Najin y su hija Fatu, son los únicos rinocerontes blancos del norte que quedan en el planeta. Debido a que las dos son hembras, es imposible que la especie pueda preservarse. La única salvación podría ser el camino de la ciencia.
Con el paso de los años, innumerables especies de animales han ido desapareciendo. La caza, la destrucción de sus hábitats o el cambio climático son solo algunos de los factores que han hecho que no puedan prexistir innumerables especímenes.
Los seres humanos hemos sido los principales culpables de la perdida de está increíble fauna.
El rinoceronte blanco del norte (Ceratotherium simum cottoni) es conocido por ser una de las subespecies de rinoceronte blanco más amenazadas y por encontrarse al borde de la extinción.
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La fecundación in vitro podría ser la única solución
Numerosos esfuerzos internacionales se han centrado en tratar de salvar a la especie, incluyendo técnicas avanzadas de reproducción asistida como la fertilización in vitro y la transferencia de embriones.

Para comenzar con este proceso, los investigadores optaron por intentar cruzar al animal con su especie hermana, los rinocerontes blancos del sur. Después de 13 intentos, el embarazo finalmente logró concretarse. Sin embargo, después de tan solo 70 días, la madre sustituta falleció al infectarse con Clostridia.
Aún así, los estudios al embrión que estaba formándose ¿aseguraron que el feto masculino tenía 95% de posibilidades de nacer vivo. Ocasionando grandes posibilidades para otro intento.

A la fecha, quedan solo 30 embriones del rinoceronte blanco del norte, resguardados en Alemania e Italia. Lamentablemente, Najin y Fatu no están en condiciones para poder ser portadoras de su propia descendencia, ya que su edad y salud no cumplen con los requisitos necesarios para ser candidatas al experimento.
El embrión se implantará en un rinoceronte blanco del sur
En los siguientes meses, se volverá a llevar a cabo el experimento con el objetivo de poder dar a luz a esta especie casi extinta, solo que con la especie hermana.
Thomas Hildebrandt, líder del proyecto, mencionó: “Queremos preservar la comunicación social, el patrimonio social del rinoceronte blanco del norte, poniendo a la primera cría en el suelo para que pueda aprender el idioma de los dos últimos rinocerontes y aprender de ellos cómo comportarse“. Haciendo hincapié en la importancia de lograr este suceso antes del fallecimiento de las 2 hembras.

Los científicos temen que no puedan lograr salvar la especie, sin embargo no pierden las esperanzas.




