El Lago Chungará amaneció con aceite en vez de agua: fauna muerta y 80 aves en riesgo inmediato

El derrame en Lago Chungará dejó fauna afectada y un ecosistema altoandino en riesgo por la filtración de 25 mil litros de aceite de soya.

El derrame en Lago Chungará es uno de los desastres ambientales más serios registrados en el norte de Chile en los últimos años. Veinticinco mil litros de aceite de soya terminaron cubriendo parte de un humedal situado a más de 4,500 metros de altura, un ecosistema frágil que hoy enfrenta la muerte de fauna protegida, alteración del agua y un riesgo creciente para decenas de aves. Lo ocurrido ha puesto bajo la lupa la vulnerabilidad de una zona reconocida por su biodiversidad y por su valor como reserva natural de la región andina.

Lago Chungará

Un derrame que afecta a uno de los lagos más altos del continente

El derrame en Lago Chungará ocurrió el 20 de noviembre de 2025, luego de que un camión procedente de Bolivia volcó en la Ruta 11-CH, dentro del Parque Nacional Lauca. En minutos, 25,000 litros de aceite de soya se filtraron hacia el bofedal y el agua, formando una capa oleosa que impide la entrada de oxígeno y altera gravemente el equilibrio del ecosistema. Para dimensionar su importancia, este lago (ubicado a más de 4,500 msnm, cerca de la frontera con Perú y Bolivia) es uno de los cuerpos de agua más altos de Sudamérica y alberga especies que no existen en otros lugares.

Las autoridades confirmaron la muerte de una tagua gigante, además de 15 aves directamente afectadas y más de 80 en riesgo inmediato por contacto con el contaminante. Guardaparques han registrado patos puna con dificultades para volar y desplazarse, un signo claro del daño al plumaje causado por el aceite.

Fauna y flora en riesgo: impactos que podrían durar años

El lago y su entorno forman parte de un humedal altoandino que sostiene anfibios, peces, microorganismos y plantas como la tola, la yareta y los pajonales. Cada especie cumple un rol clave: algunas regulan nutrientes, otras controlan insectos, otras sirven de refugio o alimento para aves migratorias. Cuando el aceite entra en contacto con estos organismos, los efectos pueden ser inmediatos o aparecer con el tiempo.

Según especialistas como el académico Cristian Araya, del área de biología de la Universidad de La Serena, la recuperación completa podría tardar entre tres y cinco años. Esto se debe a que el aceite no solo flota: también se adhiere al suelo, a los sedimentos y a la vegetación, afectando procesos naturales como la filtración del agua y el intercambio de gases. En un ecosistema tan frío y a tan gran altitud, cualquier alteración toma más tiempo en revertirse.

Un accidente que exhibe desafíos logísticos y ambientales

El incidente también reveló un problema más profundo: la coexistencia entre rutas de transporte internacional y zonas de alta sensibilidad ecológica. La carretera donde ocurrió el accidente es utilizada por vehículos que transportan mercancías desde Bolivia hacia puertos del norte de Chile. Aunque la mayor parte del trayecto es segura, hay tramos cercanos a bofedales, lagos y áreas protegidas. Tras el derrame, Senapred decretó Alerta Amarilla, mientras equipos de Conaf, SAG y la municipalidad de Putre trabajan con diques, mallas y bombas para contener y remover el aceite.

Investigadores de la Policía de Investigaciones ya analizan las circunstancias del accidente para determinar responsabilidades y evaluar si las condiciones del transporte eran las adecuadas. Vale señalar que Chile, al igual que muchos países de la región, enfrenta el reto de equilibrar actividad económica con la protección de sus áreas naturales. Zonas como el Parque Nacional Lauca son comparables, en términos de fragilidad, con regiones mexicanas como la Reserva de la Biosfera El Pinacate o el Valle de Cuatro Ciénegas, donde un impacto contaminante puede tardar años en revertirse.

Efectos que trascienden fronteras: la importancia del Lago Chungará

El Lago Chungará no solo es relevante para Chile: forma parte de un sistema ecológico andino que comparte características con ecosistemas de altura presentes en Perú, Bolivia y, en menor escala, en zonas montañosas de México. La pérdida de especies, el deterioro del agua y la alteración de sedimentos pueden influir en rutas migratorias de aves e incluso en investigaciones científicas sobre biodiversidad y clima.

Por su altitud y condiciones extremas, Chungará es considerado un laboratorio natural donde se estudian microorganismos capaces de sobrevivir a bajas temperaturas y radiación intensa. Un derrame como este no solo afecta a la fauna visible, sino también a procesos invisibles que permiten comprender cómo funcionan los ecosistemas de altura.

El derrame en Lago Chungará deja una herida profunda en uno de los humedales más valiosos del altiplano. Las consecuencias abarcan desde la muerte de fauna protegida hasta cambios en el agua y el suelo que podrían persistir durante varios años. También abre la discusión sobre la fragilidad de los ecosistemas de altura y la responsabilidad de protegerlos frente a actividades humanas que pueden transformarse, de un momento a otro, en una emergencia ambiental. ¿Qué medidas deberían fortalecerse para evitar que una situación similar vuelva a poner en riesgo un entorno tan irremplazable?

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