Los animales no viven aislados en la burbuja de su especie, tienen que convivir a diario con otros tipos de animales y entre algunos de ellos, han surgido relaciones extraordinarias que sorprenden a cualquiera. Phil Torres, un entomólogo tropical fue testigo de una de las relaciones más extrañas entre dos animales, las tortugas y las mariposas de la Amazonía peruana.
Torres viajaba a través del río Tambopata que cruza la Amazonía peruana, ahí fue testigo de una de las escenas más extrañas captadas. Observó a lo lejos un grupo de tortugas, probablemente de la especie de tortugas de cuello ladeado (Podocnemis unifilis) que se caracterizan por su incapacidad de retraer su cuello hacia dentro del caparazón, rodeado de hermosas mariposas.
Lágrimas de sodio
El grupo de tres tortugas se había subido a las ramas junto a la orilla del río para tomar el sol. Pero mientras Phil se acercó más a los reptiles, se percató de que no estaban solas, un grupo de mariposas de colores vibrantes revoloteaba felizmente alrededor de sus cabezas. Entonces el entomólogo lo comprendió, las lepidópteras no estaban ahí por casualidad, sino que se posaban delicadamente sobre las cabezas de las tortugas para tener acceso a sus ojos y luego beber sus lágrimas.
Según explica Torres, unas ocho mariposas pertenecientes a tres distintas familias, tenían un objetivo en común: conseguir perlas de sodio. Las mariposas se caracterizan por ser uno de los seres polinizadores encargados de recoger el polen de las flores mientras absorben su néctar, sin embargo, en este proceso no obtienen minerales. Por esta razón, deben aventurarse a encontrar sodio de alguna otra fuente distinta.
Muchas de ellas encuentran dicho elemento necesario para su sistema mediante un comportamiento conocido como encharcamiento, que no es otra cosa más que extraer los aminoácidos, sales y otros nutrientes del suelo húmedo. Pero existe otro grupo de lepidópteras que buscan dichos nutrientes en las lágrimas de otros animales, como las tortugas. A este comportamiento se le denomina lacrifagia y no es exclusivo de mariposas, se ha detectado lacrifagia en otros insectos como las polillas.
Reptiles llorosos
Por su parte, los reptiles como las tortugas o los cocodrilos, son animales llorosos y no precisamente por una condición melancólica, sino porque al pasar sumergidos en agua muchas horas del día, han desarrollado un mecanismo para mantener lubricados sus ojos. Las tortugas de cuello ladeado no son la excepción, emiten su llanto de perlas de sodio que luego las mariposas vienen a recoger para obtener los nutrientes necesarios. Además esta especie de reptil en específico, ofrece un extra de facilidad para las mariposas ya que no pueden esconder sus cabezas dentro de sus caparazones.
Este tipo de relación se denomina comensalismo, pues a diferencia del mutualismo en donde ambas especies se ven beneficiadas, parece que las tortugas ofrecen sus lágrimas a cambio de nada. Las mariposas son las únicas beneficiadas de este comportamiento que en fotografías simplemente luce sorprendente.