmente para trepar árboles. Para saber si eres uno de los afortunados que todavía conserva este rasgo, lo único que tienes que hacer es colocar la palma de la mano hacia arriba y juntar los dedos en forma de triángulo. Si tienes un músculo palmar largo en la muñeca entonces tienes todavía este músculo.

6. Plica semilunar. Este es un pliegue que significa el tercer párpado translúcido de función casi tan diversa como los grupos animales que lo tienen: en leones marinos limpia el ojo tras llegar a tierra, en cocodrilos, castores y manatíes sirve para protegerse bajo el agua. Los osos polares la usan para protegerse de la radiación ultravioleta. Las aves encuentran usos tan diversos como defender la frágil vista del ansia picoteadora de las crías a impedir daño retinal en pájaros carpinteros.
En águilas su función es también proteger de todos lo que se te pueda meter en el ojo, en su caso cuando caes en picado tras una presa a grandes velocidades. Se puede apreciar aquí no solo el aspecto de la membrana nictitante que compone este párpado sino lo raro que nos resulta ver este parpadeo horizontal.





