3 consejos mindfulness para aliviar la ansiedad

Para reducir los síntomas disfuncionales de la ansiedad, la meditación mindfulness recomienda tres principales actividades.

Fotografía principal: Flickr

Estado de ánimo, trastorno, modus vivendi, la ansiedad se vive como un miedo al futuro y a través de síntomas corporales relacionados con la tensión y el estrés. Si bien cada individuo experimenta la ansiedad a su manera, muchos lo definen con una sensación latente –y muy intensa– de inquietud, preocupación, angustia y miedo; e incluso hay quienes la relacionan con la depresión, como los psicólogos y psiquiatras. 

Si bien la ansiedad es útil para impulsarnos y mejorar nuestro desempeño tanto físico como intelectual, ya que es un estado de ánimo orientado hacia el porvenir, el exceso de ansiedad puede provocar la incapacidad de enfoque, atención o concentración. Cuando la ansiedad está fuera de control, las reacciones naturales –y saludables– de temor y angustia tienden a provocar un corto circuito en el sistema nervioso autónomo, generando falsas alarmas de estar en peligro o estrés. Entre las consecuencias más comunes de la ansiedad disfuncional –y fuera de control– son los ataques de pánico, el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico con y sin agorafobia, fobias específicas, trastorno de estrés postraumático y trastorno obsesivo-compulsivo. 

Para reducir los síntomas disfuncionales de la ansiedad, la meditación mindfulness –la consciencia completa, en el momento presente y sin la habilidad juzgar– recomienda tres principales actividades: 

 

– Regular tu respiración.

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Una de las reacciones físicas más comunes con problemas de ansiedad es irregularizar su respiración. De modo que usar una de las bases del mindfulness, prestar atención en plena consciencia a la respiración, ayudará a equilibrar la respiración. Es recomendable inhalar durante cuatro segundos, sostener la respiración durante cuatro segundos, exhalar por la boca durante cuatro segundos, sostener la respiración durante cuatro segundos y comenzar el ritmo. Al enfocar la atención en la respiración, ayudará a despejar la mente de pensamientos que provoquen síntomas de ansiedad. 

 

– Utiliza los sentidos.

aprender a meditar

Una vez que se tome consciencia completa a las sensaciones, es importante expandirlo hacia las sensaciones del momento. Encuentra cinco cosas que ves a tu alrededor o cinco cosas que puedes imaginar si cierras los ojos; cuatro cosas que puedes tocar –como piernas, brazos u objetos de alrededor–; presta atención a cómo se sienten tus pies al tocar el suelo, tu espalda al tocar la silla, etcétera; identifica tres ruidos de tu alrededor: un avión, sonidos de la naturaleza, un automóvil, música, aire condicionado…; enumera los aromas que puedes captar –mínimo dos–; y encuentra un sabor: ¿hay algo que puedas comer y que te permita disfrutar de su textura y sabor? 

– Enfócate en una actividad que requiera atención.

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Ya sea colorear un mandala, tocar una pieza musical, cocinar u hornear o tejer y coser, cualquiera de estas actividades requieren de una minuciosa atención que hace “olvidar” de esos pensamientos ansiosos. 

 



Cómo hacer caminatas con mindfulness: consejos de un maestro zen

Una guía para meditar paso a paso (sin tropezar en el camino).

La práctica mindfulness es un camino en sí. Por eso podemos adecuar esta forma de meditación a decenas de actividades, como las rutinas de ejercicio o nuestras caminatas diarias.

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Aunque muchos toman el mindfulness como una moda pasajera, en realidad se trata de una práctica milenaria, cuyos pioneros son los monjes zen. Para estos maestros, el mindfulness trasciende el instante para convertirse en el eje sobre el que gira su vida. Es debido a ello que los monjes zen, antes de meditar, ordenan su espacio vital, ya que dicha actividad es considerada análoga a la limpieza de la mente y necesaria para empezar las sesiones de meditación.

Si bien tanto el mindfulness como el zen son ideas y prácticas que han cobrado popularidad hasta el punto de lo mainstream, ello no significa que hayan perdido valor. Lo más importante es que indaguemos en sus orígenes: que aprendamos de la sabiduría zen y sus prácticas de primera mano, y en que pongamos en práctica lo aprendido de manera que podamos trastocar radicalmente nuestro ser interior y nuestra cotidianidad, combatiendo el estrés y la ansiedad con ayuda del zen y otros remedios naturales.

Un nuevo material que será de mucha ayuda para esto es el libro Walking Meditation: Easy Steps to Mindfulness, del maestro budista zen Thich Nhat Hanh, quien además es un consagrado activista vietnamita por la paz. En su libro, Hanh insiste en que las caminatas con mindfulness pueden realizarse en cualquier lugar, porque meditar no es sólo cuestión de encontrar un nicho en paz y en completo silencio. Este maestro zen nos pone el ejemplo, meditando hasta en aeropuertos. Según dice en su libro, las caminatas con mindfulness pueden realizarse incluso caminando del estacionamiento a la tienda.

Thich Nhat Hanh en Vietnam

Además, el maestro Hanh hace una recopilación de poemas y reflexiones de maestros zen que no sólo sirven como guía para nuestro recorrido mindfulness, sino que incluso llegan a ser divertidos –porque no todo en el zen es solemnidad y pureza–. Una de las intervenciones que retoma es por demás práctica:

Cuando practique una caminata con mindfulness en lugares públicos, siempre respire normal. Camine lento, pero no demasiado lento, porque no querrá que otros piensen que usted es demasiado anormal. Camine un poco más lento que su paso regular, un poco más rápido que su paso en interiores. De esta manera podrá disfrutar de paz y serenidad mientras camina, sin hacer pensar a la gente a su alrededor que está incómodo.

Recomendamos la lectura íntegra de este libro, el cual asegura que “mediante la práctica mindfulness de la respiración y la caminata, tanto tu mente como tu cuerpo se volverán naturalmente más ligeros, calmados y claros”. Mientras te haces de esta útil guía, aquí te dejamos algunos hacks para hacer caminatas con mindfulness.

4 pasos para hacer camintas mindfulness

Siéntete cómodo contigo mismo

Es decir, con todo: con tu velocidad, tu respiración, tus pasos, tu postura, y busca un estado psíquico de paz.

 

No apures el paso ni el proceso

Sin duda, aprender a hacer caminatas relajadas, en un mundo que va de prisa, no es fácil. Un consejo es saber que el proceso del mindfulness siempre debe ser gradual. No lo fuerces.

 

Sincroniza tu respiración y tus pasos

Normalmente disociamos la mente del cuerpo, pero sus procesos están bajo una sinergia permanente. Por eso es importante que sincronices tu respiración con tus pasos: el ritmo es un principio vital.

 

El camino es un medio

Recuerda que no dejarás de caminar mientras tengas vida. No busques una meta. Concéntrate en el desarrollo de tus habilidades, y cultiva la felicidad en el presente.

No buscamos la práctica de la caminata mindfulness para erradicar el dolor. Usamos la energía del mindfulness para estar en mejor contacto con nuestros sentimientos y emociones, y para aprender a aceptarlos.

 

* Imágenes: 1) CC, edición Ecoosfera; 2) CC; 3) valleydragon