La Luna está acostumbrada a recibir impactos desde hace miles de millones de años, pero no todos tienen detrás una historia como la que ocurrirá el 5 de agosto de 2026. Ese día, una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, que lleva más de un año viajando sin control por el espacio, terminará estrellándose contra la superficie lunar. Aunque el evento no representa ningún peligro para la Tierra, sí ofrecerá una oportunidad única para observar cómo responde la Luna al impacto de un objeto artificial cuyas características se conocen casi por completo. El impacto de SpaceX en la Luna promete aportar información muy valiosa para las futuras misiones de exploración espacial.
Impacto de SpaceX en la Luna: ¿qué es el objeto que chocará?
El protagonista de este evento es la segunda etapa de un Falcon 9, identificada como 2025-010D. Fue lanzada el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy con la misión de transportar dos módulos lunares privados: Blue Ghost Mission 1, de Firefly Aerospace, y Hakuto-R Resilience, de la empresa japonesa ispace. Tras completar esa tarea, el cohete quedó sin combustible suficiente para abandonar la órbita cislunar, por lo que comenzó un lento recorrido influenciado por la gravedad de la Tierra, la Luna y el Sol.

Con una longitud cercana a 13 metros, un diámetro de 3.7 metros y una masa estimada de entre 4 y 5 toneladas, la estructura terminará impactando cerca del cráter Einstein, en el borde occidental visible de la Luna. Lo hará a unos 2.43 kilómetros por segundo, es decir, aproximadamente 8,700 kilómetros por hora.
¿Qué sucederá cuando el Falcon 9 golpee la superficie lunar?
Aunque podría pensarse que veremos una gran explosión, la realidad será mucho más discreta. Los especialistas explican que el destello inicial probablemente será muy débil, ya que gran parte de la energía del impacto se utilizará para romper y desplazar el regolito lunar, el polvo y las rocas que cubren la superficie del satélite.
Las simulaciones indican que el choque abrirá un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro y expulsará cerca de 1.1 millones de kilogramos de material lunar. La nube de polvo principal podría elevarse entre 15 y 20 kilómetros, mientras que algunas partículas alcanzarían alturas cercanas a los 100 kilómetros antes de volver a caer lentamente. Más que un espectáculo luminoso, será una oportunidad para observar cómo se comporta el suelo lunar tras un impacto perfectamente conocido.
¿Cómo observar el impacto de SpaceX en la Luna?
El impacto ocurrirá alrededor de las 06:35 UTC, lo que equivale aproximadamente a las 00:35 horas del centro de México. La Luna estará visible desde buena parte del continente americano, aunque el fenómeno no podrá apreciarse a simple vista.
Para intentar registrarlo será necesario contar con un telescopio de al menos 6 a 8 pulgadas, una cámara capaz de grabar video a alta velocidad y mantener el equipo apuntando hacia la región del cráter Einstein varios minutos antes del momento previsto. Los astrónomos consideran que será más fácil detectar la pluma de polvo elevándose sobre el borde lunar que el breve destello del impacto, el cual podría durar menos de un segundo.
Un experimento que ayudará a entender mejor la Luna
Lo realmente especial de este evento no es el choque en sí, sino todo lo que permitirá aprender. A diferencia de los meteoritos, cuyo tamaño, velocidad y composición suelen estimarse después del impacto, en este caso los investigadores conocen prácticamente todas las características del objeto antes de que ocurra la colisión. Esa información permitirá comprobar modelos sobre la formación de cráteres, estudiar el comportamiento del polvo lunar y mejorar la planificación de futuras misiones tripuladas. Además, el evento también pone sobre la mesa un tema cada vez más importante: la gestión de la basura espacial en el entorno de la Luna.
El choque de esta etapa del Falcon 9 no cambiará el aspecto de la Luna ni supondrá un riesgo para la Tierra, pero sí marcará un momento poco común en la exploración espacial. Será una ocasión para observar un fenómeno que combina ingeniería, astronomía y ciencia planetaria en tiempo real, además de recordar que cada misión deja una huella más allá de nuestro planeta. En una época en la que la Luna vuelve a convertirse en destino de numerosas expediciones, comprender este tipo de eventos será clave para explorar el espacio de forma cada vez más responsable.