La madrugada del 21 de julio de 2025, el cielo de Colima, en el oeste de México, fue testigo de un espectáculo digno de una película de ciencia ficción: luces rojas brillaron fugazmente sobre la cima del Volcán de Fuego. Eran sprites, también conocidos como duendes rojos, un fenómeno atmosférico tan impresionante como poco común.
Duendes rojos en Colima: un fenómeno tan real como fugaz
A las 03:44 de la madrugada del 21 de julio, las cámaras del Centro Universitario de Estudios Vulcanológicos captaron un raro fenómeno luminoso conocido como Red Sprite o “espectro rojo”. Aunque desde la cámara parecía emanar directamente del cráter del Volcán de Colima, en realidad ocurrió decenas de kilómetros al norte, sobre una nube de tormenta.
¡Espectacular!
4 #RedSprites y el #Volcán de Fuego de #Colima en la madrugada de este lunes. 🌋
Captados por @Misletrasporti.
Vía: #CENAPRED @CNPC_MX y #NIBBLE.
Vista panorámica #EnVivo desde #Montitlán, Colima. 👇🏼https://t.co/Qfft1MQrak pic.twitter.com/oWOBEDyBOO— Webcams de México (@webcamsdemexico) July 22, 2025
Estos destellos, que apenas duran unos milisegundos, son extremadamente difíciles de ver a simple vista. Su forma puede recordar a raíces luminosas o columnas de fuego flotando en el cielo, y suelen aparecer entre 50 y 100 kilómetros de altitud, en la mesósfera.
¿Qué son los sprites o duendes rojos?
Los sprites son un tipo de fenómeno luminoso transitorio (TLE, por sus siglas en inglés). Se forman cuando una tormenta produce una descarga eléctrica muy intensa, generalmente un rayo positivo que viaja de la nube al suelo. Esta descarga altera el campo eléctrico en las capas superiores de la atmósfera, donde el nitrógeno excitado emite una luz rojiza.

A diferencia de los rayos comunes que vemos caer hacia la Tierra, los sprites se disparan hacia arriba, generando una especie de chispa gigante que se expande por el cielo nocturno. Aunque fueron reportados por pilotos desde principios del siglo XX, no se logró una captura fotográfica oficial hasta 1989. Desde entonces, han sido objeto de estudio por su potencial para revelar los misterios eléctricos de la atmósfera.
¿Por qué aparecieron cerca del Volcán de Fuego?
Aunque pareció que el sprite surgió del cráter del volcán, fue una ilusión óptica provocada por el ángulo de la cámara. La tormenta se encontraba más al norte, pero la alineación entre el volcán y el fenómeno hizo que parecieran estar conectados. Sin embargo, la cercanía del volcán con zonas de alta actividad convectiva, especialmente en temporada de lluvias, hace que estos eventos no sean del todo extraños. El calor, la altitud y la humedad contribuyen a la formación de tormentas intensas, el entorno perfecto para que un sprite tenga lugar.

Un espectáculo breve, pero profundamente revelador
El avistamiento de los sprites sobre Colima no solo fue hermoso, también nos recuerda cuánto desconocemos aún de nuestro planeta. En milisegundos, estos destellos conectan el cielo con la Tierra, revelando dinámicas eléctricas complejas y poderosas. Gracias a la tecnología de cámaras de alta sensibilidad y a la labor de instituciones como el CENAPRED y la Universidad de Colima, ahora es posible observar y estudiar fenómenos que antes pasaban desapercibidos para el ojo humano. Además, este tipo de eventos virales abre una puerta para que más jóvenes se interesen por la ciencia del clima, la atmósfera y el espacio, donde cada destello es una pista más en el rompecabezas de la Tierra.

Lo que sucedió en el cielo de Colima la madrugada del 21 de julio fue mucho más que un fenómeno visual espectacular. Fue una ventana a los misterios eléctricos del planeta, una muestra del poder oculto en las tormentas, y una invitación a mirar al cielo con otros ojos. En un mundo donde la ciencia y la tecnología se entrelazan con la belleza natural, ¿cuántos otros “duendes” estarán esperando a ser descubiertos?




