El cosmos está a punto de regalarnos una escena de ciencia ficción: una “joya verde” cruzando el cielo terrestre. Se trata del cometa C/2025 A6 (Lemmon), descubierto a inicios de 2025 por el Mount Lemmon Survey en Arizona, que este noviembre brillará con un resplandor verdoso visible desde distintas partes del planeta. Su paso no solo promete un espectáculo inolvidable, sino que también abre una ventana hacia los orígenes del sistema solar.
Un viajero que regresa después de mil años
El cometa Lemmon es un visitante de largo período, lo que significa que tarda más de un milenio en completar su órbita alrededor del Sol. La última vez que pasó cerca de la Tierra, la humanidad ni siquiera conocía la imprenta. Hoy, casi mil años después, vuelve a acercarse a nuestro planeta a unos 90 millones de kilómetros, mientras su punto más cercano al Sol (conocido como perihelio) ocurrirá el 8 de noviembre de 2025, a unos 79 millones de kilómetros.

Según el Dr. René Ortega Minakata, del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, el Lemmon “no visita frecuentemente la parte interior del sistema solar” y su estudio es crucial porque conserva materiales primitivos del nacimiento de los planetas. En otras palabras, ver al Lemmon cruzar el cielo es presenciar un pedazo intacto del pasado cósmico.
El misterio detrás de su brillo verde
El Lemmon ha sido apodado “la joya verde del cosmos”, y no es solo por estética: su color tiene una explicación científica fascinante. Este resplandor verdoso proviene del gas diatómico de carbono (C₂), que al interactuar con la radiación solar emite una luz esmeralda brillante. Es una firma química ancestral, una huella que revela los compuestos que flotaban en la nebulosa solar hace más de 4,500 millones de años.

A diferencia de las estrellas, el Lemmon no se verá como un punto luminoso, sino como una mancha difusa con una coma brillante y una cola tenue. Su magnitud aparente (entre 3.5 y 4.5) podría permitir verlo a simple vista bajo cielos oscuros, aunque los astrónomos advierten que su visibilidad dependerá de las condiciones atmosféricas.
¿Cómo y cuándo observar el cometa Lemmon?
Durante las primeras semanas de noviembre, el cometa Lemmon podrá observarse en el hemisferio norte, incluyendo México, España y gran parte de Sudamérica. La mejor hora para verlo será una hora después del atardecer, mirando hacia el horizonte oeste, justo donde se oculta el Sol.

Los expertos recomiendan alejarse de las ciudades para evitar la contaminación lumínica, elegir un sitio alto o rural y, si es posible, usar binoculares o telescopios pequeños. En noches sin Luna, incluso podrá distinguirse su tono verde con claridad. Aunque su cola no alcanzará la espectacularidad de cometas como Hale-Bopp o NEOWISE, el Lemmon promete un brillo singular, difícil de olvidar.
Un fósil del sistema solar
Más allá de su belleza, el cometa Lemmon es una cápsula del tiempo. Los cometas de largo período como este son considerados fósiles cósmicos, ya que permanecen congelados en los límites del sistema solar y apenas cambian desde su formación. Analizar su composición (los gases que emite, el polvo que libera y su respuesta al calor solar) ayuda a los científicos a entender cómo se formaron los planetas, incluida la Tierra.

Por eso, instituciones como la NASA, el European Southern Observatory (ESO) y la UNAM han preparado observaciones detalladas para estudiar su paso. Cada dato obtenido del Lemmon puede ofrecer nuevas pistas sobre el pasado del cosmos y el futuro de nuestro sistema solar.

Cuando el cometa Lemmon se aleje del Sol, emprenderá un viaje de regreso hacia los confines del sistema solar. No volverá a ser visible desde la Tierra hasta dentro de más de mil años. Su paso por el cielo es un recordatorio de lo fugaz que puede ser la belleza cósmica y de nuestra pequeñez frente al tiempo estelar. Durante unos días, millones de ojos en el planeta compartirán una misma mirada: una joya verde suspendida en la oscuridad, testigo de un pasado remoto que apenas empezamos a comprender.




