Los pronósticos de verano ¿se equivocaron? Todo apuntaba que la intensidad de La Niña sería mayor. Sin embargo, el nuevo informe de la NOAA asegura que será débil.
Recordemos que este fenómeno influye en las temperaturas, las precipitaciones del pacífico. Así contrarrestar los efectos del “El Niño” (responsable de los huracanes en el sur de México y las sequías del norte del país).
Aunque muchos esperaban sucediera mucho antes de tiempo por las repercusiones climáticas, nuevos estudios pronostican que se retrasó y podría iniciar en octubre y prolongarse hasta el invierno. Es decir, su impacto es débil, por tanto, sería la respuesta a una temporada de lluvias en el centro y sur del país (“aunque no es fecha ya” como señala el dicho).
¿Un adelanto de La Niña?
La temperatura de la superficie del océano Pacífico tropical puede afectar los patrones climáticos en todo el mundo. Cuando esa temperatura se enfría como parte de un patrón de La Niña, México puede esperar condiciones más frías y lluviosas en el norte y más cálidas y secas en sur.
Eso puede tener un impacto en todo, desde los días de nieve hasta las facturas de calefacción. Y es que, normalmente, “un fenómeno de La Niña es precedido por una acumulación de aguas subterráneas más frías de lo normal en el Pacífico tropical”, dice la NOAA
Luego, los vientos alisios del este se fortalecen, las corrientes de aire frío en la costa oeste de Sudamérica y a lo largo del ecuador se intensifican y las temperaturas de la superficie del mar caen por debajo de lo normal. Esa es la receta para que se produzca La Niña.
Al presentarse de forma débil como señala la NOAA, significa que será poco su impacto. Así la corriente en chorro serán menos pronunciados durante el invierno boreal de países como Estados Unidos, por tanto, no representará un aumento en las precipitaciones y condiciones más secas de lo habitual.

Entendiendo un poco más
En el norte de México, La Niña generó condiciones que favorecen la sequía: mucha de la humedad y la precipitación que llega a través de, por ejemplo, frentes fríos, deja de venir porque la circulación atmosférica empuja esos fenómenos más hacia el noroeste de los Estados Unidos, donde se vuelve mucho más lluvioso. Por otro lado, el sur de nuestro país se volvió un poco más húmedo.
Es decir, más húmedad es menos nevadas. Más áreas es menos lluvia que se alarga, por tanto, perjudica a las poblaciones y ecosistemas que subsisten con base a la demanda de agua, o que lo hacen en turismo por la nieve.
Por lo mientras, se sigue monitoreando a La Niña, para saber si deberías invertir en un nuevo paraguas, conseguir ropa deportiva más abrigada o planificar regar el césped con más frecuencia este invierno.