El regreso de perros al Refugio Franciscano en la Ciudad de México ya tiene una ruta definida, pero no una fecha inmediata. Tras meses de diálogo entre autoridades y representantes del albergue, se estableció que los animales podrán volver únicamente cuando se cumplan todas las condiciones de bienestar animal. La decisión, confirmada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, coloca la responsabilidad directamente en el refugio, marcando un precedente sobre cómo deben operar estos espacios. Mientras tanto, el caso sigue generando atención por el número de animales involucrados y las dudas que aún persisten.
Donde todo comenzó: el rescate de los “franciscanitos”
El conflicto comenzó en enero de 2026, cuando autoridades capitalinas realizaron un operativo en el refugio ubicado en Cuajimalpa. Como resultado, decenas de perros y gatos fueron rescatados y trasladados a distintos espacios bajo resguardo institucional, incluyendo la Brigada de Vigilancia Animal (BVA), el Ajusco y el Deportivo Hermanos Galeana. De acuerdo con cifras oficiales, alrededor de 838 animales quedaron bajo custodia, donde recibieron atención médica y seguimiento.
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Sin embargo, voluntarios del refugio han señalado inconsistencias en el conteo, asegurando que cerca de 200 animales no han sido plenamente ubicados, lo que mantiene abiertas interrogantes sobre su paradero. Este contexto detonó manifestaciones y presión social para exigir el regreso de los animales, lo que llevó a la instalación de mesas de trabajo entre el refugio, el Gobierno de la Ciudad de México, la Sedema y representantes de la Fundación Haghenbeck.
Condiciones de bienestar animal: el punto decisivo
El eje central del acuerdo es claro: los perros regresarán solo si el refugio cumple con los “dominios de bienestar animal”. Estos criterios incluyen condiciones adecuadas de infraestructura, acceso a agua, drenaje, espacio suficiente, atención veterinaria y manejo responsable de los animales. Entre los requisitos pendientes destacan dos peritajes técnicos fundamentales: uno sobre el sistema de agua y drenaje, y otro de topografía.
— REFUGIO FRANCISCANO AC (@Ref_Franciscano) April 15, 2026
Una vez entregados y validados, las autoridades podrán confirmar que el refugio está en condiciones óptimas para recibir nuevamente a los animales. Clara Brugada fue enfática al respecto: el proceso “está en manos del refugio”, subrayando que la responsabilidad de cumplir recae directamente en sus administradores. Esta postura refuerza la idea de que el bienestar animal no es negociable y debe sustentarse en criterios técnicos verificables.
¿Cómo será el regreso de perritos al Refugio Franciscano?
El retorno de los animales no será inmediato ni masivo. Las autoridades han establecido que se realizará de forma gradual, ordenada, humanitaria y segura, con supervisión constante para evitar riesgos tanto para los animales como para el propio refugio. El anuncio más reciente, realizado el 14 de abril de 2026, señala que el refugio podría reanudar operaciones en un plazo máximo de dos semanas, una vez concluidos los peritajes.

A partir de ese momento, comenzaría el traslado progresivo de los animales. Este proceso busca asegurar que cada etapa sea controlada y que el refugio tenga la capacidad real de recibir a los animales sin comprometer su bienestar. Además, las autoridades mantendrán un papel activo como mediadores y supervisores durante todo el proceso.
Protocolos de adopción y seguimiento institucional
Uno de los acuerdos más relevantes es la creación de un protocolo conjunto de adopción. Este sistema combinará la experiencia del Refugio Franciscano —que ha operado durante más de 35 años— con la supervisión de las autoridades capitalinas. La adopción no será automática ni generalizada. Solo los animales que cumplan con condiciones específicas serán considerados aptos, y las familias interesadas deberán pasar por un proceso de evaluación.

El objetivo es evitar adopciones impulsivas y garantizar entornos adecuados para cada animal. Además, se acordó que una vez que los animales regresen al refugio, se activará una campaña de adopción responsable. Este esfuerzo no solo busca encontrar hogares, sino también establecer un estándar más riguroso en la gestión de albergues y procesos de adopción en la ciudad.
Un caso que redefine la gestión de refugios en México
Más allá del regreso de los animales, este caso pone sobre la mesa un tema de fondo: la necesidad de regular y supervisar de manera más estricta los espacios dedicados al rescate animal. La combinación de presión social, intervención institucional y acuerdos técnicos podría marcar un precedente para futuros casos. También evidencia la complejidad de estos escenarios, donde convergen factores emocionales, legales y operativos. Mientras algunos celebran el posible regreso de los animales, otros mantienen dudas sobre su bienestar y sobre la transparencia del proceso. El seguimiento de este caso será clave para entender si los acuerdos alcanzados logran traducirse en mejoras reales y sostenibles en el tiempo.

El regreso de perritos al Refugio Franciscano representa un avance importante, pero condicionado a un cumplimiento riguroso de estándares de bienestar animal. La frase “está en sus manos” resume el momento actual del caso, donde el siguiente paso depende directamente del refugio. Más allá de fechas y acuerdos, el verdadero desafío será garantizar que cada animal viva en condiciones dignas y seguras. ¿Podrá este proceso convertirse en un modelo para el futuro de los refugios en México?




