Hace 102 años, en medio del pulmón verde de la Ciudad de México, nació un espacio que marcaría la historia ambiental del país: el Zoológico de Chapultepec. Hoy conocido como el Centro de Conservación de Vida Silvestre, este lugar ha sido testigo de nacimientos históricos, rescates sorprendentes y transformaciones que buscan un equilibrio entre naturaleza y ciudad. Aunque empezó con solo cinco animales, hoy alberga a más de mil 200 ejemplares en un entorno de 17 hectáreas.

Así nació el Zoológico de Chapultepec
La historia comenzó oficialmente en 1923, cuando el biólogo Alfonso Luis Herrera colocó la primera piedra del recinto. Inspirado en el modelo italiano Bioparco di Roma, el proyecto fue pionero en América Latina y rompió con el esquema clásico de los zoológicos tipo circo. En lugar de enfocarse en la exhibición, planteó una estructura más educativa, científica y cultural. En su primer año, el zoológico apenas albergaba cinco animales: tres cachorros de león africano y dos bisontes americanos.

Sin embargo, fue suficiente para captar la atención de los capitalinos, que acudían con entusiasmo a conocer este nuevo rincón natural dentro del Bosque de Chapultepec. Uno de los momentos más emotivos llegó en 1924, cuando nació la primera cría en el zoológico: un pequeño bisonte bautizado como Bronx, en honor al Zoológico de Nueva York que donó a sus padres. Ese nacimiento simbolizó el inicio de un nuevo capítulo en la conservación de la fauna en México.
Un espacio que evolucionó con el tiempo
Aunque en sus inicios fue conocido como el “Zoológico Nacional”, con el paso de los años el enfoque cambió. Fue hasta los años noventa que el zoológico vivió una renovación profunda. Se rediseñó con un modelo de zonas bioclimáticas, es decir, ambientes adecuados para cada tipo de especie según su hábitat original. Este rediseño no solo mejoró la calidad de vida de los animales, sino que también buscó concientizar al público sobre la importancia de proteger cada ecosistema.

En 2023, se dio un cambio clave: el Congreso de la Ciudad aprobó renombrar oficialmente estos espacios como Centros de Conservación de Vida Silvestre. Más que una cuestión semántica, se trató de un ajuste ideológico: menos entretenimiento, más conservación.
Conservación y ciencia al centro de su misión
Hoy en día, el centro alberga a más de 1,200 animales de especies diversas. Algunos de los programas más destacados son los que buscan recuperar y preservar especies en peligro de extinción, como el lobo mexicano, el ajolote, el teporingo o el majestuoso cóndor de California. Quizás uno de los logros más icónicos del zoológico fue su participación en la reproducción del panda gigante, algo que parecía imposible fuera de China. Gracias a esos esfuerzos, el Zoológico de Chapultepec fue durante años uno de los pocos lugares del mundo con pandas nacidos fuera de su hábitat natural.

Un festejo que honra el pasado y mira al futuro
Este 6 de julio de 2025, el zoológico celebró su aniversario 102 con una jornada abierta al público. Conciertos en vivo, talleres, pláticas educativas y actividades interactivas llenaron el espacio de energía joven y curiosa. El evento no solo sirvió para celebrar, sino también para conectar generaciones. Especialistas en bienestar animal compartieron experiencias, niños aprendieron sobre reciclaje y biodiversidad, y adultos redescubrieron un lugar que quizá visitaron por primera vez en su infancia.

El Zoológico de Chapultepec no es solo un lugar para ver animales; es un santuario de vida que educa y protege. Desde sus inicios hasta convertirse en un referente global, su historia refleja el poder de la ciencia y la pasión por la naturaleza. Mientras caminas por sus senderos, rodeado de jaguares, pandas y ajolotes, sientes que formas parte de algo más grande: un esfuerzo por preservar la biodiversidad. Este zoológico nos enseña que, con compromiso, el futuro de nuestra fauna puede ser tan vibrante como su pasado.




