Greta Thunberg se dirige a Gaza: Este fue el mensaje de la ambientalista

La embarcación en la que viaja Greta Thunberg busca entregar ayuda humanitaria y romper con el aislamiento forzado que sufre Palestina.

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Desde el puerto de Catania, en el sur de Italia, partió este domingo la embarcación Madleen, tripulada por 12 activistas internacionales, entre ellos Greta Thunberg, que intentarán llegar por mar a Gaza, con el objetivo de entregar ayuda humanitaria y alzar la voz contra lo que califican como un genocidio en curso.

Organizada por la Freedom Flotilla Coalition, esta misión busca romper con el aislamiento forzado que sufre la población palestina, atrapada entre bombardeos, hambre y olvido. También forman parte de la tripulación el actor Liam Cunningham (Game of Thrones) y la eurodiputada Rima Hassan, a quien Israel ha prohibido la entrada por su oposición a la ofensiva militar.

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Greta Thunberg: “El momento en que dejamos de intentarlo, perdemos nuestra humanidad”

En una conferencia antes de zarpar, Greta Thunberg rompió en llanto. “Estamos haciendo esto porque, sin importar las probabilidades, debemos seguir intentando. El momento en que dejamos de intentarlo, es cuando perdemos nuestra humanidad”, dijo. “Por muy peligrosa que sea esta misión, no se compara con el peligro del silencio mundial ante un genocidio transmitido en tiempo real”.

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Sus palabras no fueron exageradas. En mayo, otra embarcación del grupo —la Conscience— fue atacada por drones en aguas internacionales frente a Malta. Aunque no hubo víctimas, el daño estructural obligó a abortar la misión. El Madleen, en cambio, avanza ahora hacia uno de los lugares más peligrosos del planeta, con una meta más simbólica que logística: sacudir la conciencia internacional.

Gaza al borde de la hambruna

El bloqueo impuesto por Israel desde hace casi tres meses ha dejado a Gaza al borde de la hambruna. Aunque recientemente se permitió la entrada de una mínima cantidad de ayuda, la ONU y otras organizaciones denuncian que la distribución sigue siendo insuficiente, desigual y politizada.

La Organización Mundial de la Salud ha alertado que una cuarta parte de la población vive ya en condiciones de “hambre catastrófica”, con niños y ancianos entre los más afectados. Al mismo tiempo, puntos improvisados de distribución, como los del proyecto Gaza Humanitarian Foundation, han provocado estampidas humanas, dejando muertos y heridos entre quienes solo buscan sobrevivir.

Para organismos internacionales como Médicos Sin Fronteras o el Programa Mundial de Alimentos, lo que está ocurriendo va más allá de una crisis: es el uso deliberado del hambre como arma de guerra. La ayuda, dicen, se ha convertido en un campo de batalla más.

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No es solo ayuda, es una denuncia viva

Thiago Ávila, otro de los activistas a bordo, explicó que esta acción forma parte de una estrategia mayor: “Estamos rompiendo el bloqueo por mar, pero también estamos movilizándonos por tierra. Esto no es solo una entrega de ayuda, es una denuncia viva contra el castigo colectivo a una población civil”.

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Por su parte, la eurodiputada Rima Hassan recalcó que el viaje es un acto de protesta tanto como un gesto de esperanza. “Es una respuesta directa al ataque del 2 de mayo contra el barco anterior. Es nuestra forma de decir: no nos vamos a quedar callados”, declaró en un video difundido en redes sociales.

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Somos un todo y no podemos desconectarnos

Este barco no lleva armas ni poder político. No representa a un Estado. No tiene escoltas ni garantía de llegar. Pero lleva algo más poderoso: la capacidad humana de no rendirse frente a la injusticia. Mientras el mundo gira distraído, hay quienes todavía creen que no podemos desconectarnos del dolor del otro.

Porque aunque nos hayan enseñado a mirar para otro lado, somos un todo. Y cuando olvidamos eso, cuando dejamos de sentir, cuando normalizamos el sufrimiento ajeno, es cuando realmente comienza la barbarie.

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