El sistema climático del planeta atraviesa una fase de transición clave. Tras el cierre oficial de La Niña, actualmente predominan condiciones neutrales del ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), pero con indicios claros de evolución. El Niño 2026 comienza a perfilarse como un fenómeno con alta probabilidad de desarrollo en los próximos meses, impulsado por el calentamiento subsuperficial del océano Pacífico. Este cambio no es menor: históricamente, estos eventos han estado ligados a alteraciones profundas en lluvias, temperaturas y eventos extremos a escala global.
El Pacífico se está calentando: lo que revela El Niño 2026
El Niño 2026 forma parte del ciclo climático ENSO, un sistema que regula la interacción entre el océano Pacífico y la atmósfera. Actualmente, el índice Niño 3.4 se encuentra en -0.2 °C, lo que indica condiciones neutrales. Sin embargo, lo relevante no es el presente, sino la tendencia: durante los últimos meses, las temperaturas bajo la superficie del océano han aumentado de forma constante. Este calentamiento subsuperficial, registrado por organismos como NOAA, es una señal clave.
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El océano está acumulando energía térmica que podría emerger hacia la superficie, un proceso típico en el desarrollo de El Niño. A esto se suman anomalías de vientos del oeste en el Pacífico occidental, que favorecen el desplazamiento de aguas cálidas hacia el este, reforzando el fenómeno. Por esta combinación de factores, se mantiene un “El Niño Watch”, es decir, una vigilancia activa ante la probabilidad de que el evento se consolide en los próximos meses.
Señales bajo la superficie: lo que anticipan los modelos
Los modelos climáticos internacionales coinciden en una tendencia clara. Para el periodo abril-junio de 2026, existe un 80% de probabilidad de que continúen las condiciones neutrales. Sin embargo, entre mayo y julio, la probabilidad de que emerja El Niño aumenta al 61%. A partir de junio-agosto, el escenario más probable es que El Niño 2026 se establezca y permanezca al menos hasta finales de año. Este pronóstico está respaldado por el North American Multi-Model Ensemble (NMME) y otros sistemas como el modelo europeo ECMWF.
#ENSO-neutral conditions are present and are favored through April-June 2026 (80% chance). In May-July 2026, El Niño is likely to emerge (61% chance) and persist through at least the end of 2026. (1/2) https://t.co/5zlzaZ0D9Z pic.twitter.com/t9XSRB7xFZ
— NWS Climate Prediction Center (@NWSCPC) April 9, 2026
Lo más relevante es el rango de intensidad posible. Los escenarios van desde un evento moderado hasta uno muy fuerte. De hecho, existe aproximadamente un 25% de probabilidad de que el índice Niño 3.4 supere los +2.0 °C, umbral que define un “Super El Niño”, comparable con eventos históricos como los de 1982-83, 1997-98 o 2015-16. Aun así, hay incertidumbre. El desarrollo final dependerá en gran medida de la persistencia de los vientos del oeste durante el verano. Si estos se debilitan, el fenómeno podría no alcanzar su máxima intensidad.
Cuando el planeta cambia de ritmo: el efecto global de El Niño 2026
Los efectos de El Niño no son uniformes, pero sí profundamente disruptivos. Se trata de un fenómeno capaz de reorganizar patrones climáticos a escala planetaria. En Sudamérica, especialmente en Perú y Ecuador, suelen registrarse lluvias intensas e inundaciones. En contraste, regiones como Australia, Indonesia y partes de África pueden enfrentar sequías severas e incendios forestales. A nivel global, El Niño también contribuye a un aumento en las temperaturas promedio del planeta.
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Otro efecto importante ocurre en el Atlántico: durante años con El Niño, la actividad de huracanes suele disminuir debido a cambios en los vientos en altura que inhiben su formación. Estos cambios no son aislados. El Niño actúa como un amplificador de extremos climáticos, intensificando fenómenos que afectan ecosistemas, agricultura y disponibilidad de agua.
Entre lluvias intensas y extremos: el nuevo rostro del clima en México
En México, los efectos de El Niño pueden variar según la región, pero hay patrones bien documentados. En el centro y sur del país, suele observarse un incremento en las lluvias durante el verano y otoño. Esto podría traducirse en un mayor riesgo de tormentas intensas, inundaciones y deslaves en zonas vulnerables. Al mismo tiempo, algunas regiones del norte podrían experimentar condiciones más secas.
A Final #LaNina Advisory has been issued. An #ElNino Watch remains in effect. (2/2) https://t.co/5zlzaZ1aZx pic.twitter.com/RQVUOj0pJB
— NWS Climate Prediction Center (@NWSCPC) April 9, 2026
También se anticipan cambios en la temperatura. El Niño tiende a elevar el calor global, lo que puede intensificar olas de calor en ciertas etapas del año. Sin embargo, no todo es inmediato. Los efectos más marcados suelen presentarse hacia finales del año y principios del siguiente, cuando el fenómeno alcanza su madurez.
Un fenómeno en construcción: lo que aún puede cambiar
A pesar de la alta probabilidad de desarrollo, el comportamiento exacto de El Niño 2026 aún no está completamente definido. Actualmente, el planeta atraviesa la llamada “barrera de predictibilidad de primavera”, un periodo en el que los modelos climáticos presentan mayor incertidumbre. Esto significa que, aunque las señales son claras, la intensidad final del fenómeno podría variar. Todo dependerá de la evolución de factores como los vientos ecuatoriales y la liberación del calor acumulado en el océano. La ciencia climática trabaja con probabilidades, no certezas absolutas. Aun así, la convergencia de múltiples modelos refuerza la expectativa de un evento significativo.

El Niño 2026 no es solo una fase más del clima, sino un recordatorio de la complejidad del sistema terrestre. Entre océanos que acumulan calor y atmósferas que responden a esos cambios, el planeta entra en una etapa que podría redefinir patrones climáticos en distintas regiones. Entender estos procesos no solo permite anticipar escenarios, sino también dimensionar la magnitud de los equilibrios naturales que sostienen la vida. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino qué tan lejos llegarán sus efectos.




