¿Alguna vez te has dado cuenta de que, sin querer, tu paso tiembla ligeramente o te lleva un poco hacia un lado? Aunque caminar “chueco” puede parecer algo curioso o incluso gracioso, en realidad es un fenómeno bastante común que tiene explicaciones científicas.
Investigaciones sobre la biomecánica del cuerpo humano y cómo se realiza el movimiento al caminar revelan varios factores que contribuyen a este comportamiento, que van desde la anatomía hasta el entorno.
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El desbalance muscular
Una de las razones más comunes de caminar de lado es el desbalance muscular. Según un estudio publicado en el Journal of Biomechanics, muchas personas tienen un lado del cuerpo más fuerte que el otro. Este desequilibrio puede hacer que el cuerpo se desplace ligeramente hacia el lado más débil al caminar, lo que resulta en un paso aparentemente “chueco“.
Este fenómeno es común, incluso en personas que no se dan cuenta de su asimetría. Los músculos del tobillo, la cadera y la pelvis desempeñan un papel crucial en el control del balance y la alineación al caminar, y si un lado es más fuerte o flexible, puede provocar que el cuerpo se incline hacia ese lado.

También puede ser un trastorno neurológico
En algunos casos, caminar de lado puede estar relacionado con ciertas condiciones médicas o trastornos neurológicos. Trastornos como el Parkinson o los problemas en el sistema vestibular (que controla el equilibrio) pueden alterar nuestra marcha.
Un estudio publicado en Movement Disorders encontró que las personas con enfermedad de Parkinson a menudo experimentan lo que se conoce como “caminar en zigzag” o “caminar de lado”, debido a la rigidez muscular y la dificultad para coordinar los movimientos. Los pacientes con daño en los nervios o alteraciones en la postura también pueden ver afectada la alineación de su caminar, lo que provoca desplazamientos laterales.

El papel fundamental del cerebro al caminar
La coordinación motora es otro factor importante. El cerebro juega un papel esencial en cómo caminamos, coordinando los músculos para mantener el equilibrio y dirigir el cuerpo. Sin embargo, en algunas ocasiones, el cerebro puede enviar señales que no se ajustan correctamente, lo que lleva a movimientos laterales.
Según un artículo de Neuroscience and Biobehavioral Reviews, este desajuste en la señalización puede ocurrir debido a fatiga o estrés, lo que genera la sensación de caminar hacia un lado. Además, el cerebro también responde a estímulos ambientales, como el terreno o el cansancio, que pueden hacer que el cuerpo ajuste su trayectoria de forma sutil, sin que lo notemos.

Los zapatos que usas también impactan sobre cómo caminas
El calzado también juega un rol fundamental en cómo caminamos. Zapatos mal ajustadas o con suelas desgastadas pueden afectar nuestra postura y la distribución de peso al caminar, lo que puede provocar un paso inclinado hacia un lado.
Según un estudio en Gait & Posture, las personas que usan zapatos inapropiados pueden experimentar una inclinación lateral o caminar de forma asimétrica debido a una falta de soporte en los pies, lo que afecta la alineación de la cadera y las piernas.

Entonces, ¿es normal caminar de lado?
En la mayoría de los casos, caminar “chueco” o desviado no es un motivo de preocupación. Sin embargo, si notas que tu caminata ha cambiado drásticamente o se ha vuelto más pronunciada, es recomendable consultar a un profesional de la salud. Las pequeñas diferencias en nuestra marcha son comunes, pero pueden indicar problemas si son constantes o aumentan con el tiempo.




