Un cardenal sin plumas brillantes, una iguana herida, tortugas amontonadas en cajas de plástico. No es una escena de película, es lo que encontraron las autoridades durante un decomiso reciente en varios tianguis de Morelia. El tráfico ilegal de especies no solo sigue ocurriendo, sino que está mucho más cerca de lo que muchos imaginan. Y esta vez, los protagonistas del rescate son 47 animales que ahora tienen una nueva oportunidad… gracias al trabajo coordinado de instituciones como la Profepa, Protección Civil, el Instituto Municipal de Protección Animal (IMPA) y el Zoológico de Morelia.
Zoológico de Morelia: el hogar temporal para los rescatados
El domingo 13 de abril de 2025, la Profepa, junto con Protección Civil, Policía de Morelia y el Instituto Moreliano de Protección Animal, recorrió lugares como el tianguis de La Feria y el mercado Independencia. Allí encontraron 17 aves y 30 reptiles en jaulas, sin documentos que probaran su origen legal. El Zoológico de Morelia los recibió para cuidarlos. “Muchos llegan con estrés y daños”, dijo Julio César Medina Ávila, director del zoológico. Entre las aves están cardenales, pinzones y colorines, algunos con plumaje roto y deshidratación. Los reptiles, como tortugas pavo real e iguanas, parecen más estables, aunque una iguana tiene una herida seria en la cabeza.

Entre cajas y jaulas: una lucha por su salud
Las aves rescatadas no la tuvieron fácil. Especies como los colorines azules y la chara verde llegaron débiles, con signos de estrés por el encierro. “Estaban en jaulas pequeñas, sin agua suficiente”, explicó Medina Ávila. Los reptiles, en cambio, están en mejor forma, salvo la iguana lesionada, que ya está bajo cuidado veterinario. “Cada animal pasa por una revisión”, aseguró el equipo del zoológico. El plan es estabilizarlos, tratar sus heridas y decidir quiénes pueden volver a su hábitat. Para muchos, el zoológico será su hogar permanente si no están listos para la vida silvestre.

Vender animales es un golpe a la biodiversidad
Muchas de las especies decomisadas están protegidas por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y la Convención CITES, que regula el comercio de fauna amenazada. “Comprar en tianguis fomenta el maltrato”, advirtió Medina Ávila. En México, el tráfico de animales mueve millones y pone en riesgo a especies como los loros y tortugas. Morelia, con su rica biodiversidad, es un punto caliente para estas ventas, pero operativos como este muestran que hay quienes luchan por cambiarlo.
Un nuevo hogar temporal y una segunda oportunidad
El Zoológico de Morelia no solo guarda animales; los transforma. “Aquí les damos una segunda oportunidad”, dice el personal. Con Profepa, evalúan si cada ejemplar puede ser liberado o necesita quedarse. En 2024, el zoológico ya había recibido más de 50 animales, desde búhos hasta monos, muchos en condiciones críticas. Este decomiso suma a su labor de conservación, que incluye mejorar dietas y hábitats. “No es solo rescatar, es sanar”, enfatizan. Algunos, como las tortugas, podrían volver a humedales cercanos si están listos.

No compres fauna silvestre, denuncia
Más allá del rescate, el mensaje es claro: si nadie compra, nadie vende. Las autoridades y especialistas insisten en no adquirir animales silvestres, ni como mascotas, ni por compasión. Es común que los compradores crean que están “salvando” al animal, pero en realidad están alimentando un mercado que maltrata, despoja y a menudo mata a cientos de ejemplares cada año. Evita comprar animales exóticos como mascotas; una tortuga no pertenece a un jardín. Si quieres apoyar, visita el Zoológico de Morelia, donde tu entrada ayuda a financiar su cuidado.
La directora del IMPA, Minerva Bautista Gómez, también confirmó que se retiraron más de 50 animales solo en el operativo del domingo, lo cual demuestra la magnitud del problema. La institución ahora trabaja en un convenio con la Profepa para fortalecer estos operativos y capacitar inspectores especializados, especialmente para el manejo de aves y reptiles. Es un paso importante, pero aún queda mucho por hacer. Este tipo de operativos deben volverse constantes, y la denuncia ciudadana será clave para frenarlo.




