En 2018, la viróloga chilena María Inés Barría logró un avance histórico: desarrolló anticuerpos monoclonales humanos capaces de neutralizar el hantavirus Andes, la cepa más letal y transmisible de esta familia de virus. El descubrimiento fue publicado en la portada de Science Translational Medicine, confirmando su relevancia científica. Sin embargo, a pesar del éxito preclínico, nadie ha financiado los ensayos en humanos, dejando en pausa un proyecto que podría salvar vidas en Chile y Argentina, donde la enfermedad tiene mortalidad de hasta 40%.
La científica chilena detrás del descubrimiento
María Inés Barría, nacida en Puerto Montt en 1977, es licenciada en Ciencias Biológicas por la PUC y doctora en Microbiología por la Universidad de Chile. Completó postdoctorados en University of Pittsburgh y Mount Sinai, Nueva York, especializándose en anticuerpos monoclonales y vacunas.

Desde 2014 lidera investigaciones sobre hantavirus en Chile, utilizando muestras de sangre de sobrevivientes del virus Andes para identificar linfocitos B productores de anticuerpos potentes. Su objetivo: crear una terapia que no solo tratara la infección, sino que también ofreciera prevención temporal en brotes. Gracias a esta estrategia, logró desarrollar los anticuerpos MIB22 y JL16, con eficacia demostrada en laboratorio y en modelos animales.
¿Cómo funciona la vacuna/terapia?
No se trata de una vacuna clásica que genere memoria inmune, sino de anticuerpos monoclonales recombinantes 100% humanos, diseñados para neutralizar el virus de forma inmediata. Su ventaja principal es que pueden administrarse después de la exposición al virus o como prevención temporal en grupos de riesgo, como contactos estrechos o trabajadores forestales.
En experimentos con hámsteres sirios, uno de los anticuerpos eliminó completamente el virus de los pulmones, incluso cuando se administró tarde. Este hallazgo demuestra que la terapia podría mejorar la supervivencia en infecciones avanzadas, algo crítico dada la alta mortalidad del hantavirus Andes (30-40%).
2014-2018: los años que cambiaron la lucha contra el hantavirus
- 2014: Inicio del proyecto en la Universidad de Concepción, mapeando respuestas inmunes de sobrevivientes.
- 2016: Momento “eureka”: neutralización del virus en laboratorio.
- 2018: Publicación en Science Translational Medicine; los anticuerpos demostraron protección total en modelos animales.
- 2021: Publicación en Emerging Infectious Diseases, confirmando eficacia terapéutica en hámsteres infectados con dosis letales.
Durante este tiempo, el proyecto contó con colaboración internacional: NIH (EE.UU.), Instituto Robert Koch (Alemania) e Ichor Biologics (Nueva York), destacando la importancia y reconocimiento global del trabajo de Barría.
La barrera que detiene un descubrimiento chileno
A pesar de estos avances, el proyecto no ha podido pasar a ensayos clínicos en humanos. La razón principal es el financiamiento: producir anticuerpos bajo normas GMP, realizar estudios de seguridad y escalar la producción requiere alrededor de 7 millones de dólares.
En Chile no existen fondos concursables que cubran este monto, y la pandemia de COVID-19 desvió recursos y atención. La Dra. Barría ha buscado alternativas internacionales y privadas, pero hasta 2026 el proyecto sigue en pausa, dejando a la ciencia chilena frente a un tratamiento potencial que podría salvar decenas de vidas anualmente sin poder aplicarse.
De sobrevivientes a anticuerpos: la historia de una científica chilena
El hantavirus Andes es endémico en el sur de Chile y Argentina, transmitido principalmente por roedores y por contacto estrecho entre personas. Con mortalidad de 30-40%, no existe vacuna ni tratamiento antiviral aprobado, y la atención médica se limita a cuidados intensivos tempranos. El desarrollo de anticuerpos monoclonales por Barría podría cambiar este escenario, ofreciendo prevención temporal y terapia efectiva incluso en casos avanzados. Sin embargo, la falta de inversión demuestra cómo la ciencia de alto nivel puede quedarse atrapada en la brecha entre laboratorio y clínica, especialmente en enfermedades raras o consideradas “huérfanas”.
La Dra. María Inés Barría desarrolló en 2018 una terapia innovadora contra el hantavirus Andes, con evidencia sólida en laboratorio y modelos animales. Pero hoy, sin financiamiento suficiente, este avance permanece en espera, dejando un tratamiento prometedor fuera del alcance de quienes más lo necesitan. La historia de Barría ilustra la paradoja de la ciencia en enfermedades raras: descubrimientos revolucionarios que podrían salvar vidas, estancados por la falta de recursos. ¿Cuánto más podría avanzar la medicina chilena si estos proyectos recibieran el apoyo necesario?