El Refugio Franciscano aseguró que actualmente cuenta con las condiciones necesarias para recibir nuevamente a los perros que permanecen bajo resguardo del Gobierno de la Ciudad de México. A casi tres meses del operativo en el que fueron retirados cientos de animales, la asociación civil sostiene que sus instalaciones han sido rehabilitadas y que el bienestar de los “franciscanitos” depende de su retorno. El pronunciamiento reaviva un conflicto que sigue sin resolverse.
¿Qué ocurrió con el Refugio Franciscano en enero?
El 7 de enero de 2026, autoridades de la Ciudad de México realizaron un operativo en las instalaciones del Refugio Franciscano, en Cuajimalpa. La acción respondió a denuncias relacionadas con condiciones de hacinamiento, posibles casos de maltrato y falta de salubridad. Como resultado, fueron retirados aproximadamente 936 perros y gatos, aunque las cifras pueden variar según distintas fuentes oficiales y reportes posteriores.

Los animales fueron trasladados a distintos espacios bajo resguardo gubernamental, entre ellos el Albergue del Ajusco, la Brigada de Vigilancia Animal y un espacio temporal en la zona de Gustavo A. Madero. Según las autoridades, el objetivo fue garantizar una vida digna y atención médica adecuada para los ejemplares rescatados.
Un refugio listo… y perros que no regresan
De acuerdo con un comunicado emitido el 31 de marzo de 2026, el Refugio Franciscano informó que su espacio en Cuajimalpa fue renovado y acondicionado nuevamente con el apoyo de más de 1,200 voluntarios. La organización afirma que hoy cuenta con infraestructura suficiente para garantizar atención, resguardo y cuidado adecuado de los animales.

En este contexto, la asociación exige la restitución inmediata de los perros, argumentando que el albergue ha sido durante años el lugar donde recibieron atención constante. También subraya que mantenerlos fuera del refugio prolonga una situación de incertidumbre sobre su estado y ubicación.
Más de 55 vidas perdidas y preguntas sin respuesta
Uno de los puntos más sensibles del posicionamiento del Refugio Franciscano es la denuncia sobre la muerte de más de 55 perros tras su traslado a espacios bajo control gubernamental. La organización señala que no se han presentado informes completos en distintos procesos legales, lo que, aseguran, impide conocer con precisión el estado de los animales.

Además, acusan una falta de transparencia en la gestión de los ejemplares, incluyendo datos sobre su número exacto, ubicación y condiciones de salud. Estos señalamientos han sido integrados en juicios de amparo promovidos por la asociación, que buscan esclarecer responsabilidades y garantizar el acceso a la información.
La otra postura: por qué las autoridades dicen “aún no”
A pesar de la postura del Refugio Franciscano, el Gobierno de la Ciudad de México ha reiterado que no contempla el retorno de los perros al albergue. La Secretaría del Medio Ambiente ha indicado que el espacio aún no cumple con condiciones jurídicas y físicas necesarias para operar nuevamente bajo estándares adecuados.

Las autoridades sostienen que los animales continúan bajo resguardo oficial con atención veterinaria y seguimiento, y que cualquier decisión sobre su traslado debe priorizar su bienestar. También han señalado que el proceso actual incluye reorganización de espacios y posibles adopciones, como parte de una estrategia integral de protección animal.

El caso del Refugio Franciscano permanece en una fase de tensión entre dos posturas opuestas. Por un lado, la asociación civil afirma estar lista para recibir a los animales y denuncia irregularidades; por otro, el gobierno mantiene su negativa basada en criterios legales y operativos. En medio de este escenario, cientos de perros siguen bajo tutela oficial mientras se resuelven procesos legales y administrativos. El debate central no ha cambiado: dónde estarán mejor los animales y quién puede garantizar realmente su bienestar. La respuesta, por ahora, sigue en construcción.




