El brote de sarampión que México enfrenta desde febrero de 2025 reveló un problema que parecía superado: un virus que regresó con fuerza, cobró vidas y expuso rezagos en vacunación que venían acumulándose desde hace años. Con más de cinco mil casos confirmados, transmisión activa en varios estados y alertas de instituciones como la UNAM, la situación encendió las alarmas porque toca un punto crítico: la fragilidad del sistema de salud ante enfermedades que creíamos controladas.
El panorama del sarampión en México este 2025
México registra 5,314 casos acumulados de sarampión hasta el 20 de noviembre, con 15 nuevos casos en las últimas 24 horas y 23 defunciones confirmadas. La transmisión no está distribuida de forma uniforme: Chihuahua concentra la mayoría con 4,451 casos, seguida por Jalisco, Michoacán, Guerrero y Sonora. Aunque solo 64 casos permanecen activos, estos se encuentran en seis entidades y mantienen el riesgo epidemiológico encendido.

El contexto es relevante porque México podría perder su certificación de eliminación del sarampión en febrero de 2026 si no logra cortar la transmisión. La OPS establece que 12 meses consecutivos de contagio activo son suficientes para perder el reconocimiento, una situación que colocaría al país en un escenario no visto en décadas.
Por qué el brote sigue activo: rezagos y desabasto
El avance del brote no se explica por un solo factor. El más señalado es el desabasto de vacunas SRP, tanto a nivel nacional como global, lo que ha dificultado completar esquemas de inmunización en niños y adultos jóvenes. La UNAM enfatizó que el sarampión es altamente contagioso y encuentra terreno fértil en cualquier comunidad con bajos niveles de inmunización.

A esto se suma la movilidad de trabajadores agrícolas y personas que viajan entre estados, facilitando que el virus se mueva y encuentre nuevos susceptibles. Los rezagos en vacunación se profundizaron tras la pandemia de COVID-19, cuando muchas campañas preventivas se retrasaron o suspendieron. Esa combinación permitió que el virus reingresara y se sostuviera en el tiempo.
La respuesta institucional y las alertas de la UNAM
La UNAM emitió una alerta señalando que los casos siguen en aumento y pidió a la población completar su esquema de vacunación. Subrayó que el sarampión no solo causa fiebre y erupciones: puede provocar neumonía, daño neurológico y, en algunos casos, la muerte. También recordó que las vacunas SRP y SR son seguras y reducen significativamente la gravedad de la enfermedad.

Las autoridades de salud han aplicado más de 9.7 millones de dosis para contener la transmisión. Además, se han desplegado brigadas y cercos epidemiológicos en zonas rurales y agrícolas, donde la movilidad y el difícil acceso a servicios de salud facilitan la expansión del virus. El fortalecimiento de estas acciones ha contribuido a disminuir la curva de contagios, aunque no ha sido suficiente para cerrarla por completo.
Lo que revela el brote sobre el sistema de salud
El sarampión expuso vulnerabilidades estructurales que van más allá de este virus. Los sistemas estatales han tenido que desplegar operativos extraordinarios, visitar domicilios, rastrear contactos y reforzar vacunación en comunidades donde el acceso suele ser limitado. Esto incrementa la carga operativa y muestra que el país depende en gran medida de campañas intensivas para cubrir brechas que deberían atenderse de manera regular.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede afectar a personas de todas las edades. 🩺
Si tú o alguien de tu familia aún no ha recibido la vacuna, acude al centro de salud más cercano para solicitarla. 💉🏥
La vacunación es segura, gratuita y eficaz. 💉… pic.twitter.com/s05uxWJEuH
— SALUD México (@SSalud_mx) November 24, 2025
La saturación temporal de servicios, la necesidad de un Mega Centro de Vacunación en Ciudad Universitaria y la presión por garantizar biológicos evidencian que los rezagos en prevención abren la puerta a crisis que requieren muchos más recursos de los que costaría evitarlas desde el inicio. El brote también se cruza con otras alertas epidemiológicas como tosferina, que suma más de 1,500 casos en 2025, y un repunte moderado de COVID-19, recordando que las enfermedades respiratorias se fortalecen cuando disminuyen las coberturas.
La importancia de cortar la transmisión antes de 2026
La meta de México es clara: interrumpir la transmisión antes de cumplir 12 meses continuos. Si el virus sigue circulando, el país no solo perdería la certificación, sino que también enfrentaría repercusiones como mayor riesgo de reintroducción, necesidades de vacunación reforzada y una presión constante sobre los servicios de salud. Las 23 defunciones registradas este año resaltan la importancia de sostener coberturas altas y no minimizar una enfermedad que puede ser grave.

El brote deja una lección puntual: la prevención no es un lujo, ni un trámite administrativo, ni una campaña que pueda pausarse sin consecuencias. Las vacunas funcionan, pero necesitan continuidad, acceso y confianza para mantener a raya a un virus que ha demostrado cuán rápido puede reaparecer si dejamos espacio para ello.

El brote de sarampión en México en 2025 marcó un punto de inflexión al mostrar cómo una enfermedad que se creía controlada puede volver con fuerza cuando las coberturas de vacunación caen y los sistemas de salud enfrentan presiones acumuladas. Con miles de casos, transmisión persistente y el riesgo de perder una certificación internacional, la situación deja claro que la prevención es la herramienta más efectiva para evitar retrocesos y proteger a las comunidades. ¿Qué cambiará en el país cuando el brote finalmente termine?




