Así como el emperador romano Augusto fundo y creo Roma, Gus (el pingüino emperador) es el primero en tocar las playas de Dinamarca, Australia. La especie de pingüino más grande nunca antes había sido vista ahí, mucho menos recorrido 3.200 kilómetros desde la Antártida.
La historia de Gus, no sólo nos hace un hueco al corazón, también nos recuerda que la Tierra está pidiendo ayuda. Y es que, las condiciones de esta ave, no eran las mejores, así lo informa un comunicado del gobierno obtenido por Associated Press el pasado 1 de noviembre.
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Gus llega a Australia a pesar de su desnutrición
Un ave fue encontrada lejos de su hogar: la Antártida, pesando solo 23 kilogramos cuando fue rescatado por el surfista Aaron Fowler. Según los informes el pingüino emperador se encontraba en condiciones de desnutrición.
A 10 días de ser puesto bajo la custodia del Departamento de Biodiversidad, Conservación y Atracciones del estado de Australia Occidental se sabe que Gus, nombrado así en honor al emperador romano Augusto, se encuentra saludable y pesa más de 45 kilogramos.
Además, Gus está siendo cuidado por Carol Biddulph, una experta en rehabilitación de aves marinas, quien le está proporcionando un ambiente adecuado y un chorro de agua fría para ayudarlo a adaptarse al clima australiano. Pero, ¿qué lo habrá llevado a emprender este viaje?

Según el Centro para la Diversidad Biológica, una organización sin fines de lucro esto podría ser el primer llamado de la naturaleza por el derretimiento de las plataformas de hielo de la Antártida, mismas que podrían estar afectando a las colonias de pingüinos emperador.
Ante este hecho, algunos científicos aseguran “estos pingüinos también se ven amenazados por la acidificación de los océanos y la pesca industrial, que reducen aún más la disponibilidad de presas”
Por el momento, la Universidad de Australia Occidental está colaborando en el estudio de Gus para entender mejor su viaje y su estado de salud.
Un recordatorio importante…
Los pingüinos emperador están especialmente adaptados al frío de la Antártida y dependen del hielo fijo (plataformas oceánicas congeladas) como zona de reproducción estable. Las hembras emperador ponen huevos, mientras los machos incuban durante más de dos meses.
¿Qué nos estará diciendo la naturaleza en estos momentos?




