¿Qué es lo que ocurre en tu cerebro cuando experimentas una emoción?

Tenemos una galaxia en la cabeza: ¿de verdad podemos solucionar todo con unos cuantos medicamentos, o es necesario comenzar a conocer cómo funciona nuestra mente?

El cuerpo humano es un organismo repleto de misterio y funciona de maneras aún no del todo claras para la ciencia. La depresión y sus complementos, como la ansiedad o el estrés, siguen suponiendo trastornos en el cerebro aun enigmáticos, pues éstos no pueden ser explicados con simples axiomas.

inteligencia-emocional-consejos-neurologia-combatir-depresión-controlar-emociones-7

La neurología ha ayudado recientemente a descifrar algunos de estos enigmas. Gracias a la tecnología de escaneo de resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés), los investigadores han podido comprender cómo funciona la red de nuestro cerebro, cuyas sustancias afectan a nuestras emociones y a nuestro cuerpo en su totalidad.

Tenemos una galaxia en la cabeza: unas 86 billones de neuronas se comunican vía los neurotransmisores.

El entorno también nos afecta, pues el cerebro reacciona a éste generando neurotransmisores que estimulan diversas áreas del cerebro al ser transportadas en receptores. A esto se llama sinapsis, se trata de señales que una neurona manda a la otra en un complejo proceso de síntesis, almacenamiento, liberación y degradación de estos neurotransmisores por todo el cerebro.

Por eso la depresión y cualquier comportamiento emocional es tan difícil de tratar, pues es una serie de factores, internos y externos los que nos afectan al mismo tiempo, y que tienen que ver con neurotransmisores, hormonas y enzimas. Pero si las emociones son tan complejas, ¿de verdad podemos solucionar todo con unos cuantos medicamentos?

inteligencia-emocional-consejos-neurologia-combatir-depresión-controlar-emociones-5

Quizás una mejor solución esté en conocer más a nuestro organismo y con ello encontrar cómo podemos influir en su funcionamiento.

Aquí 3 maneras para empezar:

 

El cerebro como fábrica de serotonina

Muchas emociones se generan en una misma área del cerebro. Algunas acciones o estimulantes nos pueden ayudar a equilibrar las sustancias que en dichas áreas confluyen –como en la amígdala–, e impactan en nuestro estado anímico. 

inteligencia-emocional-consejos-neurologia-combatir-depresión-controlar-emociones-6

Según el nerocientífico Alex Korb, autor de The Upward Spiral: Using Neuroscience to Reverse the Course of Depression, One Small Change at a Timeen la amígdala se generan tanto la culpa como la vergüenza, pero también se encuentra ahí el punto que es estimulado cuando logramos algo.

Esto explica por qué para algunas personas sentirse culpables o avergonzados es un estado de ánimo casi perpetuo y que parecen buscar tener compulsivamente. ¿Alguna vez has escuchado a alguien que siempre pide perdón? Podría ser que su cerebro esté intentando activar la recompensa en la amígdala. Por eso las personas solemos encontrar un cierto gusto en estar siempre preocupados. La solución de Korb ante esto es estimular, con conocimiento de causa, esas mismas áreas y circuitos del cerebro de una forma alternativa.

Pensar en lo que uno agradece en la vida, por ejemplo, puede desatar serotonina, la cual se transmite por la amígdala, produciendo con ello tranquilidad, felicidad e incluso mayor eficiencia neuronal, la cual se traduce en mayor inteligencia emocional.

Nombrar para curarnos de las emociones nocivas 

Pero no todo depende de la serotonina. Incluso la acción de nombrar algo produce neurotransmisores que pueden inhibir algunas emociones nocivas.

inteligencia-emocional-consejos-neurologia-combatir-depresión-controlar-emociones-8

La misma acción de hablar, por ejemplo, activa la corteza prefrontal (la de la función ejecutiva del cerebro), lo cual ayuda a inhibir la actividad de la amígdala que, como ya señalamos, puede conducir a emociones nocivas. Se trata de un sistema equilibrado donde, si se activa más un área, las demás pueden decrecer o presentar cambios en sus niveles de sustancias. La cuestión está en saber cómo armar el rompecabezas.

Korb notó esto en estudios de resonancia magnética, donde los participantes veían expresiones faciales, generando las mismas emociones que las personas fotografiadas. Pero cuando se les preguntaba el nombre de la emoción y la decían, se activaba la corteza prefrontal y se reducía la actividad de la amígdala, lo cual ayudaba a sobrepasar el estado emocional en que las fotografías habían dejado a los participantes.

No es difícil pensar que estimular a esta área ejecutiva del cerebro pueda ser bueno, sobre todo si se hace positivamente, pensando en metas que se quieren lograr y haciendo planes que dependan de que demos lo mejor de nosotros mismos. Esto hace que la corteza prefrontal inhiba respuestas inadecuadas y se sobreponga sobre otras áreas del cerebro que podrían generar ansiedad o preocupación, como la amígdala o el nucleo estríado, otra área que si se sobreestimula nos genera actitudes compulsivas o rutinarias.

El proceso hormonal está presente en un abrazo

Mucho se dice sobre el hecho de que abrazar a alguien puede estimularnos positivamente. Ello se debe a que las hormonas también están presentes en todo el complejo proceso neuronal. Es el caso de la oxitocina, la hormona del amor que funciona como neuromodulador del sistema nervioso central, es decir: es quien modula y libera algunos de los neurotransmisores.

inteligencia-emocional-consejos-neurologia-combatir-depresión-controlar-emociones-9

Diversos estudios han mostrado que esta hormona está relacionada a estimulantes neuronales que a su vez generan afecto, amor, confianza y generosidad. Ésta se segrega en las terminales nerviosas pituitarias y se filtra a la sangre, por ejemplo, en una madre cuando alimenta a su bebe con leche materna.

Del mismo modo se libera cuando abrazamos o besamos a alguien por largo tiempo, o cuando mantenemos relaciones sexuales, prácticas que nos ayudan a mantener una salud mental óptima. Visto así, incluso ir de la mano con tu pareja puede resultar una idónea medicina contra el dolor, pues una de las partes del cerebro que es receptora de la oxitocina es la sustancia gris central, la cual tiene la función esencial de reducir el dolor.

¿Quieres saber más? Mira cómo incluso el sistema inmunológico podría afectar nuestra conducta.

 

*Referencias: Corteza prefrontal y funciones ejecutivas

 

 



Crecer en la naturaleza reduce enormemente tus desórdenes mentales

Los niños que crecen en la naturaleza tienen hasta 50% menos propensión a los desórdenes mentales.

La naturaleza y el contacto con ella es excelente para la salud humana. Con el tiempo la ciencia ha ido comprobando lo que todos hemos intuido o experimentado. Hoy constantemente aparecen estudios que señalan beneficios específicos de sumergirte en la naturaleza; incluso se ha convertido en una frecuente receta de los médicos.

Si conectar con la naturaleza puede servir como remedio a distintos malestares, ¿qué ocurre con las personas que crecen en entornos más naturales?

Un extenso estudio realizado por la Universidad de Aarhus en Dinamarca, analizó los registros civiles de un millón de personas. Tras ubicar patrones de concordancias, se descubrió que las personas que más tiempo pasaron cerca de la naturaleza durante su infancia, padecieron muchos menos desórdenes mentales; hasta 55% menos. 

La investigadora Kristine Engemann, que encabezó el estudio, revela que es casi proporcional la relación entre salud mental y crianza en la naturaleza:

Con nuestro registro, mostramos que el riesgo de desarrollar un desorden mental decrece conforme más tiempo hayas pasado en un área verde desde el nacimiento hasta los diez años.

 

Areas verdes y naturaleza para los niños

Hay buenas probabilidades de que te encuentres leyendo esto desde un espacio urbano. Para 2050, más de la mitad de los habitantes del mundo vivirán en ciudades. Por eso vale la pena preguntarnos ¿cómo garantizar que las generaciones actuales y futuras mantengan un contacto con la naturaleza?

infancia-areas-verdes

Evidentemente, procurar ciudades más verdes, mucho más, tendrá que ser parte fundamental del reto. Pero también es importante comenzar a imaginar –si aún no lo has hecho– estilos de vida alternativos, por ejemplo fórmulas mixtas entre vida urbana y vida rural, o incluso opciones laborales que te permitan vivir fuera de las ciudades. 

Esto debiera ser especialmente importante cuando se trata de niños. La ecuación parece simple: si queremos ciudadanos más sanos y más sensibles al entorno, entonces tenemos la responsabilidad como sociedad de asegurarnos que las nuevas generaciones pasen el mayor tiempo posible, durante la infancia, rodeados de vegetación.

La salud mental se ha convertido, más que nunca, en un asunto de salud pública y, la naturaleza, que a fin de cuentas es medicina, podría tener buena parte de la respuesta.



Reprogramar tu cerebro es posible (y en tan sólo 1 hora)

No es ciencia ficción: se trata de una habilidad de nuestro cerebro que podría ayudar a tratar desórdenes psíquicos.

El cerebro es un territorio ciertamente misterioso. Tanto así que aún se siguen hallando nuevas zonas en su asombrosa cartografía. Y hasta hace no mucho, todavía se creía que el funcionamiento de este órgano podía comprenderse fácilmente con la famosa dicotomía hemisférica, según la cual cada lado del cerebro se encarga de funciones específicas.

No obstante, los avances de la neurociencia han develado que el cerebro es un órgano más parecido, si se quiere, al universo que a los polos de la tierra. Por eso, actualmente los neurocientíficos están investigando sobre una habilidad insólita que han llamado neurofeedback, o “retroalimentación cerebral”.

En el más reciente estudio sobre retroalimentación cerebral, que se publicó en marzo de este año en la revista NeuroImage, se comprobó que la retroalimentación cerebral es capaz de cambiar la materia blanca del cerebro en menos de 1 hora, es decir, aquella estructura que permite a las neuronas comunicarse a través de señales eléctricas. Las alteraciones a esta estructura provocan cambios en los patrones de comunicación, lo cual, básicamente, “reprograma” el cerebro.

 

¿Y cómo se reprograma el cerebro en sólo 1 hora?

reprogramar-cerebro-estructura-neurociencia-retroalimentacion-neuronal-hemisferios

Los investigadores comprobaron el gran cambio que puede producir la retroalimentación cerebral a través de una simple prueba. Ésta consistió en leer la actividad cerebral de los participantes mientras imaginaban que tecleaban con los dedos –aunque en realidad permanecían inmóviles–. Tal ejercicio, como pudieron ver los investigadores en la pantalla de una computadora, provocó cambios en la materia blanca, que eran mayores en la zona conocida como “cuerpo calloso”, una fibra que conecta ambos hemisferios del cerebro y les ayuda a trabajar en conjunto.

La iluminación de esta zona del cerebro dotó también a los participantes de un mayor control de la misma, y los neurocientíficos comprobaron que hubo un reforzamiento de la red sensoriomotora.

Así, la retroalimentación cerebral podría convertirse en una portentosa herramienta para tratar desórdenes psíquicos de manera mucho más rápida y precisa, sin necesidad de fármacos ni extenuantes terapias. Aún harán falta muchas pruebas, pero estos primeros hallazgos son sin duda alentadores.

 

* Imagen principal: Kaitlin Rose Slattery