En una caja, un sobre o un cajón, las personas guardamos cosas que nos importan: cartas viejas, fotos y objetos de todo tipo, que cuentan una historia colectiva o personal. Vigilamos con cuidado. Los sujetos también estamos guardados en un espacio que nos procura, el planeta, pero lo hemos descuidado. Por eso, algunas personas se han convertido en guardianes. Y hoy queremos hacer un recuento de cinco guardianas de la Tierra que quieren proteger la naturaleza y los derechos, para recuperar la memoria como una forma de justicia.

A lo largo del tiempo han existido diferentes tipos de guardianas, por causas, convicciones y contextos. Cada voz amplifica y defiende una forma de vida, pero, aunque cada experiencia es única, hay narrativas que inevitablemente nos atraviesan a todas y todos. El cuidado del medioambiente es una causa a la que eventualmente nadie podrá escapar, porque es un terreno común. Tiene la posibilidad de conjugar voces que no se encontrarían en otros espacios y, en estas épocas polarizadas, es momento de escuchar a las personas que trabajan por un futuro incluyente, respetando la materia primaria de cualquier forma de vida. 

 

Guardianas de la Tierra, guardianas del futuro (común)

En cada continente hay mujeres poderosas que ofrecen perspectivas particulares para analizar los problemas del cambio climático. No hay espacio suficiente para abarcar todas sus historias, pero empecemos por algunas y conozcamos a estas guardianas de la Tierra. 

 

Máxima Acuña

“Soy pobre y analfabeta, pero sé que nuestra laguna y las montañas son nuestro verdadero tesoro, y lucharé por protegerlo”

Máxima Acuña Atalaya (1970) es una agricultora de Perú que tiene un amor profundo por las montañas. En el momento en el que las mineras las pusieron en peligro, de forma orgánica se volvió una defensora del medioambiente. En su canto está su lucha. Sus esfuerzos contra el megaproyecto minero Conga, propiedad de Newmont Mining y Minas Buenaventura, le concedieron en 2016 el premio Medioambiental Goldman. 

 

Wangari Maathai

“El mundo necesita una ética global con valores que den sentido a la experiencia de vivir”.

Wangari (1940-2011) fue primera mujer africana en recibir un Premio Nobel de la Paz (2004). Y no sólo eso, también fue la primera mujer en África Oriental y Central en obtener un doctorado. Fundó el Green Belt Movement (GBM), una organización ambiental que capacita a las comunidades, en particular a las mujeres, para conservar el medioambiente y mejorar sus posibilidades de vida. Esta guardiana de la Tierra caminó con un paso firme y dejó una huella, semilla por semilla, que florece hasta la fecha. 

 

 

Xiye Bastida

“La tierra es nuestro hogar. Nos da aire, agua y refugio; es todo lo que necesitamos. Lo único que pide es que la protejamos”.

La activista de 18 años es una voz vibrante. Es por personas como ella que podemos recuperar narrativas que no sean apocalípticas, desde el poder que tenemos de imaginar mundos distintos. Xiye creció en la localidad de San Pedro Tultepec, México, abrazando la creencia indígena otomí: si cuidas la Tierra, ella te cuidará a ti. Actualmente vive en Nueva York y es una de las organizadoras principales de Fridays for Future, un movimiento internacional de estudiantes que usa los viernes para manifestarse y exigir a los líderes del mundo medidas para mitigar los efectos del cambio climático. 

 

Vandana Shiva

“Cada vez que nos involucramos en patrones de consumo o producción que requieren más de lo que necesitamos, nos involucramos con formas de violencia”.

Vandana tiene una postura clara de antiglobalización y consumo, desde una perspectiva decolonial. Estudió Física y obtuvo un doctorado en Filosofía, pero su camino siempre la acercó a la naturaleza. Es conocida por su trabajo de ecofeminismo, junto con Maria Mies, que se define como “un movimiento que ve una conexión entre la explotación y la degradación del mundo natural y la subordinación y opresión de las mujeres”. La académica, escritora y activista, actualmente reside en Delhi, en la India. 

 

Marinel Ubaldo

“Algunos países que históricamente han contribuido más al cambio climático todavía no están sintiendo completamente sus efectos. Es importante que escuchen nuestras historias, para que se den cuenta de que hoy afecta a personas reales”.

En 2013, el tifón Haiyan dejó a su paso un saldo de más de 6,329 muertes en Filipinas. Algunos de los familiares de Marinel murieron en el desastre natural. Ese evento la dejó con una convicción irrevocable de que tenía que dedicar su vida a luchar por la justicia climática. Desde entonces, Marinel ha pasado años haciendo campaña por los derechos ambientales y exigiendo justicia para su comunidad.

 

Piensa en las cosas o tesoros que guardas, las que no compartes con nadie y las que enseñas con gusto. Recuerda sus texturas y lo que te hacen sentir. Ahora piensa en la Tierra, en algún lugar que sea especial para ti, y pregúntate cómo podrías cuidar de ella. Conviértete en guardiana de quien ya te guarda a ti. 

 

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