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COSMOS

Lluvias de estrellas: datos interesantes para disfrutarlas al máximo

Cuando la Tierra interactúa con polvo cósmico que se encuentra en su órbita, ocurre un fenómeno asombroso; decenas de estrellas se escurren hacia todas las regiones de la bóveda celeste, en un fenómeno que conocemos como lluvia de estrellas o lluvia de meteoros. Estos acontecimientos del espacio son muy interesantes de observar, pero no sólo eso, sino que comprender su naturaleza salvaje forma parte de su encanto. Estos datos sobre las lluvias de estrellas nos guían hacia una comprensión más rica sobre su origen y su comportamiento.

*Crédito: Connor Joslin

De dónde vienen las lluvias de estrellas

La Tierra se encuentra danzando alrededor del Sol con un paso incesante y aunque desde nuestra perspectiva parece que siempre está estática, en realidad se mueve a velocidades vertiginosas. El camino alrededor del Sol no es un espacio solitario y llano, sino que está lleno de material galáctico que ha sido depositado ahí por distintos cuerpos matriz como los cometas.

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Estos objetos son helados y polvorientos, por lo que ensucian sus órbitas con sus escombros. Van depositando en el espacio millones de partículas cósmicas que se desprenden de su superficie. A estas partículas se les conoce como meteoroides y permanecen en ciertas regiones del espacio por donde los cometas han atravesado.

Las lluvias de estrellas ocurren cuando este polvo entra en contacto con la Tierra que se encuentra navegando velozmente. Los miles de fragmentos de cometa entra en la atmósfera a velocidades muy altas, por lo que interactúan con las partículas del aire y hacen fricción con ellas. Cuando esto sucede, se vaporizan al instante dejando un destello de luz que se conoce como meteoro.

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Son fenómenos periódicos

Las lluvias de meteoros ocurren periódicamente, cada lluvia de estrellas se presentan en la bóveda celeste anualmente, aunque cada vez con condiciones distintas que dependen de la posición de la Tierra y la fase de la Luna.

Todos los años el cielo nocturno nos brinda la oportunidad de volver a experimentar la gran experiencia de observar las lluvias de meteoros. Lo único que cambia es el día y la hora en que mayor actividad presentan y que justamente dependen de las condiciones de posicionamiento para su observación óptima.

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*Créditos: Mike Abramyan

Fenómenos periódicos pero hay excepciones

Pese a que lluvias famosas como las Perseidas o las Gemínidas se repiten anualmente, existen otras que surgen inesperadamente y que no se encuentran calendarizadas por los astrónomos. Un ejemplo de esto fueron las Camelopardalids que se descubrieron en 2014.

Esto sucede debido a que las reminiscencias dejadas por los cuerpos como los cometas, también están sujetas a cambio y pueden fluctuar en el espacio debido a la influencia de Júpiter. Así que aunque conocemos muy bien el calendario de lluvias de estrellas anuales, puede suceder que de pronto se descubran nuevos fenómenos de esta naturaleza.

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Todas las lluvias tienen un radiante

Aunque las lluvias de meteoros son el fenómeno de observación por excelencia debido a que no se requieren instrumentos de observación, ni tampoco un gran conocimiento sobre el mapa celeste, todas ellas tienen un radiante que sólo se puede detectar si se conocen las constelaciones.

El radiante es el punto en el cielo desde donde las estrellas parecen surgir y se esparcen hacia todas las direcciones. No es necesario observar el radiante para disfrutarlas, pero ubicarlo en el cielo eleva la experiencia de observación.

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*Créditos: Yoshiki Abe

El origen de su nombre

El punto anterior nos lleva a otro dato interesante sobre las lluvias de estrellas que es la pregunta por su nombramiento. ¿De dónde obtienen su nombre las lluvias de estrellas? La respuesta es que lo toman de la constelación desde donde se encuentra su radiante.

De esta forma es fácil identificar la constelación matriz de las lluvias con tan sólo escuchar su nombre. Por ejemplo, las Perseidas parecen surgir desde la constelación de Perseo, las Gemínidas emergen desde la constelación de Géminis y las Leónidas lo hacen desde Leo. Con este conocimiento es mucho más fácil elevar la experiencia de observación y buscar los radiantes de cada lluvia.

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