Banksy aparece de nuevo con esta heroica obra en las calles de Venecia

Banksy logró montar una obra callejera en Venecia antes de ser expulsado por la policía.

Banksy llega siempre a donde no lo invitan. Este mes no fue la excepción: el artista apareció en Venecia para revelar una obra nueva al público. En el marco de la exposición de la Bienal de Venecia, que reúne lo mejor del arte internacional, Banksy aprovechó para plantear una obra que sólo podría lucir en las calles.

Quizá en contraste con la elegancia y buen gusto asociadas a la Bienal, Banksy escogió un puesto callejero para montar su obra, que tituló Venecia al óleo. El artista acomodó nueve pinturas para revelar una sola imagen masiva a los transeúntes. En ella, un crucero cubre por completo la ciudad de Venecia. Sus movimientos llamaron la atención de la policía, quien terminó por echarlo del sitio.

En la obra, unos pequeños personajes en góndola parecen huir con miedo del enorme monstruo que bloquea la vista de una de las ciudades más bellas del mundo. La imagen parece criticar el turismo de masas desalmado y mecánico que inunda a la ciudad de Venecia cada vez con más frecuencia. 

Una sola imagen deriva en cientos de significados. Al ver esta obra de Banksy, pensamos en los preocupantes efectos del turismo económico que no conoce límites, incluidos los estragos al medioambiente. El artista, cuya identidad permanece en secreto, también tomó en cuenta a aquellos extranjeros que no son tan bienvenidos en Europa: los migrantes.

Antes de desaparecer de nuevo, Banksy dejó una última provocación. El muro de un canal en Venecia ahora tiene un grafiti con un niño migrante que pide socorro.

Te dejamos el video que el propio artista compartió en su Instagram, el cual ya tiene más de 2 millones de reproducciones:



Joven artista pinta ojos sobre piedras (que luego devuelve al sitio donde las encontró)

Los transeúntes pueden sorprenderse al descubrir la mirada voyerista de estas piedras en su camino…

¿Te imaginas ir por el bosque o por la calle y de pronto sentir una mirada? ¿Y qué tal si voltearas y notaras que no hay nadie a tu alrededor? ¿Y si la mirada proviniera de una piedra? Eso te podría pasar si estas de paseo por Queenstown, una ciudad de Tasmania. Y es que en esta isla australiana vive una joven artista que dedica parte de su tiempo creativo a pintar ojos hiperrealistas sobre piedras, las cuales luego regresa al sitio donde las encontró.

Jennifer Allnutt pinta penetrantes y realistas miradas –todas con una expresión específica– sobre las piedras que encuentra en su ciudad natal, en la cual la actividad minera ha dejado un tipo de piedra que funciona perfectamente como lienzo. En este original juego, que oscila entre pintura y performance, esta artista ha encontrado la manera perfecta de dar a conocer parte de su obra. Y nos demuestra de manera preciosa cómo debe ser la labor del artista: despreocupada, desprendida, siempre aspirando a generar asombro y a develar lo real. Porque como dijera el pintor Paul Klee, el arte no reproduce lo visible: lo hace visible.

Así, a través de los ojos que pinta Allnutt podemos develar la realidad y hasta vernos a nosotros mismos. Pero ya que parece improbable que te encuentres uno de estos tesoros oculares, aquí te dejamos algunas fotos del trabajo hiperrealista de esta pintora, cuya obra puedes ver también en Instagram.

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El arte conceptual de exconvictos luego de cumplir su condena (o de cómo sanar tras salir de prisión)

Liberarse de los traumas también es posible, aun tras haber pasado largo tiempo encarcelado.

Las prisiones emanan vibraciones particulares. Al pasar cerca de estos recintos, es imposible no estremecerse. Porque sabemos que al interior de las prisiones, en sus celdas y patíbulos, los condenados viven todo tipo de suplicios y castigos. Y todos, de alguna manera, sentimos vergüenza por estas instituciones.

Vale la pena preguntarnos: ¿Por qué se encierra a las personas? ¿Por qué se les busca “corregir” de esta manera? ¿Existe otro paradigma posible que no sea el de las prisiones para subsanar las heridas de la sociedad?

Exconvictos intentan responder a estas preguntas desde el arte

en la exhibición The OG Experience.

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Desde la perspectiva del arte conceptual, la exhibición The OG Experience intenta adentrar a propios y extraños a la cotidianidad carcelaria: aquella donde los rumores son la única forma de comunicación posible –las bembas, analizadas por el filósofo Emilio de Ípola–; aquella donde se encarcela a minorías –como los negros americanos, que superan por cinco la población blanca en las cárceles de Estados Unidos–. Aquella cotidianidad carcelaria a donde todos podríamos caer en algún momento, incluso por error.

A partir de la experiencia de los exconvictos, podemos conocer lo que los complejos carcelarios producen en la psique de quienes han sido condenados al encierro y han logrado sobrevivir a sus sistemáticos abusos. Así, podemos empezar por sensibilizarnos, lo que es el primer paso lógico para poder reflexionar sobre la posibilidad de nuevos paradigmas.

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Los lienzos del artista Russell Craig exploran el trauma tras 7 años de encierro, a través de un estilo que retoma las siluetas de la ya clásica prueba de personalidad de Rorschach. La imagen de arriba –y portada de esta nota– es su autorretrato. 

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Daniel McCarthy utiliza elementos presentes en las cafeterías de toda prisión para hacer alusión a las historias cotidianas, vividas por los prisioneros políticos encerrados específicamente en Leavenworth, Kansas.

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Con la pieza Knock Out, Jhafis Quintero explora uno de los dramas más persistentes de los complejos carcelarios: las cotidianas peleas entre presos, y la presión psicológica que éstas promueven debido al abuso de poder y al miedo por ser abatido. La pregunta para él es: ¿Puede alguien inhalar tanta violencia y no cambiar?

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La exhibición también permite entrar al performance de la prisión a través de la recreación de una celda, hecha por Sherril Rolland. En ella, se invita a los espectadores a rayar una pared, la cual busca ser lugar donde dejar un testimonio sobre lo que el recorrido les hizo sentir y pensar.

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Jesse Krimes, Apokaluptein (detalle). Sábanas de prisión que sirven como lienzo para un collage de recortes de periódico transferidos, lápiz de color y grafito.

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