Con la llegada de las lluvias también se acerca el Hongosto, el nombre con el que popularmente se conoce a la temporada de mayor abundancia de hongos silvestres en México. Durante estos meses, los bosques se llenan de especies que forman parte de la gastronomía y las tradiciones de numerosas comunidades, convirtiéndose en un atractivo para quienes disfrutan de sus sabores y de la riqueza natural del país. Sin embargo, esta misma temporada también marca un incremento en los casos de intoxicación por el consumo de ejemplares venenosos, motivo por el que las autoridades sanitarias han reforzado sus recomendaciones para que esta práctica se realice únicamente con el conocimiento y la experiencia necesarios.
Hongosto, una temporada que celebra la riqueza natural de México
El término Hongosto nace de la unión de las palabras hongo y agosto, haciendo referencia al periodo en el que las lluvias favorecen el crecimiento de miles de especies en bosques, montañas y zonas húmedas del país. Aunque el nombre hace alusión al mes de agosto, la temporada comienza desde junio y puede extenderse hasta octubre, dependiendo de las condiciones climáticas de cada región.

México es considerado uno de los países con mayor diversidad de hongos en el mundo. Se estima que existen cerca de 200 mil especies, de las cuales aproximadamente 400 son comestibles y alrededor de 100 contienen toxinas capaces de provocar intoxicaciones graves. Además de su importancia culinaria, los hongos desempeñan un papel esencial en los ecosistemas, ya que ayudan a descomponer la materia orgánica, reciclan nutrientes y mantienen el equilibrio de los bosques.
La razón por la que las autoridades piden extremar precauciones
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), en conjunto con autoridades estatales, emitió una alerta debido al aumento de intoxicaciones registradas durante la temporada de lluvias. El organismo recuerda que muchas especies venenosas son prácticamente idénticas a las comestibles, por lo que diferenciarlas requiere conocimientos especializados adquiridos durante años de experiencia.

Las autoridades también enfatizan que no existen métodos caseros capaces de identificar un hongo venenoso. Creencias como observar si cambia de color al cortarlo, cocinarlo por más tiempo o utilizar utensilios de plata no tienen respaldo científico. Incluso las toxinas presentes en especies altamente peligrosas, como las del género Amanita, permanecen activas después de hervir, freír, secar o congelar los hongos, por lo que ninguna preparación elimina su toxicidad.
Los síntomas de intoxicación pueden aparecer cuando ya existe daño interno
Uno de los mayores riesgos del consumo de hongos venenosos es que los síntomas no siempre aparecen de inmediato. En algunos casos comienzan durante las primeras seis horas con náuseas, vómito, diarrea intensa y dolor abdominal severo; sin embargo, existen especies cuyas toxinas tardan entre seis y veinticuatro horas en manifestarse, cuando ya han comenzado a afectar órganos vitales como el hígado o los riñones.

Las intoxicaciones por hongos, conocidas médicamente como micetismo, pueden evolucionar hacia convulsiones, insuficiencia hepática, daño renal e incluso la muerte si no se recibe atención médica oportuna. Ante cualquier sospecha, la recomendación es acudir inmediatamente a un hospital y, si es posible, conservar una muestra del hongo consumido para facilitar su identificación y tratamiento.
Una tradición que se conserva gracias al conocimiento de los hongueros
La recolección de hongos silvestres forma parte del patrimonio biocultural de muchas comunidades mexicanas. Generaciones de hongueros tradicionales han desarrollado un profundo conocimiento sobre las especies que crecen en cada región, las condiciones climáticas adecuadas para su desarrollo y las características que permiten distinguir aquellas que son aptas para el consumo.

Por esta razón, las autoridades recomiendan adquirir hongos únicamente con vendedores reconocidos por su experiencia o en establecimientos confiables. También aconsejan no mezclar especies durante la recolección, mantener los ejemplares fuera del alcance de niños y mascotas y evitar consumir cualquier hongo cuya identificación genere la más mínima duda, ya que incluso los recolectores experimentados continúan aprendiendo sobre la enorme diversidad que existe en los bosques mexicanos.

El Hongosto es una oportunidad para valorar la extraordinaria biodiversidad de México y reconocer el legado cultural que gira alrededor de los hongos silvestres. Disfrutar de esta temporada también implica hacerlo con responsabilidad, respetando el conocimiento de quienes han dedicado años a su identificación y siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Celebrar esta tradición con prudencia permite que los hongos sigan siendo motivo de encuentro con la naturaleza y la gastronomía, sin poner en riesgo la salud. Después de todo, la mejor forma de vivir el Hongosto es con admiración, respeto y mucho cuidado.




