La canícula no solo representa una temporada de altas temperaturas, también es un periodo en el que aumentan algunos riesgos para la salud. El calor intenso, la pérdida de líquidos y la rápida descomposición de alimentos pueden favorecer enfermedades como deshidratación, golpes de calor e infecciones gastrointestinales. La Secretaría de Salud del Estado de México ha advertido que durante esta época pueden incrementarse ciertos padecimientos, especialmente en zonas donde las temperaturas alcanzan entre 35 y 40 °C. Aunque la canícula suele relacionarse con días de mucho calor, sus efectos más importantes se reflejan en cómo afecta al cuerpo humano.
Canícula y las enfermedades relacionadas con el calor
La canícula es un fenómeno climático que ocurre principalmente entre julio y agosto, cuando disminuyen temporalmente las lluvias y aumentan la radiación solar y las temperaturas. Estas condiciones generan un ambiente donde el organismo puede perder líquidos con mayor rapidez y donde algunos microorganismos encuentran mejores condiciones para desarrollarse.

Durante este periodo, las autoridades sanitarias han identificado un aumento principalmente en enfermedades relacionadas con la exposición al calor y el consumo de alimentos contaminados. En el Estado de México, por ejemplo, las enfermedades diarreicas agudas y las intoxicaciones alimentarias pueden incrementar hasta un 15% respecto a otros momentos del año.
Deshidratación: uno de los principales riesgos de la temporada
La deshidratación es una de las afectaciones más comunes durante la canícula, ya que las altas temperaturas provocan una mayor pérdida de agua a través del sudor. Puede aparecer cuando una persona no consume suficientes líquidos o cuando pierde agua debido a diarrea, vómito o actividad física intensa. Los primeros signos suelen ser sed intensa, boca seca, cansancio, mareos, dolor de cabeza y una disminución en la cantidad de orina.

En casos más graves puede provocar confusión, debilidad extrema y complicaciones en órganos como los riñones. Las personas más vulnerables son los niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas. Mantener una hidratación constante es una de las medidas más importantes para evitar que una deshidratación leve evolucione hacia un problema mayor.
Golpe de calor e insolación: cuando el cuerpo pierde el control de su temperatura
El golpe de calor ocurre cuando el organismo no logra regular su temperatura después de una exposición prolongada a ambientes muy calientes. Puede presentarse al permanecer bajo el sol durante mucho tiempo, realizar actividades físicas intensas en horarios de mayor calor o permanecer en espacios cerrados sin ventilación. Entre sus principales síntomas se encuentran fiebre elevada, mareos, confusión, debilidad, respiración acelerada y pérdida del conocimiento.

El golpe de calor es una emergencia médica, ya que puede causar daños graves si no se atiende rápidamente. La insolación, aunque está relacionada, ocurre principalmente por una exposición directa y prolongada al sol. Ambas condiciones pueden prevenirse reduciendo la exposición durante las horas de mayor radiación y buscando espacios frescos durante los días más calurosos.
Enfermedades gastrointestinales: el calor también afecta los alimentos
Durante la canícula aumentan las condiciones que favorecen la aparición de infecciones gastrointestinales. Las altas temperaturas aceleran la descomposición de alimentos como carnes, lácteos, pescados y productos preparados, mientras que la humedad permite la proliferación de bacterias y virus. Entre los microorganismos relacionados con estos padecimientos se encuentran Salmonella, Escherichia coli y rotavirus.

Sus principales síntomas son diarrea, vómito, dolor abdominal, fiebre y debilidad, aunque el mayor riesgo es la deshidratación que pueden provocar. La prevención depende principalmente de la higiene y la conservación adecuada de los alimentos. Cocinar correctamente los productos, mantenerlos refrigerados y evitar consumir comida que estuvo expuesta al calor durante largos periodos reduce significativamente el riesgo de enfermedad.
¿Cómo prevenir enfermedades durante la canícula?
Las medidas para proteger la salud durante esta temporada son sencillas, pero requieren constancia. Mantener una buena hidratación, evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, utilizar protección solar y permanecer en lugares frescos ayuda a reducir los efectos del calor extremo. También es importante prestar atención a síntomas como mareos, fiebre elevada, vómito persistente, diarrea intensa o confusión. Ante estas señales, las autoridades recomiendan buscar atención médica y evitar la automedicación.

La canícula muestra cómo un fenómeno climático puede tener consecuencias directas en la salud de las personas. Las enfermedades más frecuentes durante esta temporada, como la deshidratación, el golpe de calor y las infecciones gastrointestinales, pueden prevenirse con medidas simples de cuidado diario. En una época donde las temperaturas extremas son cada vez más frecuentes, mantenerse informado y escuchar las señales del cuerpo es fundamental para enfrentar los días más intensos del verano.




