4 sencillos y bonitos rituales para ser feliz, según las neurociencias

El investigador neurocientífico de UCLA, Alex Korb, ha encontrado consejos, con base en datos científicos, para ser felices.

La felicidad se ha convertido uno de los principales objetivos de las nuevas generaciones. Sin embargo, su definición ha ido variando con el paso del tiempo y según las experiencias de las personas.

¿Qué dicen al respecto los científicos? El investigador neurocientífico de UCLA, Alex Korb, ha encontrado consejos, con base en datos científicos, para ser felices. Te los compartimos:

1.Cuestiona el “por qué” de tus sentimientos negativos. Hay ocasiones en que el cerebro a veces siente culpa, vergüenza o tristeza, preguntando el por qué, se reactiva la región de recompensa –incluyendo la corteza prefrontal dorsomedial, amígdala, ínsula y el núcleo accumbens–. Por ello, los neurocientíficos invitan a preguntarse: “¿De qué estoy agradecidx?” La razón es que la gratitud es un antidepresivo natural, cuya sensación libera dopamina en el cerebro y facilita las relaciones interpersonales. Una manera de comenzar a buscar la gratitud es la meditación mindfulness. Te compartimos maneras de practica esta meditación aún dentro de la ciudad

También:  remedios naturales para elevar los niveles de dopamina.

gratitude
https://jameswoodward.files.wordpress.com

2. Etiqueta las emociones negativas. ¿Te sientes triste, enojado, angustiado? Poner las emociones en palabras permite conceptualizarlas, moldearlas y, finalmente, reducir el impacto en la actividad amigdalina. Esto hará que se activa la corteza prefrontal, el cual reducirá la activación del sistema límbico –encargado de los niveles de estrés en el cuerpo–. Y no, reprimir las emociones no mejora el estado emocional –de hecho, sólo lo empeora–.

tumblr_o5tw8suBqQ1umrav9o1_250

3. Toma una decisión. Tomar decisiones permite que el cerebro reduzca la incertidumbre, angustia y ansiedad –además de ayudarte a resolver problemas–. Tomar decisiones incluye crear intenciones y establecer metas, lo cual activa la corteza prefrontal de manera positiva. El resultado de esto es la creación de nuevas neuroconexiones, y por tanto la alteración en la percepción del mundo. Es verdad que el perfeccionismo es estresante, pero no es necesario acertar en el 100 por ciento de las decisiones –tan sólo el 30 por ciento de ellas, y así poder encontrar la mejor manera de sobrevivir–. Además, tomar decisiones también incrementa los niveles de dopamina en el cuerpo, y por tanto de la felicidad.

"No es que sea indeciso. Es que no puedo decidir."
“No es que sea indeciso. Es que no puedo decidir.”


4. Toca a personas –de manera consensuada–.
Necesitamos sentir el amor y la aceptación de los otros; pues cuando no lo hacemos, podemos llegar a experimentar dolor, decepción y extrañeza. En sí, cuando hay un corazón roto, el cerebro siente que una pierna está rota. La razón de esto es que, ante el tacto, el cerebro libera oxitocina –la hormona del vínculo– y por tanto, se reduce el nivel del dolor. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por Sonja Lyubomirsky, una persona necesita de mínimo cinco abrazos al día para mantener los niveles de oxitocina, endorfina y dopamina en el cuerpo.

tumblr_o4zdxfVY1o1v9y3t5o1_400



Una pequeña variación en este número podría revolucionar la física (y la realidad) como la conocemos

Una constante con la que los científicos se han topado a lo largo de la historia podría demostrar que la naturaleza también evoluciona a través del tiempo.

Para las ciencias exactas, las constantes representan valores confiables para entender el mundo a nuestro alrededor. La velocidad de la luz, la aceleración con la que la gravedad terrestre atrae los cuerpos en caída libre y muchos otros aspectos de la naturaleza se consideran invariables a través del tiempo.

¿Pero cómo podemos estar seguros de que la naturaleza no cambia? O dicho de otra manera, ¿cómo sabemos que una constante no evoluciona a través del tiempo?

Una de las constantes más misteriosas de la ciencia aparece en los cálculos astronómicos, en el funcionamiento de la química e incluso en la manera en que los átomos se forman. Es un número con el que científicos de diversas disciplinas se topan una y otra vez a lo largo de la historia: 1/137. Descrito por el radical físico Richard Feynman como “uno de los misterios malditos más grandes de la física: un número mágico que aparece sin que podamos entenderlo”, este número aparece en áreas como la relatividad, el electromagnetismo y la mecánica cuántica.

La Constante de Estructura Fina del Universo, también conocida como constante de Sommerfeld, es una constante que caracteriza la interacción electromagnética entre las partículas elementales cargadas. La importancia de esta constante, representada por la letra griega “alpha” (α), es que dependiendo de su valor es posible descartar o no la existencia de una estructura interna del electrón. Se compone de tres constantes: la velocidad de la luz, la carga electromagnética de un electrón y la constante de Planck. 

Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que los neutrones, protones y electrones eran las partículas elementales de la materia. Pero tiempo después se descubrió que los protones y neutrones aún pueden descomponerse en elementos más pequeños, llamados quarks.

Actualmente los científicos creen que los electrones sí son partículas elementales y en esa suposición se basa el Modelo Estándar de la física de partículas elementales, la física mediante la que nos explicamos la mayor parte de los fenómenos macroscópicos a nuestro alrededor. Pero si la constante alpha presentara variaciones, significaría que la física tal y como la conocemos podría dar un giro inesperado.

El pasado 13 de abril, se realizó la medición más precisa de esta constante por científicos de la Universidad de Berkeley, California. Por primera vez se utilizaron pulsos láser en lugar de cálculos indirectos para llevarla a cabo. Los resultados confirmaron que partículas hipotéticas que habían sido nombradas como “fotones oscuros” en realidad no existen.

Si la medición hubiera revelado la existencia de los fotones oscuros, el electrón hubiera dejado de considerarse una partícula elemental, revolucionando por completo la física. Debido a la importancia de esta constante, los científicos no han dejado de realizar pruebas para encontrar variantes en su comportamiento.

Este mismo año entró en operaciones ESPRESSO (por sus siglas en inglés Echelle Spectrograph for Rocky Exoplanet and Stable Spectroscopic Observations), un instrumento instalado en el Observatorio Astronómico de Paranal con la capacidad de medir velocidades radiales con una precisión de 10 cm/s.

ESPRESSO también es capaz de medir variaciones en escalas de giga años (una unidad de tiempo equivalente a mil millones de años) de algunas constantes físicas, como la Constante de Estructura fina del Universo o la relación de masas entre el protón y el electrón.

Los encargados del programa esperan que para 2019, ESPRESSO revele información inesperada que podría revolucionar toda nuestra concepción del universo.

Imagen principal: Richard Feynman en acción



¿Puede haber una sobredosis de felicidad? La ciencia dice que sí

Nos enfrentamos continuamente a la necesidad de darle sentido a la vida y ser felices; pero en el camino, ¿es posible hacerse adicto a la felicidad?

Existen muchas formas inmediatas y en fast track para alcanzar la felicidad momentánea. La filosofía diría que se trata más bien de hedonismo, pues según las grandes mentes de la historia, la felicidad verdadera reside en sostener principios como la prosperidad, la virtud, la excelencia y la reputación. La psicología, en cambio, dirá que la felicidad es un estado mental de bienestar, relacionado con un sentido de pertenencia y satisfacción con la propia vida; ya sea que se sienta como algo momentáneo, o ligero y fugaz, se trata de un estado del ser. 

Y aunque nadie tiene la certeza de qué es la felicidad o si de verdad existe, hay quienes han optado por darse, literalmente, descargas de felicidad para lograr la plenitud.

felicidad-sobredosis-depresion-estimulacion-cerebral-profunda

Y no, no estamos hablando de drogas, sino de un tratamiento que consiste en implantar electrodos en el cerebro para estimular sus reacciones. Este novedoso método de la neurociencia está siendo utilizado principalmente para tratar enfermedades como el Parkinson; sin embargo, estudios recientes han probado que es una opción para quienes padecen depresión crónica. 

felicidad-sobredosis-depresion-estimulacion-cerebral-profunda

En nuestra época, la depresión se ha convertido en una realidad global. Mientras que algunas personas han decidido tratarla con medicamentos y terapias, otras han optado por elegir tratamientos naturales para la psique, como los remedios naturales, los baños de bosque, o incluso la meditación. Hoy, sumado a estas grandes alternativas, está la estimulación cerebral profunda.

 

¿Estimulación cerebral para ser feliz?

felicidad-sobredosis-depresion-estimulacion-cerebral-profunda

Actualmente existe un procedimiento que genera felicidad, o al menos aumenta la sensación de euforia sin fármacos. La estimulación cerebral profunda es una práctica que ha probado su eficacia para tratar trastornos psiquiátricos secundarios, como la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo.

El procedimiento consiste en colocar electrodos en el cerebro que mandan señales al sistema de recompensa, lo cual puede aumentar o disminuir la sensación de euforia.

“Los pacientes saben que no les he dado nada, pero que han eliminado algo que los molestaba”, dijo Helen Mayberg, la creadora del método; “es como tener un pie en el acelerador y un pie en el freno al mismo tiempo y, luego, levantar el pie del freno. Ahora puedes moverte”.

felicidad-sobredosis-depresion-estimulacion-cerebral-profunda

El desafío que el procedimiento ha generado es saber la cantidad de voltios necesarios para cada paciente, ya que se ha encontrado que puede causar adicción. Y tener un exceso de euforia puede resultar en lo mismo que estar deprimido, pues se elevan los niveles de ansiedad. Esto, además, plantea un dilema ético:

¿Quién decide cuál debería ser el nivel: los doctores o la persona cuyo cerebro está a prueba?

Imagina que llevas deprimido 30 años. Comienzas el tratamiento y de repente te interesa todo, vuelves a tu vida. Los síntomas desaparecen y cambias mucho en muy poco tiempo. En general, este cambio es tan radical que puede producir una sensación de amenaza. Daamian Denys, investigador de la Universidad de Ámsterdam, afirma: 

La estimulación ha de ser continua y así el ánimo de la persona se mantiene perfectamente. Si se detiene, el paciente recae en la enfermedad.

Quizás la ciencia ofrece una opción más para ayudar a los pacientes con depresión, pero como ya se sabe, la depresión no es algo que se pueda resolver de la noche a la mañana. Es una actitud; es como el problema del sentido de la vida al que te enfrentas continuamente.

¿Cómo nutres tu actitud ante la vida?