Los agujeros blancos, parecen funcionar como el reverso de los negros, como si de un juego del Ying Yang se tratara. De hecho, se dice que un agujero blanco es un lugar de donde puedes salir pero al que nunca puedes regresar.
Resulta fácil entender qué son los agujeros blancos, pero éstos solo tienen un pequeño problema: no sabemos si existen más allá de los tableros de los matemáticos, esto porque según cálculos de la relatividad general son posibles.

Agujeros blancos los inversos de agujeros negros
Podría decirse que los agujeros negros son el paraíso soñado de los vertederos de basuras: todo lo que entra dentro de ellos desaparece del universo, nada sale. Sin embargo, la solución a las ecuaciones de la relatividad general de Einstein predicen la existencia de un objeto celeste como una expansión hacia el exterior de un objeto a partir de una singularidad: esto es un agujero blanco.
Para llegar al concepto de agujero blanco, debemos reconocer que a la relatividad general no le importa el flujo del tiempo. Las ecuaciones son simétricas en el tiempo, lo que significa que las matemáticas funcionan perfectamente bien avanzando o retrocediendo en el tiempo.
De acuerdo con la Universidad Complutense de Madrid, en un un corto plazo de tiempo, tras su formación por el colapso de una nube material, un agujero negro se transformaría en su inverso temporal, es decir, en uno blanco que, en lugar de impedir que las partículas de su interior escapen, las expulsa.
Significando que si tuviéramos que tomar una película de la formación de un agujero negro y ejecutarla a la inversa, encontraríamos un objeto que emite radiación y partículas. Eventualmente, explotaría, dejando atrás una estrella masiva. Este es un agujero blanco y, según la relatividad general, este escenario está perfectamente bien.
Aunque, comprobar la existencia de un agujero blanco significaría comprobar fenómenos que por ahora nos parecen imposibles, como una gravedad negativa que haga que las cosas caigan hacia arriba, o que el tiempo se suspenda o corra a la inversa.

¿Cuáles serían sus características?
- Los agujeros blancos serían incluso más extraños que los agujeros negros, tendrían singularidades en sus centros y horizontes de eventos en sus fronteras.
- Son objetos masivos y gravitantes.
- Cualquier material que entrara en un agujero blanco sería expulsado de inmediato a una velocidad mayor que la de la luz, lo que provocaría que el brillo blanco brillara ferozmente.
- Cualquier cosa en el exterior de un agujero blanco nunca podría entrar, porque tendría que viajar más rápido que la velocidad de la luz, para cruzar hacia adentro a través del horizonte de eventos.
- La única forma de formar agujeros blancos sería tener algún proceso exótico operando en el universo primitivo que horneó la existencia de un agujero blanco en el tejido del espacio-tiempo mismo.
- Los agujeros blancos también serían fantásticamente inestables. Todavía gravitarían y atraerían material hacia ellos, pero nada podría cruzar los horizontes de sucesos.

Muchas inquietudes podrían ser resueltas
“La razón para sospechar que existen agujeros blancos es que podrían resolver un misterio: lo que sucede en el centro de un agujero negro”, escribió recientemente en el portal New Scientist el físico Marco Rovelli, del Centro de Física Teórica en Marsella, Francia.
Y es que, según los expertos, los agujeros blancos podrían ser un mismo agujero negro pero en el futuro, o ser una fuente de la llamada “energía oscura”, que es la que hace que el universo se expanda.




