Cada año, miles de toneladas de sargazo llegan a las costas del Caribe mexicano, cubriendo las playas de un color marrón que reemplaza la arena blanca y el azul turquesa por una escena más parecida a un pantano. Pero, ¿por qué ocurre esto y qué lo está provocando?
El sargazo (sargassum) es una macroalga parda que puede alcanzar hasta 4 metros de largo y que flota libremente en el océano gracias a unas vesículas llenas de gas. En mar abierto, estas algas son parte de un ecosistema saludable: dan refugio y alimento a peces, tortugas, aves y otros animales marinos, además de producir oxígeno a través de la fotosíntesis.
Sin embargo, el problema comienza cuando estas masas de algas llegan en cantidades masivas a la costa. Allí, su impacto es devastador: sofocan corales, impiden que llegue la luz al fondo marino, alteran el equilibrio ecológico y, al descomponerse, desprenden gases tóxicos como sulfuro de hidrógeno, que provocan mal olor y representan un riesgo para la salud.

¿De dónde viene todo este sargazo?
Históricamente, el sargazo se concentraba en el Mar de los Sargazos, una zona del Atlántico norte sin costas definidas que cambia de forma según las corrientes. Este lugar funciona como un “oasis marino” donde conviven especies migratorias como anguilas, peces sapo y tortugas bobas. Pero desde 2011, científicos han observado un cambio: el sargazo comenzó a alejarse de su zona habitual y formó un nuevo corredor, ahora conocido como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, que se extiende desde África hasta el Caribe.
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¿Por qué se ha vuelto tan frecuente?
El aumento del sargazo no es casualidad. Existen tres factores principales que están impulsando su proliferación:
- Cambio climático: Las altas temperaturas del mar favorecen su crecimiento. En aguas cálidas, el sargazo puede duplicar su biomasa en solo 20 días.
- Eutrofización: El exceso de nutrientes (como nitrógeno y fósforo) en el agua, producto del uso de fertilizantes, descargas industriales y aguas residuales que llegan a los océanos, actúa como fertilizante para las algas.
- Cambios en las corrientes oceánicas: El derretimiento de glaciares y polos ha alterado la circulación marina, haciendo que estas algas viajen más lejos y lleguen a lugares donde antes no lo hacían.

Impacto ambiental, turístico y económico
El sargazo acumulado obstruye la luz solar, lo que impide que los corales y otras algas realicen fotosíntesis. Además, al descomponerse, consume oxígeno, provocando anoxia (falta de oxígeno en el agua), afectando la biodiversidad marina.
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Para las comunidades costeras, el problema va más allá del mal olor: afecta la salud de los habitantes, ahuyenta al turismo y daña la economía local. En zonas del Caribe mexicano, el costo de limpiar una sola franja de playa puede superar el millón de dólares por kilómetro al año.

¿Qué esperar para los próximos años?
Según especialistas, el fenómeno no solo no va a desaparecer pronto, sino que podría agravarse. Se estima que las temporadas de sargazo duren más tiempo —hasta 10 meses al año— y que las cantidades sigan creciendo si no se abordan las causas estructurales, como la contaminación y el calentamiento global.




