En 2025, el sarampión volvió a los titulares y no precisamente por nostalgia médica. México encabeza las muertes por esta enfermedad en toda América, con 23 de las 28 registradas en el continente, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Lo que parecía una enfermedad del pasado (esas que solo aparecían en libros de biología o en historias de abuelos) está de regreso y más activa de lo que muchos imaginan. ¿Qué provocó su retorno y por qué preocupa tanto a los expertos?
El brote de sarampión en México: una alerta que no podemos ignorar
La OPS confirmó el 10 de noviembre de 2025 que el brote de sarampión sigue activo en México. De los 12,593 casos confirmados en América, el 95% se concentra en Canadá, México y Estados Unidos. En nuestro país, los contagios superan los 5,000 casos distribuidos en 27 estados, principalmente en comunidades con baja cobertura de vacunación.

El dato más alarmante: 89% de los enfermos no estaban vacunados o no sabían si lo estaban. Los niños menores de 4 años son el grupo más afectado, seguidos por jóvenes de entre 20 y 29 años. La enfermedad, que creíamos erradicada, regresó por una mezcla peligrosa de desinformación, descuido y confianza excesiva en que “ya no pasa nada”.
¿Cómo una enfermedad “del pasado” volvió al presente?
El sarampión fue eliminado oficialmente en América hace casi una década, pero nunca desapareció del todo. Solo dormía. En cuanto la cobertura de vacunación bajó del 95% necesario, el virus encontró la puerta abierta. Canadá ya perdió su certificación de país libre de sarampión, y México podría seguir el mismo camino si no corta la transmisión en los próximos meses.

El doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS, fue claro: “Esta pérdida representa un retroceso, pero también es reversible”. El desafío no es solo biológico, sino social. El auge de los discursos antivacunas y la desconfianza en instituciones sanitarias alimentan un círculo peligroso: menos vacunación, más contagios, más miedo… y más desinformación.
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El costo humano detrás de las cifras
Más allá de los números, el sarampión puede ser mortal. Una sola persona infectada puede contagiar a hasta 18 más, y sus complicaciones van desde neumonía y encefalitis hasta la muerte. En México, 23 familias ya perdieron a alguien por una enfermedad que se puede prevenir con dos simples dosis.
🦠🚨 La OPS confirmó que las Américas perdieron su estatus libre de sarampión.
Ya se registran 12,596 casos y 28 muertes, de las cuales 23 son en México 🇲🇽.
El 89% de los casos son en personas no vacunadas.
💉 La vacunación es la única forma de evitar nuevos brotes. pic.twitter.com/UDh1h3v8au— Vacunologia (@vacunologia) November 11, 2025
Los hospitales han tenido que reactivar protocolos antiguos y las brigadas de vacunación trabajan a contrarreloj. Solo el fin de semana pasado, 50,000 personas acudieron a vacunarse en el Estadio Olímpico Universitario, una respuesta que muestra preocupación, pero también reacción tardía. El virus no distingue edad, clase ni geografía, y ese es el mensaje que más debería preocuparnos.
¿Qué podemos aprender del brote de sarampión en México?
El brote deja una lección clara: la inmunidad colectiva no es permanente. Cada generación debe mantenerla viva. La vacunación, que en los últimos 25 años ha salvado más de 6 millones de vidas en América, sigue siendo nuestra defensa más poderosa. Si la cobertura cae, los virus regresan. Así de simple.

Hoy, México aún tiene oportunidad de evitar una transmisión sostenida y conservar su estatus de país libre de sarampión. Pero eso solo será posible si se refuerzan las campañas, se combate la desinformación y se recupera la confianza en la ciencia. La salud pública depende tanto de los médicos como de las decisiones individuales.

El regreso del sarampión en México es una llamada de atención: ninguna enfermedad desaparece del todo mientras haya olvido, desinformación o indiferencia. Lo que ocurre hoy no es solo un brote, sino un recordatorio de que la ciencia no sirve si la ignoramos. La pregunta es: ¿habrá que volver a vivir epidemias del pasado para aprender a prevenir las del futuro?




